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LA BÚSQUEDA MÁS IMPORTANTE
"Principalmente
la investigación es una actitud antes que los requerimientos
de la disciplina y se puede ser tan serio o facilista como
lo sea nuestra forma de resolver los entuertos u opinar sobre
ellos."
|
"A
decir verdad se ha estado más lejos que cerca de conocer
el medio Ovni. Las espectaculares propuestas del proyecto
Hessdalen, la comunión de intereses observadas durante
la oleada de Ovnis triangulares en Bélgica, las iniciativas
aisladas de los análisis y trabajos respecto del enigma
de los círculos de Inglaterra o las redes informativas
entre investigadores no han sido lo corriente, lamentablemente.
|
Daniel López
¨La resistencia
a considerar como hipotético el factor de una voluntad se ha
convertido en una ceguera inexplicable que limita el interés
por la exploración sobre este campo y que parece inaudita a los
espíritus inquietos al no haber propulsado labores orientadas
a su comprobación. Tal parece que la sola posibilidad de una
inteligencia no humana supera la capacidad de asimilación de
algunos y agarrota los musculos intelectuales del resto quedando sin
acción y sin respuestas el más formidable descubrimiento
de todos.¨
Los acontecimientos
internacionales,
los conflictos y políticas internas de muchas naciones parecen
haber acentuado la sensación de un estancamiento de las informaciones
sobre el otrora agitado panorama Ovni.
La sensación de una apenas sinuosa línea de pulsos noticiosos
puede sin embargo responder a otras circunstancias que nada tienen que
ver con una desaceleración casuística que en otros momentos
promueve el interés de los medios. No solo debemos considerar
que los grandes movimientos sociales generados por guerras o nuevas
políticas monetarias ocupen la atención de las personas,
existe de hecho una saturación previsible de interés por
las noticias devenidas de la explotación excesiva de temarios
e historias recicladas, de insistencia banal sobre nudos gordianos,
de posturas y debates en buen número fútiles que hartan,
carecen de novedad y están muy lejos de apreciar y ocuparse de
los problemas presentes que depara el fenómeno Ovni en toda su
magnitud.
Hay un notable marasmo en la prosecución de ideas y proyectos
serios orientados a enfrentar los desafíos irresueltos de la
problemática que nos ocupa y se recurre sin pudores intelectuales
a machacar en puntos que entretejen la sensación que navegamos
sobre un remolino sin alejarnos demasiado y nunca del mismo lugar.
¿No progresa el pensamiento deductivo o estamos enviciados de
callejones sin salida?
LA TRAMPA
Evidentemente resulta lógico que el variopinto concierto de temarios
sin fundamento casuístico generaran con el tiempo una desazón
por falta de novedades importantes. Todo aquello que nace puramente
de la imaginación y el sensacionalismo tarde o temprano encuentra
la línea fronteriza de su propia expansión merced a la
falta de sustento racional pudiendo mostrar como artilugio de continuidad
una serie de factores reactivantes desde la propia usina desde donde
se los generaron, o sea más fantasía, más espectacularidad
amarillista que termina tan alejada de la realidad que molesta todo
genuino interés por saber e informarse, que comete la irresponsabilidad
de desviar la opinión de la gente de los temas trascendentes.
La ensoñación de esta parte encastrada de la ovnilogía
mundial también es inserción de la tan olvidada desinformación
o estrategia de deformación informativa que por lo general son
aplicadas a los segmentos de datos sancionados como peligrosos o inconvenientes
según las imposiciones de las políticas internas o transnacionales
ligadas invariablemente a las agencias de inteligencia.
Todo ello ha palidecido de tono enfermizo la expectante curiosidad publica
que al principio del boom mundial de los ovnis veía en ellos
uno de los enigmas más profundos y movilizadores de la humanidad;
en todos estos años la saturación antes aludida, adrede
o espontánea, ha relativizado el impacto y lo tornó turbio,
laberíntico y hasta aburrido.
La pintura resultante es la estrafalaria imagen de los grises raptando
gente, haciendo pactos que sonrojarían a los especuladores, vinculándose
la hipótesis extraterrena con los movimientos contactisticos
o la búsqueda de la evolución espiritual. Pretexto justo
para que un escepticismo disfrazado de hiperracionalismo desnude la
abundosa e incomprobable cantidad de datos inconexos, la disminución
de un interés investigativo y el entretenimiento del pseudoanálisis
por Internet donde se absorbe una cantidad de datos nunca posible de
cualificar ni cuantificar mezclando lo genuino con lo ímprobo,
lo fácil o lo insondable, inhibiendo por tal avalancha de recursos
la necesidad de la tarea de campo.
El pasatiempismo que ha suplantado la actitud científica, el
cómodo revisionismo posible de adquirir mediante un ordenador,
la falta de fuentes confiables y la cantidad de residuos intelectuales
atados a una pretendida preocupación por mantener vigente el
parecer de unos pensamientos personalistas tampoco colaboraron en la
evolución y el descubrimiento de nuevas facetas temáticas
que existen sin embargo aisladas y perdidas en la intimidante manifestación
del número de propuestas lanzadas como opciones al mercado de
lo insólito.
Pero como decíamos esa visión compleja y apabullante apenas
perfila la magnitud del fenómeno en cuestión y sus reales
implicancias en la sociedad, y pasa inadvertida todavía como
un factor de conflicto a gran escala sin nombrar lo que puede significar
al futuro del hombre su resolución verdadera.
¿Como medir su magnitud? ¿Cual es el instrumento de la
renovación temática que impida las trampas y los fracasos,
los callejones sin salida?
A la esencia del fenómeno debemos ir.
LA RACIONALIDAD
Muchas veces se confunde a la racionalidad con escepticismo o prejuicio
así como la actitud científica es confundida con la rigidez
dogmática. Lo racional, como iniciación de un espectro
de posibilidades analíticas que forman un recurso básico
de investigación es sinónimo de seriedad, razón,
amplitud, evaluación y exploración. No se es poco objetivo
o serio por investigar Ovnis sino por la forma de asumir y admitir los
datos y reconocer la validez de procedimientos y fuentes, por la manera
de valorar sucesos y personas, por comprender el medio, las consecuencias
y la factibilidad de un hecho. Principalmente la investigación
es una actitud antes que los requerimientos de la disciplina y se puede
ser tan serio o facilista como lo sea nuestra forma de resolver los
entuertos u opinar sobre ellos. Es dable que algunos diplomados científicos
puedan parecer tan antagónicos a la ciencia como el mismo pensamiento
mágico y la verdad es que en la cuestión de los Ovnis
la liviandad ha estado más emparentada a la falta de esfuerzos
de trabajos de campo que a la libertad deductiva con la que a veces
se suplanta la falta del mismo.
No se conciben las aptitudes profesionales sin la residencia y la práctica,
y no se puede tener el mínimo aplomo en lo concerniente a los
no identificados si antes no se ha estado o no se permanece en contacto
con el medio que le es propio, se puede opinar sobre la opinión
o juzgar sobre lo juzgado pero sin la base de su esencia se convierte
en un círculo vicioso.
A decir verdad se ha estado más lejos que cerca de conocer el
medio Ovni. Las espectaculares propuestas del proyecto Hessdalen, la
comunión de intereses observadas durante la oleada de Ovnis triangulares
en Bélgica, las iniciativas aisladas de los análisis y
trabajos respecto del enigma de los círculos de Inglaterra o
las redes informativas entre investigadores no han sido lo corriente,
lamentablemente. Muchos emprendimientos dieron forma a movimientos interesantes
que concluyeron su vida útil tornándose en clubes sociales
donde la autocrítica apenas sobrevivía al entusiasmo y
la exploración no podía sostenerse en medio de las necesidades
de la autosatisfacción, el pasatiempo y la novedad. Les fue tan
difícil sostener la mínima disciplina que confundieron
la amplitud del criterio con la aceptación de casi cualquier
cosa.
A lo largo de los años cientos y tal vez miles de grupos inquietos
se han formado y se han desintegrado paulatinamente, muchas veces por
falta de recursos, otras tantas por falta de coincidencias, perspectivas
comunes e incentivo. Su fallo no es el amateurismo o la sencillez de
los recursos, muy probablemente se deba al límite que impone
la carencia de una continuidad y una vivencia en el medio antes aludido
donde se templa la personalidad al calor de las experiencias y los relevamientos,
donde se pone a prueba al intelecto bajo el manto de lo increíble
y lo mundano.
Pero en la prosecución de los recursos de ideas es donde se falla
más comúnmente y esto se ha visto reiteradamente en posturas
y fines, y es que no se hace una valoración del fenómeno
como tal más allá de la hipótesis base que se sustenta
previamente.
El Fenómeno Ovni, por virtud o complejidad, es la encrucijada
de muchos caminos a la vez.
Es esencialmente un evento multifacético. A él acuden
datos físicos, percepciones ordinarias y no ordinarias, temporalidad,
regionalidad, relaciones históricas y unos hechos imposibles
de medir por falta de posibilidades de mensura que ocupan buena parte
de la resistencia que produce en los ámbitos académicos.
La ecuación perfecta sobre le peso aportado por cada disciplina
y contexto resulta lo difícil de lograr como equilibrio y muchas
veces el excesivo peso de un factor entre otros tiende a desenfocar
la importancia de sus componentes.
Si se trabaja con la premisa de lo extraterrestre únicamente
puede alterarse una correcta valoración de la evidencia así
como al revés, pude resultar un falso instrumento desmerecer
un fenómeno anómalo por el solo hecho de conformar un
requisito de investigación, y a los hechos todo lo que es Ovni
es primeramente anómalo y debe constatarse esa peculiaridad con
los mejores recursos de la razón y el análisis sin desmerecer
cualquier posibilidad y variable.
Pero lejos de aportar un manual de consideraciones sobre los criterios
de investigación prima la urgencia de hacer notar que la perspectiva
dada por la actividad de campo es única e intransferible porque
el propio trabajo da la claridad sobre el equilibrio y la amplitud que
alcanza, y desestima por lógica evidencia los entretenimientos
fútiles que se profesan como verdades que pocas veces o casi
nunca encuentran justificación visible y palpable en la realidad.
Pero esto es solo una parte.
No solo no ha descendido la casuística y los hechos extraordinarios,
muy probablemente hayan crecido en magnitud o conozcamos una muy pequeña
porción de lo que ocurre por falta de un relevamiento global
de sucesos jamás alcanzada después de 50 años de
trabajo. Todas las experiencias conocidas, todos los sucesos capitales
forman la arista apenas visible de un cuerpo enorme que yace oculto
y contenido por los paisajes, las leyendas, las distancias y la falta
de iniciativa de campo, y es, con este panorama auténtico, muy
difícil de determinar la magnitud del problema, sus implicancias
y sus derivaciones.
En cualquier parte no relevada puede ocurrir un hecho que proponga una
nueva perspectiva del asunto o que haga añicos la postura más
aceptada de la Ovnilogía, y hay tal cantidad y variedad de elementos
de juicio desconocidos que incluso entre esa parte ciega también
puede ocultarse una pieza fundamental de probatoria. El entretenimiento
fuera del ámbito propio del Ovni puede resultar un retraso a
las posibilidades de aportar un elemento de valor porque desvía
el objetivo básico que es palpar y medir la realidad y no las
posturas personales únicamente.
La falsa idea que se ha visto casi todo o que las comunicaciones nos
ponen a la mano de la mayor parte de los acontecimientos puede significar
el peor de los errores porque apenas abarcamos un pequeño porcentaje
de todo lo que es y esto se comprueba al echarse a andar por los caminos
y descubrir regiones enteras jamás incluidas al mapa general
de los Ovnis.
Es improbable que las estadísticas se atrevan a aventurarse sobre
lo que no se conoce, sobre lo inexplorado. Es esa región virtual
y a la vez palpable la que exige una militancia comprometida en la investigación,
la comunión de esfuerzos por realimentar el tibio fogón
de donde surgen las ideas y las especulaciones porque entre una de las
sensaciones que mejor describen el panorama actual es que falta fuego
en el caldero, y el fuego no es más que el símbolo de
todos los sucesos que permanecen lejos de nuestros ojos, y nuestras
mentes...
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
Tanto más se profundiza en las raíces del fenómeno
tanto más crecen las disciplinas que intervienen como auxiliares
a su tratamiento. Antes se pensaba que los Ovnis eran un problema científico,
especialmente adscripto a la física, la astronomía, la
exobiología. Hoy el espectro abraza a la antropología,
a la historia, a la psicología, a la sociología y tiene
una raigambre humana que solo malintencionadamente fue explotada como
causante de todo lo referido a experiencias Ovnis cuando en verdad se
asoma la certeza que, fuera lo que fuese el fenómeno, posee una
indudable tendencia a la relación antropocéntrica que
no es posible de observar en otro evento de la naturaleza, salvo en
las especies vivas, esto es que el fenómeno como tal no solo
comparte el medio social del hombre, podemos sospechar que lo ¨invade¨
por factores no mecánicos o casuales.
¿Lo hace intencionadamente?
Todo lo que forma el abanico Ovni, desde los elementos que promueven
la idea de una tecnología no humana hasta los fenómenos
sospechosamente emparentados a la naturaleza física de la Tierra
actúan como conjuntos (como lo venimos sosteniendo en diversos
trabajos) y por supuesto su inclusión al índice de los
No Identificados se debe a la anomalía que sus rasgos perfilan,
muchas de ellas emparentadas a ¨conductas¨ por propia dinámica
y no solo por juicio apresurado de los investigadores.
No solo está la apariencia de naves que muchos de estos fenómenos
ostentan como origen de una posible inteligencia, también está
el movimiento sobre el hombre, vivencias que conducen a la correcta
aplicación del término ¨interacción¨ que
afirma en primer instancia que todo el fenómeno por lo menos
responde a la acción de una voluntad.
¿Por qué importa la voluntad?
Parece una obviedad decir que es lo trascendente pero hace falta reafirmarlo.
En buena medida la lisa y llana aceptación de entidades inteligentes
como responsables de lo Ovni no es suficiente, hay que demostrarlo.
El entretenimiento hace a este factor preponderante un punto menor pero
a la perspectiva de la ciencia, de la interacción y de la opinión
publica no alcanza con creerlo por más que los grises sean el
emblema o que los comandantes galácticos sirvan de excusa para
considerar esta obviedad como intranscendente. Es un hecho que la humanidad
sigue estando tan lejos de esa supuesta inteligencia como cuando se
sostenía sin pudor que los contactos crecerían y traerían
luz al mundo, no solo no lo hicieron, parece que nunca lo harán.
Una falla tan grave en el diagnóstico no solo arrastró
vidas al fanatismo, también lo hizo a la muerte, y peor aún,
a la perdida de la razón y la locura.
El verdadero enigma es no solo demostrar que hay una inteligencia sino
además comprenderla como camino inexcusable a una comunicación.
Efectivamente, poco o nada se ha ensayado una interacción seria
sobre el convencimiento de la inteligencia y es probable que esto se
logre reasumiendo los datos de la casuística y la exploración
del medio Ovni, seno de todas las respuestas que aún faltan.
La resistencia a considerar como hipotético el factor de una
voluntad se ha convertido en una ceguera inexplicable que limita el
interés por la exploración sobre este campo y que parece
inaudita a los espíritus inquietos al no haber propulsado labores
orientadas a su comprobación. Tal parece que la sola posibilidad
de una ¨inteligencia no humana¨ supera la capacidad de asimilación
de algunos y agarrota los músculos intelectuales del resto quedando
sin acción y sin respuestas el más formidable descubrimiento
de todos. Empero debemos admitir que iniciativas en este sentido pudieran
haberse dado o se darán en el futuro sin intervención
de los investigadores privados ni conocimiento del publico en general
lo que deja a la investigación civil y los proyectos grupales
independientes la responsabilidad de transmitir a la opinión
publica los logros que en este campo suceden.
La tarea parece superar toda capacidad pero cuando el interés
general es obviado no queda otro camino que suplir el silencio con esfuerzo
y movilización.
La verdad es que el fenómeno Ovni pone al individuo común
en una situación protagónica muy a pesar de las consideraciones
oficiales y los prejuicios sobradamente expresados, y en este desafío
de proporciones cualquier ciudadano pude aportar elementos significativos
al desarrollo de un análisis a cara descubierta. De hecho algunas
iniciativas medianamente oficiales y reconocidas toman los testimonios
ciudadanos y los aportes de grupos independientes como valores imprescindibles
a su juicio.
Esto supone que las dificultades que enfrenta la temática en
lo que respecta a los trabajos individuales debe poner mayor énfasis
en cubrir el casi desolado territorio de la experimentación y
la comprobación primaria de la existencia de una ¨voluntad¨.
Es posible, es más, es un trabajo indelegable para toda aquella
persona que se sumerge decididamente en la búsqueda de la verdad
sobre los Ovnis, no importa cuantas condenas, reparos y críticas
surjan por la decisión de hacerlo, al fin y al cabo nadie puede
estar seguro quienes o en que circunstancias aportarán el dato
clave a este respecto, lo que si es seguro es que no vendrá del
mismo lugar que se ha empeñado en desprestigiar todo lo concerniente
a los No Identificados.
¿POR DONDE EMPEZAR?
Algunos puntos son elementales para considerar este tipo de búsqueda.
En primer término hay que reconocer la naturaleza de un fenómeno
esquivo, difícil de relevar y comprender sino mediante lo testimonial
pues raras veces el investigador tiene la oportunidad de presenciar
fugazmente una imagen del objeto en estudio para hacer sus propias valoraciones.
En segundo término se debe aceptar que la determinación
de una inteligencia, de que todo el fenómeno responde a una voluntad,
supone que todo movimiento, toda circunstancia en torno a una experiencia
puede tener potenciales rasgos de conducta por más simples o
complejos sean los parámetros que el propio fenómeno posee.
A este punto debemos agregar que no hay comparación a la mano
que pueda ayudar a definir o interpretar el tipo de voluntad o intencionalidad
que se manifiesta, salvo reconocer en su dinámica rasgos de anomalía
poco probables de achacar a efectos mecánicos del fenómeno.
Podemos incluir en este grupo a las cuantiosas experiencias de persecuciones
e interacción, o los momentos en que dicho fenómeno parece
interactuar con los eventuales observadores.
En tercer término hay que tomar en cuenta muchos de los difundidos
aspectos del movimiento Ovni. Vale la pena retomar algunos conceptos
largamente vertidos en Gaceta Ovni que son puntos básicos
para expandirnos en nuevos territorios de exploración.
1- La anomalía.
La comprobación de esta faceta del fenómeno determina
que se está ante un evento Ovni genuino.
2- La Interacción.
En la dinámica y su relación antropocéntrica, o
sea con el testigo, se puede determinar un movimiento mecánico
o una intención.
3- Las constantes temporales y espaciales.
Las reiteraciones temporales y geográficas determinan un componente
de previsibilidad que es insoslayable para cualquier iniciativa investigativa
sobre la verdadera naturaleza del fenómeno en cuestión.
4- La relación social.
Tanto la temporalidad como la territorialidad concluyen en la interacción
de una comunidad con el fenómeno y propone rasgos continuos de
relación que se reiteran y pueden ser considerados como elementos
primarios de una convivencia embrionaria de enorme interés sociológico
y humano respecto de las conductas del Ovni y de las respuestas humanas
y los andariveles por los que se conduce tal relación.
5- La Experimentación.
Son las actividades sobre campo que tratan de confirmar los datos aportados,
recurrencias, frecuencias, territorialidad y temporalidad. Las vigilias
atendiendo estos aspectos son intentos orientados a este fin que deben
ser constantes y disciplinadas.
Veámoslo más detenidamente
II
Parte
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