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El hombre, buscando comprender la realidad
y forma de vida en la que le ha tocado vivir se ha valido de diversas
manifestaciones que le han permitido entender, expresar y comunicar
esas vivencias. Los conceptos son una de aquellas herramientas
por las cuales pudo recortar situaciones, hechos, recuerdos, y
otorgarles un significado. Por eso es que las palabras le han
servido como molde para expresar esos pensamientos, que con el
transcurso del tiempo comenzaron a habitar en viviendas más sofisticadas,
tal es el caso de frases y oraciones. Sin dejar de tener en cuenta
la cantidad de matices y niveles de grado en los que se expresan,
de acuerdo a su grado de elaboración se podría separar a los conceptos
en dos grandes grupos: por un lado, están los que se utilizan
en la cotidianeidad, los cuales son directos y espontáneos, por
ende no pretenden demostrar demasiada rigurocidad en lo que tratan
de describir o explicar; y por otro lado, se asoman los que son
objeto de un mayor control y sistematización, resultado de un
cuidadoso análisis preelaborado, es por ello que la mayoría de
sus canteras se encuentran en el mundo científico.
Tanto unos como
otros son parte de un susinto modelo que para nada es ajeno al
fenómeno OVNI. Abriendo la puerta del primer grupo, tenemos la
infinita cantidad de testimonios, que son el núcleo y corazón
de todas las experiencias (haciendo a un lado los posibles rastros
físicos), se diseminan en la tierra como estrellas en el cielo,
y es a través de ellos que los conceptos gozan de su mayor espontaneidad.
Es por medio de éstos que las personas reaccionan ante lo desconocido
sin premeditarlo y simultáneamente le buscan una explicación,
mira eso!, qué es aquello!, no puedo creerlo!, eso no es un avión!,
parece un meteorito!; Si bien son espontáneos ante lo que viven,
estas conceptualizaciones están permeadas de historia, de ideas
y de nociones del universo, puesto que la comparación con un avión,
un satélite, la luna o Venus reclaman como requisito el conocimiento
de la existencia de los mismos; de la misma manera, las interpretaciones
reflejan los razgos de antiguas y arraigadas leyendas y tradiciones,
"ví al diablo", "eran dos almas que batallan eternamente", "apareció
la luz mala", llegando a expresiones tan puras y sublimes( que
nada tienen que envidiarle a "el sol salió anoche y me cantó")
como escuchar de los labios de una anciana mujer decir "ví una
cosa linda anoche", o la naturalidad de un hombre cuando comenta
que ''chispea la montaña'',...
Todas estas distintas
pinceladas, cada una de estas "aproximaciones cotidianas" establecen
el marco en el cual el investigador tratará de lograr su acercamiento
a través de elaboraciones conceptuales más precisas; es aquí cuando
entra en juego el segundo grupo. De esta manera hay que pararse
en la vereda de en frente, dejar que los pies toquen tierra, pero
siempre posando la mirada en el infinito. Esta postura permite
comodidad cuando se encamina el análisis de los datos; ahora bien,
como se expresan los resultados? Nuevamente por la constante ayuda
de los conceptos, éstos se dejan ver a través de la historia de
la teoría ufolófica, y no es necesario desarrollar sus distintas
dinastías a lo largo de los años para conocer a los que aportan
los cimientos más sólidos para la arquitectura del fenómeno. Es
así que como punta del témpano se asoma la conceptualización más
renombrada, más ambiciosa y más discutida: OVNI, término que da
cuenta de la "existencia" de objetos que cruzan el cielo, pero
paradójicamente no tienen identidad, es decir, que por sus características
son difícilmente ubicables dentro de lo cánones humanos. Cabe
aclarar que el término es una entre tantas aproximaciones que
se dan ante un conjunto de fenómenos, otras son ilusión, imaginación,
superstición, eventos atmoféricos, etc. Si bien éstas últimas
son aplicables a variados eventos, el concepto OVNI parece, dentro
del marco de un primer acercamiento ser mucho más potable que
los anteriores, puesto que abre una gama de perspectivas que permiten
ahondar en su complejidad.
El presente esquema
aplicado a la casuística no pretende ser un dogma, todo modelo
clasificatorio carece, por su propia naturaleza, de una aplicabilidad
total sobre lo que se intenta estudiar, tal es así que los grupos
descriptos no son dos componentes aislados y cerrados en sí mismos,
sino se entrecruzan, establecen relaciones de reciprocidad, es
decir, se retroalimentan uno del otro; por eso encontramos el
concepto OVNI o nave en los testimonios, a su vez, los investigadores,
que parecieran mirar la función desde la vereda de enfrente, muchas
veces han sido partícipes de experiencias anómalas y aunque manejan
terminologías aparentemente refinadas, no som ajenos a reacciones
espontáneas. A su vez, el que investiga no es el rígido erudito
que se sienta en su banco para escuchar aseveraciones dasarticuladas,
no tiene el monopolio de las hipótesis, las personas que brindan
su testimonio también las construyen, por eso es requisito el
prestarles atención.
Realizadas las
presentes aclaraciones, es conveniente recalcar el objeto de estas
líneas: dar una tonalidad organizativa al mundo de las significaciones
impresas en los relatos.
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