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Árbol
Solo es uno de los puntos geográficos de nuestro país que presenta
condiciones extraordinarias respecto de los No Identificados.
La magnitud,
la frecuencia y la calidad de las observaciones de fenómenos luminosos
allí registradas obligan, y a su vez ofrece condiciones únicas,
a un estudio de mayor envergadura. La iniciativa Ranquelia es
un proyecto de Gaceta Ovni y sus integrantes para establecer en
ese alejado paraje un movimiento de localización, identificación
y registro de la presencia de fenómenos luminosos en la zona,
con miras a proyectos mayores.
LA PAMPA. ENERO
DE 2001, EL FUEGO
Las llamas avanzan a una velocidad imposible de concebir. Quien
no ha visto un incendio en campo seco difícilmente sepa como se
comporta el fuego, viajando a la carrera con frentes de kilómetros
de ancho, devorando todo a su paso y elevando la temperatura a
tal punto que hasta los metales más duros se retuercen.
El calor que genera consume grandes cantidades de oxigeno creando
ráfagas violentas que solo con su paso son capaces de encender
las ramas secas lejos de la combustión; así cruzan los caminos,
las gruesas líneas de contrafuegos, saltando frenéticamente por
encima de las defensas y extendiendo los dominios del mismo infierno.
Se dice que los animales huyen alocadamente hasta encontrar algún
obstáculo o los perímetros alambrados de los campos, pero en este
caso muchos de los cientos de animales vacunos, jabalíes y ciervos
fueron encontrados ha mitad de un campo, señal que el fuego, en
algunos momentos, es capaz de viajar más rápido que ellos.
Dos millones de hectáreas de vegetación seca se han quemado en
poco más de un mes de incendios forestales, una extensión que
fácilmente ocuparía la mitad de un país europeo.
Las columnas de humo se elevan a grandes distancias, y durante
todo ese tiempo la provincia de la pampa ha perdido el cielo y
el horizonte típicos de sus días soleados tras un muro gris oscuro
de cenizas, como si una colosal tormenta amenazara día y noche
la región.
Ahora el fuego se ha extinguido, dejando tras su paso pérdidas
enormes a los humildes productores del oeste de la Provincia de
La Pampa, habiendo cobrado vidas de valerosos campesinos que se
enfrentaron con el mismo monstruo ignívomo sin poder escapar a
sus fauces.
Los montes cerrados de caldenes y pasturas amarillentas, que tantas
veces vimos, apenas son reconocibles entre las extensiones enormes
de ramas carbonizadas y un suelo arenoso confundido con la oscura
ceniza que lo cubre. Si el desierto parece extraño, luego de tal
desastre resulta una imagen agobiante y desoladora que desnuda
las siluetas de la tierra, las dunas y los senderos con sombrías
formas negras.
Apenas un viento recorre los campos las nubes negras renacen de
la superficie cubriendo con un manto neblinoso que apenas deja
ver claramente unos pocos metros por delante.
En estas condiciones llegamos a la provincia de La Pampa con el
objeto de relevar casuística Ovni.
EN ÁRBOL SOLO
Es difícil pensar en extensiones tan bastas y desoladas, vacíos
que han sido ganados duramente a la naturaleza indomable de la
estepa fundando puestos, establecimientos y colonias cuyos pobladores
compiten con la dureza del medio mostrándose también tenaces y
laboriosos.
Árbol Solo es una de esas colonias, apenas habitada por unos ocho
adultos y tres menores de edad. Situada a unos 40 kilómetros de
la ruta 10, la misma nombrada en el presente caso Felipe-Bernal-Sánchez
(ver nota Los cazadores cazados).
En 1997 visitamos el lugar en busca de referencias sobre posibles
observaciones ligadas a dicho caso, encontrando en aquella oportunidad
una interesante casuística que abría el panorama luminoso con
unas características poco usuales; nos referimos a la regionalidad
fenoménica y, por su puesto, a la continuidad de observaciones
que, en comparación, tímidamente se mostraban entonces a la encuesta.
Allí conversamos con el cacique ranquel Carlos Campú, hombre enérgico
y celoso del símbolo que su mandato significa, y poseedor de una
riqueza de conceptos y tradiciones que subyugan al visitante (ver
nota ¿ Que ocurre en La Pampa?, primera parte).
Como decíamos, solo un puñado de gentes habitan esa parte del
desierto y causa asombro comprobar la incidencia de los fenómenos
luminosos en paraje tan lejano.
Dado que el presente trabajo, y en esta primer entrega, pretendemos
evaluar esa incidencia como base a la iniciativa Ranquelia, daremos
un pantallazo a esas experiencias con un posterior análisis de
los datos.
LOS PROTAGONISTAS.
La familia Alvarez ha pasado como tal buena parte de su vida en
Árbol Solo, atendiendo la sencilla estación de gasolina o responsabilizándose
del control del equipo generador de electricidad
(alimentado a gas oíl y que permanece prendido entre las 7 de
la mañana hasta las 11 de la noche, aproximadamente, variando
esta franja según la época del año). Además, Baldomero Alvarez
suele atender el dispensario local cuando una urgencia se presenta,
y se halla enlazado por radio y por teléfono a la ciudad de Santa
Isabel a cuyo departamento pertenece Árbol Solo.
Su esposa María y su hijo Baldomero colaboran decididamente con
las tareas asignadas al Sr. Alvarez. Unas casas después, vive
la familia de Sandro, el policía allí asignado desde el 97, cuya
esposa es hermana de Baldomero. Tienen dos pequeños hijos que
ven como una fiesta que las personas visiten su casa para incluirlas
en sus juegos.
Completan la reducida población otra familia y una mujer que regenta
un pequeño comercio que dispende productos alimenticios y bebida
fresca tan apreciada en los días de intenso calor.
Más allá de la Colonia puestos y establecimientos alejados completan
la población estable de la región y todos ellos, casi sin excepción
acuden al puesto administrativo por diferentes causas.
Importante es destacar la presencia de una amplia escuela hogar
que recibe a los pequeños de la zona garantizando educación, alimento
y atención sanitaria primaria. Es en el invierno, durante la época
de clases que el lugar está más animado.
Si uno puede subirse al tanque de agua de la escuela y contemplar
los alrededores va a notar la desolación de ese paraje, la inmensidad
de un territorio casi vacío, apenas ocupado por familias dispersas
que viajan muchos kilómetros antes de encontrar a su vecino. En
tal soledad, aún los sucesos más extraordinarios se hallan contenidos
por el desierto, y Árbol Solo es una verdadera caja de sorpresas.
En el medio del poblado una enorme antena de casi 80 metros se
yergue única en el dominio del cielo, propiedad de una telefónica
que la ha levantado muchos años atrás.
Algunos aspectos de la vida en la colonia son importantes de destacar
debido a que influirán en la evaluación final de la relación de
las personas con el fenómeno luminoso.
La vida es sumamente tranquila, los lunes y los domingos no ofrecen
diferencias notables, y cada día, en invierno o verano, tiene
una rutina casi inevitable. Esto lleva a que el almanaque no tenga
la importancia que en otros lugares mas densamente poblados posee.
Aveces no se recuerdan días especiales sino por los acontecimientos
que ocurren durante él, y son comunes las referencias de una semana
o un mes solo por lo que pasa y no por su denominación numeral.

La percepción del tiempo suele estar bastante ligada a ese ritmo;
las cosas pueden suceder antes de que se corte el grupo electrógeno
o después, o bien la caída del sol o el amanecer son las fronteras
que señalan el momento de los sucesos, o la hora del almuerzo
o cuando llama alguien del gobierno pampeano por teléfono.
¨¿ Te acordás?, fue unos días después que se quedó la camioneta
de fulano atascada en la arena..¨ suele ser, aproximadamente,
el modelo de referencia temporal.
En este contexto, y dado que es rara la visita de forasteros,
siempre que no sea gente del gobierno, las vivencias de sus habitantes
quedan contenidas y rara vez cruzan la línea divisoria del desierto.
Es el caso de las experiencias con los extraños objetos y cuerpos
luminosos que frecuentan Árbol Solo y sus inmediaciones, y a pesar
del esfuerzo que el investigador hace por establecer una conexión
informativa ágil, los ritmos, las urgencias y el propio paisaje
malogran una comunicación y una precisión de los datos obtenidos,
pero son tan impresionantes y con aristas excepcionales que valen
los esfuerzos y desvelos por mantenerlos sobre la superficie.
LA PRIMER VISITA
DEL 2001 A LA PAMPA
Paco Martínez, Patricio Parente, Javier Ferraroto y Daniel López,
llegaron a la región el sábado 6 de enero del corriente año, siendo
recibidos por la madre de Baldomero en su casa de la ciudad de
Victoríca. Baldomero, quien nos recogería allí se sumo durante
el almuerzo y nos contó algunas experiencias de forma sucinta.

Recordaba su madre, que cuando pequeña, en el establecimiento
La Escalada, la ¨luz mala¨ solía salir debajo de un árbol. Esta
era una esfera anaranjada de regular tamaño que acostumbraba a
emerger periódicamente, reconociéndosele horario e intinerario.
A su memoria también acudió la vez que otra luz, semejante a la
de un tractor se interpuso en el camino de su difunto esposo que
estaba montado sobre un caballo. ¨El no creía en las luces hasta
que ese día llegó sobresaltado y me dijo que teníamos razón¨.
A media tarde, y luego de recoger al joven Mario Cabal que posee
su casa a unos kilómetros de la colonia, montamos la camioneta
4X4 de Baldomero y nos dirigimos a Árbol Solo.
Es de destacar que vehículos de esas características son imprescindibles
en terreno arenoso. Otros tipos de automotores se atascan en la
arena, y dado que se pueden caminar kilómetros sin encontrar a
nadie, todo percance de esa naturaleza es peligroso si no se está
equipado apropiadamente. Muy frecuentemente los baquianos asisten
a vehículos enterrados que forzaron su marcha en las sendas resecas,
y esto hace que solo los conocedores y lugareños se atrevan por
los caminos. Vale la aclaración para descartar aventurados nocturnos
como explicación a algunas de las manifestaciones luminosas.
Al ingresar desde la ruta 10 a la entrada de La Zota, cruzando
la tranquera, se hacen nada menos que 40 kilómetros hasta llegar
a destino, habiendo cruzado solamente el puesto El Trébol, habitado
por un matrimonio mayor de edad, compuesto por Tomás Virto y Nilda
Bogado.
Desde allí en adelante se puede observar la magnitud de la catástrofe
provocada por el fuego, miles de hectáreas calcinadas, alambrados
consumidos, un aroma amargo a ceniza y el sol impiadoso abrasando
la desolación. A veces uno mira y piensa ¨aquí puede verse
cualquier cosa sin que ningún otro ser humano se entere¨
Llegamos a Árbol Solo por la tarde y fuimos acomodados por Baldomero
en un cuarto del dispensario local que tenía comodidades excesivas
para nuestras pretensiones. Allí estuvimos tres días, tomando
notas, haciendo vigilias, recorriendo dificultosamente los alrededores.
LOS CASOS
Como decíamos, hay una importante concentración casuística en
toda la región, dándose constantes temporales y espaciales que
son altamente significativas.
Exponemos a continuación algunos de los testimonios.
Carlos Toranzo.
El testigo es oriundo de la zona, conoce por tanto perfectamente
los alrededores y nos relata su más recordada experiencia.
Fue en octubre o noviembre de 1977 o 78, no recuerda exactamente
el mes o el año pero asegura que puede tratarse con seguridad
de alguna de estas dos fechas. Eran las 11,30 de la noche cuando
transitaba la ruta 14 ( que a esa altura no es más que una picada
de arena ancha) que está muy cerca de la colonia, a la altura
de la Estancia La Luz ( nombre sugestivamente apropiado para los
sucesos que allí acontecen).
Por necesidades fisiológicas paró el vehículo en el que venía
y cuando estaba de pie al costado del camino, súbitamente apareció
una luz desde la ruta, delante del camión, que lo encandiló. La
peculiar masa luminosa titilaba claramente, a no más de cien metros
de su posición.
Sin pérdida de tiempo subió al vehículo, sabiendo por experiencia
que no corría ningún peligro pero precavido prefirió seguir observando
desde la cabina. Así retomó su marcha en dirección oeste, viendo
como la luz aumentaba de intensidad.
¨ Me da la impresión que era redonda, media blanca y amarilla,
pero muy brillante, tanto que no me dejaba ver con claridad el
camino, por eso tenía que andar despacio.¨ Como sea, el Sr.
Toranzo siguió no sin dificultad el camino con una enorme claridad
que avanzaba delante suyo a la misma velocidad que él, tanto es
así que los 12 kilómetros siguientes le insumieron nada menos
que 40 minutos de tiempo, con velocidad limitada por la extraña
compañera.
Al final de esa distancia aproximada vio como la luz se desplazó
hacia la izquierda, detrás de un médano. Segundos después vio
elevarse por detrás de esos montes un objeto alargado, de apariencia
cilíndrica que tenía en su parte media unas 10 ventanillas de
las que emergían luces amarillentas; estaba a 300-500m. de distancia.
Finalmente el cuerpo se elevó en forma vertical, con el objeto
inclinado y emitiendo disparos de luces rojas y celestes desde
su parte delantera para luego fugarse velozmente con dirección
a Mendoza.
Para Toranzo fue una experiencia alucinante, tal vez por eso al
día siguiente pasó por allí, trepó el médano y se encontró que
en el punto aparente, de donde el objeto cilíndrico había aparecido,
el pasto estaba chamuscado y seco.
Sandro Echeverría
El policía de la colonia recalca que no siente temor por
las luces, y que aún así no se ha topado lo suficientemente cerca
con ninguna de ellas. Como comentamos en las notas de La Pampa,
existe la creencia que la luz se acerca a los que no sienten temor,
tal vez por eso Sandro espera su momento para estar cara a cara
con una. Sin embargo ha vivido experiencias más que interesantes
con estos fenómenos que recuerda particularmente. Una vez, saliendo
de Árbol Solo, desde la segunda tranquera que se debe cruzar para
llegar a la ruta 10 ( cuentan las tranqueras desde la ruta hacia
la colonia) vio una luz blanca en la ruta; como iba con su esposa
le preguntó si la había visto -dado que hay oportunidades en que
unos la ven y otros no-, a lo que ella dijo que no. Cuando tomo
el asfalto y comenzó a transitar la 10, la luz prácticamente se
posó detrás de la caja de la camioneta, iluminando tímidamente
la cabina. Se trataba de una esfera de unos 30 centímetros que
iluminaba igual que un foco de auto, de color blanco amarillenta.
La luz se esfumó rápidamente cuando pasaron un cartel indicador.
En otra oportunidad Sandro, fue testigo de como una ¨luna opaca¨
con un círculo brilloso bordeándola, pasó muy despacio de sur
a norte, a baja altura sobre la colonia. Este extraño objeto ¨
hacía como un ruidito raro¨ mientras alumbraba la escuela
y parecía aplastar los yuyos del suelo. Esto ocurrió en febrero
del 98, poco antes de oscurecer, y según nos cuenta muchos en
la zona la vieron. En realidad, vieron en dos oportunidades un
fenómeno semejante, el ya descripto y otro un año antes, durante
el invierno del ´97.
Pero la experiencia más alucinante la vivió con su esposa a poco
de ingresar por la tranquera de La Zota, en el invierno del año
pasado ( año 2000), posiblemente en junio.
¨Era invierno, de noche ya tarde, hacía mucho frío. Veníamos
de la ciudad con mi señora y los chicos. Cuando nos estabamos
acercando a la segunda tranquera viniendo de La Zota, bien sobre
el costado de la entrada, vimos una luz anaranjada, algo pálida.
Al llegar la luz avanzó y siguió viaje delante nuestro.¨
La esfera luminosa tenía aproximadamente de unos 30 a 40 centímetros
de diámetro. No bien rebasaron el paso la luz se adelantó hasta
llegar a la tercer tranquera.
¨ Allí veíamos el vislumbre, entonces nos dimos cuenta que
había otra luz¨. Efectivamente, la primer luz se sumo a una
segunda que esperaba en la siguiente entrada, y como para cruzar
la tranquera Sandro debía bajar para abrirla y luego cerrarla,
el par de objetos se adelantó por el camino, perfectamente a la
par de la senda.
¨ Vimos como avanzaban juntas, Mi señora estaba muy inquieta,
pero no me iba a detener en la nada con los chicos. Prefería llegar
a mi casa.¨
Habían transitado casi 20 kilómetros desde la segunda tranquera
cuando muy cerca de la cuarta las dos luces se unieron con otras
dos.
¨Eran cuatro, nada menos, todas del mismo color, a la misma
altura, aunque parecían moverse un poco. Cuando llegamos al paso
que tiene un guardaganado las cuatro se fueron en fila hacia adelante,
primero una, luego otra y así.¨ Fue todo lo que vieron esa
noche.
Sra. Alvarez de Echeverría La esposa del policía, hermana
de Baldomero, tiene una relación particular con este fenómeno.
¨No se por qué pero me toca verlas seguido¨ , argumento
que apoya decididamente su esposo. Ella piensa que las extrañas
presencias luminosas pueden anunciar cosas según el color que
posean, y apoya el aserto con una experiencia reciente.
El 2 de julio del 2000, entre las 11 u 11,30 pm, antes que su
hermano apagara la luz del grupo electrógeno vio en dirección
a la punta del galpón detrás de la escuela, una luz roja, pequeña
pero intensa que parecía iluminar parte del edificio, aunque de
forma tenue.
´Cuando vi la luz roja supe que algo iba a pasar, y a la semana
falleció mi papá¨
Pero algo realmente curioso e impactante le ocurriría unas semanas
después, más precisamente el 20 de julio del 2000, casi a la misma
hora, entre 11 u 1130 pm. No había luz porque el grupo electrógeno
no cargaba o tenía algún problema. estaba entonces terminando
de lavar la ropa en el patio trasero de la casa ( que da al desierto)
cuando, luego de entrar brevemente, salió y contemplo un ¨vislumbre
en el piso¨- que es igual a decir un reflejo o luz proyectada-,
levantó la vista y pudo divisar por detrás de un cercado de madera
a unos cuatro metros de donde estaba, y a no más de 30cm. del
suelo un aparato con forma de diminuto platillo.
¨Era como un platito, del tamaño de un cenicero grande - entre
20 y 30 centímetros- con muchas caras. La parte de arriba era
media redondeada y de cada cara salía una luz de color.¨ Cataloga
las luces como tonos del arco iris pero más pálidas. El reflejo
de las mismas llegaban hasta muy cerca de sus pies. ¨Era muy
raro y muy lindo; me quedé unos minutos viéndolo, entré a la casa
para avisar a mi marido pero cuando salimos ya no estaba.¨
Baldomero Alvarez
Es, quizás, una de las personas que más se ve afectada por las
experiencias
con luces en toda la región. En verdad sus primeras experiencias
fueron algo traumáticas y daría cualquier cosa por no estar cerca
del fenómeno.
Durante muchos años de su vida vio luces extrañas, pero fue en
una ocasión, que parece perderse en su memoria, que vivió algo
electrizante.
La experiencia sucedió, aproximadamente hace 15 años (actualmente
tiene 40 años de edad), en ocasión de trasladarse a una estancia
donde se festejaba un cumpleaños y estaba invitado a un asado.
Manejaba un jeep en compañía de otro poblador apellidado Cabral
por uno de los tantos senderos de la zona, siendo ya algo tarde
en la noche.
No muy lejos de su destino divisaron una potente luz blanca que
pronto estuvo sobre ellos e iluminó el campo como si fuese de
día. Al tenerla sobre sus cabezas detuvieron el vehículo y así
pudieron contemplar claramente un enorme cuerpo blanquecino, con
bordes más luminosos que en el centro.
Del objeto parecía provenir un fuerte viento que peinaba los olivillos
del suelo como si fuesen olas. Repentinamente el aire frió de
la noche fue suplantado por ondas de calor, también provenientes
de la masa luminosa que estaría, según dicen, a no más de 20 metros
de altura. Baldomero sintió pánico al igual que su compañero,
y durante unos interminables minutos quedaron congelados en las
butacas del jeep hasta que finalmente el ovni se retiró. Tan conmocionados
quedaron que no osaron moverse del lugar durante horas hasta que
finalmente la luz del alba los impulsó a seguir camino.
No fue la única experiencia conmovedora. Siendo más joven - nos
relata su madre- cerca de la colonia, y junto a obreros de vialidad,
observaron un extraño cuerpo anular a muy baja altura que parecía
ascender desde un caldén. El fenómeno semejaba a una hornalla
prendida, con colores azules y rojos en degradé que se movilizó
lentamente hacia el norte, cerca de la estancia La Sarita. Uno
de los obreros de vialidad fue presa de un estado de nerviosismo
muy agudo y esto impacto mucho en Baldomero y su madre, aunque
reconocen ambos que esas cosas no producen daño.
Otro objeto de importantes dimensiones apareció en la colonia
durante el año 98. Esta vez se trataba de un cuerpo semejante
a la luna, intensamente blanco, bordeado por un halo neblinoso
salpicado de pequeñas claridades.
Cuando lo diviso por vez primera, Baldomero estaba solo. El ovni,
a muy baja altura sobrevolaba las afueras de la colonia lentamente,
viniendo del oeste. Acompañaba su tránsito un fuerte viento que
movía los olmos y los olivillos del suelo en contraste con lo
que había sido una noche serena y sin frío.
El objeto rozó uno de los arboles y se movió en dirección norte.
Baldomero entró corriendo a la casa del policía y junto con éste
y su hermana pudieron ver como el cuerpo saturniano se retiraba
definitivamente del lugar.
En otra ocasión, posiblemente en el año 1997, al momento de apagar
el grupo electrógeno, una luz apareció muy cerca suyo, como impidiéndole
el paso hacia su hogar. Solo cuando la luz se retiró corrió a
su vivienda.
Más recientemente, durante el año 2000, aún en época de
clases, Baldomero regresaba desde una estancia a la colonia, y
al avanzar por la calle vio sobre el techo de un vecino una luz
como de linterna. Pensó que se trataba de alguien que estaba reparando
la antena de un televisor, pero al indagar supo que la familia
de la casa, en ese horario estaba durmiendo. No era la primera
vez que las luces deambulaban por las techumbres de las viviendas.
LAS LUCES EN
EL DESIERTO
No hay dudas que estas experiencias son apenas un esbozo del verdadero
dossier de vivencias que ocultan los enormes espacios vacíos de
la región. Aquí y allá, todo es territorio dominado por los fenómenos
luminosos nocturnos, y cada uno de los pobladores, con mayor o
menor preocupación saben que tarde o temprano, sobre todo en el
invierno, se toparan con ellas.
Hay puntos fijos, días especiales que marcan una característica
fenoménica trascendente para cualquier estudio. Los lugares frecuentes
de tránsito están bien marcados en dichas vivencias, son claros
y pueden marcarse en un mapa con aguda precisión. 
Entre estos lugares existe uno a 2 kilómetros de la colonia, en
dirección noroeste, sobre el puesto de un poblador descendiente
puro de ranqueles cuyo apellido es Calfuán.
Calfuán y su familia nacieron y se criaron en el mismo puesto
que habitan y están acostumbrados a ver las luces reiterar sus
intinerarios. En ese puesto llamado San Justo viven Emilia Reynoso,
Cesar Calfuán y nuestro entrevistado, Adolfo Calfuán. Todos ellos
afirman que en el invierno a partir de las 9pm, siempre se ven
luces coloradas y blancas que nunca llegan a la casa. No emiten
sonido, se apagan, los perros no ladran. Y aunque no tienen miedo
saben que no hay que molestarlas.
Cuando visitamos su humilde casa llevados por Baldomero, entre
los relatos y apreciaciones, unas cuantas palabras de ese diálogo
pueden resultar ejemplo y fundamento de nuestro propio interés.
Calfuán: - ¿Se descubre algo de que dimanan - de
donde salen o que son-? Habría que ver que es, porque eso lo
ve un rato y al rato no lo ve más.
Baldomero: - ¿Pero por qué aparecen todos los años en
el mismo lugar?-
Calfuan: - Si fueran de los huesos de los animales tendría
que salir de donde hay huesos, de un animal muerto, pero no hay.
Las luces andan por todos lados, se apagan y no se ven más.-
Tan sencilla como esta apreciación es que no hay respuestas convincentes
para explicar las anormalidades y constantes que los fenómenos
expresan en los testimonios.
A ello debemos sumar observaciones muy complejas que señalan con
claridad la magnitud de lo que ocurre.
Puesto el Trébol, a medio camino entre la ruta 10 y Árbol Solo.
El matrimonio compuesto
por Tomás Virto y Nilda Bogado, hace un año y medio, aproximadamente,
observaron un circulo de grandes proporciones con los colores
del arcoíris, constituido por esferas luminosas muy grandes, en
dirección a la colonia, sobre la estancia Las Cómicas. Fue durante
el invierno.
María Angélica Mendiara, que atiende el almacén. En 1993,
viniendo de la ruta 10 con maestros de la escuela de Árbol Solo
observaron durante 15 minutos otro círculo de grandes dimensiones
multicolores en dirección a la colonia, semejante al observado
desde le puesto El Trébol, pero casi sobre el horizonte. El circulo,
compuesto por esferas multicolores de movía hacia el este y finalmente
desapareció, como apagándose rápidamente. Ocurrió en el invierno.
Claro que cualquier espíritu inquieto, en su afán explorador quiere
comprobar la realidad de tantas y tantas referencias, aunque sea
fugazmente, un indicio nada más.
En la segunda noche de nuestra vigilia nos hallábamos a la entrada
de la colonia, con un cielo encapotado y bajo amenaza de una tormenta
que nunca se precipitó sobre nosotros. Apostados con nuestra filmadora
y nuestra cámara de fotos esperábamos ese indicio. Y alrededor
de las 12,20, hacia el sur oeste, y a no más de 500 metros, apareció
una luz rojo pálida, de una intensidad mayor a la de una estrella
de primera magnitud, y a unos 4° sobre la línea oscura del horizonte.
En el primer instante estuvo inmóvil. Nos movilizamos para retratarla,
pero no bien apuntamos la cámara se desplazó horizontalmente y
se apagó. Fueron 10 o 12 segundos de observación, fugaces pero
incontestables.
En ese sector las nubes eran tan oscuras como la noche, no se
divisaban estrellas, no había vehículos, ni casas, ni faroles.
A esa distancia y en el aire no había forma de confundirnos con
otra cosa, y aunque no pudimos fotografiarlo, el fenómeno resultó
un indicio de todo lo que habíamos escuchado.
Luces inexplicables transitan la zona, sin dudas.
INICIATIVA RANQUELIA, O PROYECTO DE IDENTIFICACIÓN
continuará...
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