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La
Columna de Oscar Uriondo
REVISION DEL CASO AMAYA (28 DE DICIEMBRE DE 1954)
|
"
El
caso reviste especial interés porque concierne a un supuesto
aterrizaje de OVNI, asociado con entidades tripulantes"
|
Las reacciones
de miedo en los testigos
Si podemos rescatar un denominador común para todos
los testimonios aportados en este caso, surge con claridad
que este fue la reacción de miedo. Efectivamente, en
menor o mayor medida los protagonistas experimentaron temor.
Adviértase, sino, lo que narran los testigos (y también
de cómo se adjudican mutuamente las actitudes más
descontroladas).
María
Antinea : "los artistas estaban "sobrecogidos",
pues el objeto se elevó verticalmente a una velocidad
vertiginosa".
Soraida
Escudero: "...El objeto se acercó a unos 300
m, quizás menos"..."Hubo miedo entre los
presentes, incluso una de las mujeres sufrió un ataque
de histeria".
Hace también mención al intento del conductor
por arrancar el vehículo y aproximarse al objeto, sin
resultado, ya que el automóvil no respondía
a las demandas de marchas. Recién cuando el objeto
se alejó en cuestión de segundos, el auto arrancó
sin dificultad " Ellos pensaron en los nervios del conductor,
antes que en un fallo del propio vehículo".
Mauricia
Holgado y Barrio:
" pero el gitano y su mujer -la pareja de bailarines-,
comenzaron a dar gritos y echarse en el fondo del coche, ¡Y
que no!. Y María Antinea hizo lo mismo. Quedaron inmóviles..."
Agustín
Romano Gaeta:
"...vino hacia nosotros, en línea recta, hasta
acercarse a otros 50, 100 m . Ahí me asusté".
"Yo mismo les decía: "¿no ven esa
luz?, ahora se va para arriba"... "¡se viene
hacia nosotros!, y todo el mundo se asustaba .Estábamos
solos nosotros. Y ese es el temor que me agarró, y
a todos, Nos asustamos, pero sin entrar en pánico.
Me acuerdo bien. Quien se impresionó mucho fue la pianista"......enseguida
nos quisimos meter en el auto para salir disparando...".
María
Luisa G.H. de Amaya:
"Los testigos, en un principio, no tuvieron miedo, sino
curiosidad; sólo se asustaron cuando el OVNI comenzó
a seguirlos".
|
Por
Oscar Uriondo
|

Oscar
A. Uriondo
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El caso, cuya revisión
emprendemos ahora, se remonta
a mediados de la década del cincuenta, casi en coincidencia con
la gran oleada europea de 1954. El incidente había permanecido
inédito hasta el momento de su registro -ca. 1971- y de su ulterior
publicación en 1973.
A partir de entonces, el mencionado evento y sus pormenores recibieron
difusión periodística en publicaciones del país
(CEFAI Revista, a.2, nº1, set. 1973; ATOM, a.1, nº4,
jun, 1974) y del extranjero (Stendek, Barcelona, a.11, nº39,
1980; The Mufon UFO Journal, nº139, sept. 1979; UFO-nachrichten,
okt., 1978).
No obstante el tiempo transcurrido, el caso reviste especial interés
porque concierne a un supuesto aterrizaje de OVNI, asociado con entidades
tripulantes, que fue aparentemente observado por personas responsables.
Una circunstancia fortuita me permitió enterarme de su existencia.
En efecto, dirigía por entonces la Biblioteca del Banco de la
Provincia de Buenos Aires y en ese momento el Dr. García Holgado,
catedrático universitario, concurría asiduamente a la
Biblioteca para preparar un estudio monográfico acerca de la
historia de dicha institución bancaria.
En conversaciones ocasionales, el Dr. García Holgado, enterado
de mi interés por el tema de los OVNI, mencionó que una
de sus hermanas - la Sra. María Luisa G.H. de Amaya- había
tenido, tiempo atrás, una experiencia muy insólita concerniente
a tal fenómeno. Incluso me proporcionó el número
telefónico de su hermana. Así pude tomar contacto con
ella para convenir una futura entrevista, y finalmente tuve ocasión
de conocer a la Sra. de Amaya , visitándola en su domicilio.
Fue así, que en dos oportunidades, con un intervalo de casi un
año entre ambas, entrevisté a la testigo, en una tarea
de encuesta de varias horas de duración. Nuestra conversación
, ocurrió de manera distendida e informal, en virtud de la actitud
cordial y abierta, de plena colaboración, por parte de la Sra.
de Amaya. Adquirí, de ese modo, un conocimiento directo de la
personalidad de la testimoniante.
La Sra. de Amaya, había nacido en España, pero se hallaba
radicada en la Argentina desde hacía mucho tiempo. Había
egresado como profesora de Historia en la Facultad de Filosofía
y Letras en la Universidad de Buenos Aires; además era concertista
d piano.
Sus intereses. no guardaban vinculación alguna con los entonces
llamados "platos voladores, sólo a posteriori de su observación
acudió algunas conferencias sobre el tema; pero no había
leído ningún libro al respecto. Su carácter no
era nada proclive al misticismo y sí realista -con los pies bien
posados en tierra- y de sano sentido del humor. Impresionaba como una
persona sincera, responsable, equilibrada y culta. Su vida, luego de
la insólita experiencia, continuó normalmente, sin conversiones
esotéricas, dedicada a su actividad pianística .Tiempo
atrás, la señora había adoptado una niña
que en la época de las entrevistas tendría unos 6 o 7
años.
El testimonio de la
Sra. de Amaya
Hemos subdivido el desarrollo de los hechos (según surgen de
la narración de la testigo) en seis fases sucesivas.
1) El comienzo del viaje. En la madrugada del 28 de diciembre
de 1954, la Sra. de Amaya viajaba con un grupo de artistas españoles,
por la ruta nº143, que une San Rafael con Mendoza. El grupo incluía
entre otros a María Antinea -cancionista de vasta actuación
de la década del cincuenta- , su esposo Sr. Enrique Kotliarenco,
el empresario artístico Agustín Romano Gaeta, y la pareja
de baile flamenco Sol y Teremoto (Soraida Escudero de Fernández
y Francisco Fernández). Todos ellos habían participado
de la inauguración de una estación de radio en la primera
de las ciudades nombradas y se dirigían a la capital de la provincia
para una nueva actuación. Eran siete personas (tal vez más)
en total, ubicadas en un automóvil de gran capacidad (Packard
o Buik).
Habían cenado muy tarde (más de las dos de la madrugada)
y hablaban de temas diversos, en nada concernientes a OVNIs o a lo sobrenatural.
2) Percepción de un fenómeno luminoso. Serían
aproximadamente las 3:30, cuando de pronto uno de los viajeros llamó
la atención sobre un resplandor que provenía del costado
de la ruta, a mano derecha. Inicialmente pensaron que se trataba de
un fogón y tal suposición motivó algunas bromas
sobre las inhabituales costumbres de los lugareños. Pero pronto
descubrieron que no era ese el caso.
3) Percepción de un objeto anómalo Posado en un
campo próximo, a unos 150 o 200 metros de distancia de la ruta,
se hallaba un objeto luminoso que irradiaba una luz azul intensa, pero
no deslumbrante, que semejaba por su color la llama del alcohol muy
puro o la de una soldadura autógena, Tenía la forma de
dos platos hondos superpuestos, unidos por el borde. De su franja ecuatorial
surgía la luminosidad azulada y también una especie de
neblina. Impresionaba como algo sólido y material, aunque no
se advertían en él detalles de estructura (ni puertas
ni ventanas). Era de grandes dimensiones, "como un ómnibus".
La luz que emanaba del mismo en ningún momento encegueció
a los testigos, de modo que pudieron observarlo sin dificultades.
4) Percepción de entidades humanoides. Los testigos, muy
intrigados, detuvieron el automóvil, descendieron de él
y se acercaron al extraño objeto. Cuando se hallaban a media
cuadra, aproximadamente, notaron que junto al objeto había dos
figuras humanas. Una de ellas estaba de pie; la otra en cuclillas. Su
vestimenta consistía en un buzo enterizo, de color oscuro, que
se prolongaba cubriendo la cabeza con una especie de capuchón
o casco, similar al que usan los operarios en las fundaciones; incluso
les pareció que la cara estaba protegida por un material transparente,
como mica. No pudieron en cambio distinguir detalles del rostro.
El individuo que estaba en cuclillas se incorporó y ambos seres
ingresaron en el OVNI por una especie de puerta corrediza que, como
un rectángulo oscuro, se abrió contra el fondo luminoso.
Para transponerla levantaron mucho los pies, como si debieran superar
un umbral o como si la puerta estuviera a cierta altura. La talla de
los dos tripulantes era la de un hombre de estatura media y su apariencia
esbelta. No se les alcanzaba a divisar los brazos y se movían
con rigidez.
5) La "persecución". Al cerrarse la puerta,
el objeto comenzó a echar humo, gas o vapor por la zona ecuatorial,
a la vez que en completo silencio se elevaba verticalmente -como un
ascensor- para detenerse a unos dos metros del suelo. Entonces se encendieron
dos luces rojas -una arriba, otra abajo- a cierta distancia del cuerpo
del OVNI. Dichas luces se encendían y apagaban alternativamente
y los testigos supusieron que debían estar en las extremidades
de sendas antenas; aunque éstas no eran visibles.
Alarmados, los testigos volvieron apresuradamente al automóvil,
en tanto el OVNI comenzaba a realizar una serie de maniobras en zigzag,
con detenciones bruscas, quedando suspendido en el aire a veces, y moviéndose
en ángulos agudos. Subieron todos al coche y emprendieron la
marcha a gran velocidad. El OVNI se puso a seguirlos, colocándose
a uno y otro lado del vehículo, o bien directamente por encima
de él. Los movimientos eran tan rápidos que los cambios
de posición parecían instantáneos.
Con las primeras horas del amanecer y la tenue neblina que se levanta
en ese momento, dejaron de verlo. Por un rato creyeron que el planeta
Venus, que brillaba intensamente, era el objeto que continuaba siguiéndolos.
6) La reunión en Mendoza. Cuando llegaron a la ciudad
de Mendoza, el empresario del grupo de artistas españoles, Sr.
Romano Gaeta, sugirió que para descartar la posibilidad remota
de una alucinación colectiva, descansaron todos un rato y se
reunieran luego para dar, de manera independiente, la propia versión
de la experiencia vivida. Así lo hicieron, y todas las descripciones
fueron esencialmente idénticas, salvo en el lenguaje utilizado.
Dado el carácter profesional de los testigos, se decidió
no dar a conocer a la prensa el episodio, a fin de evitar que se pensara
en un truco publicitario. Sin embargo, la Sra. de Amaya llamó
por teléfono a su madre, tal había sido el impacto emocional
recibido.
La opinión unánime de los protagonistas fue que estaban
en presencia de un artefacto aéreo no terráqueo. Además,
la Sra. de Amaya señala que en un principio los testigos no tuvieron
miedo, sino más bien curiosidad; sólo se atemorizaron
cuando el OVNI comenzó a seguirlos.
La reencuesta del Dr. Roberto Banchs
A mediados de 1985 - más de 30 años después
de ocurrido el avistamiento de Mendoza- el investigador Roberto Banchs,
emprendió la tarea de completar el relato de la Sra. de Amaya,
con las experiencias narradas por los otros integrantes del grupo artístico
que acompañaba a la testigo principal. Como fruto de tal búsqueda,
se aportaron nuevos datos y precisiones, y fundamentalmente se obtuvieron
los testimonios de varios de las personas involucradas en el evento.
Así ha sido posible contrastar las diversas versiones, aunque
con las limitaciones que se advertirán más adelante.
A continuación expondremos lo testimoniado por la Sra. Mauricia
Holgado y Barrio, madre de María Luisa H. de Amaya; la Sra. María
Antinea, la Sra. Soraida Escudero de Fernández; y el Sr. Agustín
Romano Gaeta.
Testimonio de la Sra.
de Holgado y Barrio
A pesar de que la madre de la Sra. de Amaya no se incluye en el grupo
de testigos, su relato posee innegable relevancia porque fue la primera
persona a quien la Sra. María Luisa, contó su conmocionante
experiencia. Y téngase en cuenta que ello ocurrió pocas
horas después del avistamiento. Por tal razón hemos preferido
reproducir textualmente su testimonio.
Encuestador: Dr. Roberto
Banchs
Tipo de encuesta: personal
Año: ca. 1985.
"El plato volador, según lo vio mi hija era así,
como dos platos (unidos por sus bordes) sin que se junten. Entre ellos,
una serie de ventanas" perpendiculares de esas que se abren y cierran,
persianas, celosías. Era como los trompos de los chicos, con
la púa de la cual tirarse; pues eso tenía, una en la base
y otra arriba".
"Ellos venían por la carretera, en Mendoza, después
de dar un concierto, cuando apareció eso a unos 500 m en el campo.
El marido de Antinea y mi hija vieron el aparato y dijeron: ¡"No,
si es un plato volador!... De la parte superior echaba un humito, como
un morse. Emitía una lucesita, verde otras veces roja. La parte
de abajo estaba como anclada, pero tenía un ligero balanceo pues,
claro, era más pequeña para mantener estable semejante
volumen. También escuchaba un suave zumbido".
"Pararon el coche -no por que los detuviera el plato volador, no-
y vieron a un individuo vestido de buzo, con una escafandra de esas
que tienen un cuello rígido. Eran dos figuras, de aspecto humano,
más bien bajos... Los pianistas saben música y manejan
el tiempo y la distancia, y mi hija era una gran pianista y ella calculó
que estarían a 500 m; en el campo se aprecia mejor. Y había
uno con una rodilla en tierra y otro de pie. El que estaba de pie ponía
las manos, y el otro tomaba tierra y la depositaba en las manos de aquel.
Eso fue objetivamente. De pronto, una especie de persiana se abrió
y desaparecieron estos individuos".
"Entonces el marido de Antinea y mi hija quedaron en salir del
coche y encaminarse hacia allí, pero el gitano y su mujer -la
pareja de bailarines-, comenzaron a dar gritos y echarse en el fondo
del coche, ¡y que no!. Y María Antinea lo mismo. Quedaron
inmóviles... Todos los camiones que venían por la ruta,
según me contó mi hija, también se detuvieron para
verlo. No fueron ellos solos".
"Mi hija pudo percatarse que el movimiento de las dos figuras eran
como en cámara lenta. Dieron como tres pasos y desaparecieron.
No llegaron a ver cómo ingresaron, no. Vieron las varillas de
aquello que giraba y desaparecieron. ¡Y desapareció el
globo también!. Pero de repente lo vieron encima del camino.
Notaban sólo la parte de abajo, que continuaba echando humo.
Y así estuvieron como media hora de camino, apareciendo y desapareciendo".
"Se nota que la velocidad que llevan no está hecha para
el ojo humano. Hay cosas que no todos podemos ver ni percibir...Hay
ojos que ven más...".
"Bueno, cuando llegaron a destino se dijeron unos a otros: "Sin
decirnos nada, vamos a dibujar cada cual como pueda lo que hemos visto".
Y coincidieron todos".
"Después ella me llamó alborozada. A la pobre no
le creyó nadie. Le creyó su madre. Es que las madres nos
creemos todo, gracias a Dios...Además se refugió en mí,
por que yo le hacía preguntas, y más preguntas. Me interesaba...".
Testimonio de la Sra.
Soraida Escudero de Fernández (Sol).
Encuestador: José Ruesga Montiel.
Tipo de encuesta: personal.
Fecha: a fines de 1985
Lugar: España
Datos esenciales:
Corrobora las circunstancias del viaje.
Divisaron a lo lejos un punto luminoso de tono rojo, que en principio
identificaron con un avión. Sin embargo, aquel punto luminoso
maniobraba como en círculos, acercándose y alejándose
a intervalos, descendiendo paulatinamente.
Detuvieron el automóvil y alguien comentó que aquello
era un plato volador. Mientras tanto, el objeto se acercó a unos
300 metros, máas o menos, y de su forma circular y tono rojo,
se desprendieron luces troncónicas proyectadas contra el suelo,
de color amarillento, dando la impresión de querer aterrizar.
Hubo miedo en los presentes, incluso recuerda que una de las mujeres
sufrió un ataque de histeria.
Hace especial mención al intento del conductor por arrancar el
vehículo y aproximarse al objeto, sin resultado, ya que el automóvil
no respondía a sus demandas de marcha. Recién cuando el
objeto se alejó en cuestión de segundos (dato en el que
pone mucho énfasis), el auto arrancó sin dificultad. Ellos
pensaron en los nervios del conductor, antes que en un fallo del propio
vehículo.
Sobre la presencia de seres y ocupantes, y por el presunto aterrizaje
del objeto, Soraida dijo en ambos casos que nada de ello observó,
si bien es cierto que a la distancia avistada y por la emisión
de esas extrañas luces, dio la impresión de querer aterrizar.
Testimonio de María
Antinea (Sra. de Kotliarenco)
Encuestador: Dr. Willy Smith
Tipo de encuesta: telefónica
Fecha: mayo de 1987,
Lugar: Texas, EE.UU.
Datos esenciales:
Corrobora las circunstancias del viaje de San Rafael a Mendoza.
Lo primero que vieron fue como un fuego, y pensaron que algo se estaría
quemando.
El objeto era redondo, como un "trompo", de unos 20 metros,
con una luz azulada arriba y rojo en la parte inferior. Fue percibido
a una distancia considerable, más de 100 metros con seguridad,
posado en el suelo. No hubo oportunidad de preguntarle si se habían
bajado del coche.
Los artistas estaban "sobrecogidos", pues el objeto se elevó
verticalmente a una velocidad vertiginosa.
Los integrantes del grupo decidieron no mencionar el incidente por el
temor de que los sospecharan de querer hacerse propaganda como artistas.
Al llegar a la radio, oyeron a otros dos señores comentar que
habían visto algo.
Testimonio del Sr.
Agustín Romano Gaeta
Encuestador: Dr. Banchs
Tipo de encuesta: personal
Fecha: junio de 1987
Lugar; Rosario de Santa Fe
Datos esenciales:
"Fue en 1954, íbamos de San Rafael a Mendoza, después
de hacer un espectáculo y cenar algo allá. Serían
las 2, 3 o 3:30 horas.
"Iba conduciendo el Buick, un coche grande. De ocho o nueve personas
ibamos en el auto... Enrique (Kotliarenco) hablaba para no quedarme
dormido, contábamos cuentos, de lo se trabajaba; de cosas mundanas".
"De pronto, a mitad de camino aproximadamente, más cerca
de San Rafael, vi en el suelo esas luces. Vi el suelo iluminado. Nadie
se había dado cuenta, pero como venía manejando, miré
y dije: ¡mirá esa luz que hay allá!. Y todos observamos.
Yo lo vi desde un principio, se hallaba en el suelo, el primero que
lo vio fui yo. Ahí detuve el auto y todos bajamos".
"Estaba a 200 metros y, al momento de salir del Buick, se elevó
a unos 50 o 100 m y vino hacia nosotros, en línea recta, hasta
acercarse a otros 50, 100 m. Ahí me asusté. Tenía
forma romboidal, de 2 a 4 m de lado, aparentemente. La luz provenía
de la orilla, y al centro como hueco. Era de distintos colores, por
ahí se veía verde, azul, colorado. Hacía una variación,
pues parecía que se apagaba y prendía".
"No había ruido, y tampoco humo, nada. Vino hacia nosotros,
y entonces tomó para arriba, en diagonal hacia las sierras a
enorme velocidad, hasta perderse en un minuto o dos".
"Estábamos solos nosotros. Y ese es el temor que me agarró,
y a todos. Nos asustamos, pero sin entrar en pánico...Quien se
impresionó mucho fue la pianista. Habla de cosas que vio, por
que se impresionó. Es una ilusión óptica lo que
ha tenido. ¿Figuras, de seres?, no, eso no. Yo no lo vi. Era
un aparato solamente. Al bajar todos y empezar a subir el objeto, enseguida
nos quisimos meter en el auto para salir disparando...Luego tomó
para las sierras, lo hizo a una velocidad mayor aún".
Estudio comparativo
de los testimonios
En primer lugar es menester destacar una importante dificultad inherente
a las llamadas reencuestas. El tiempo transcurrido .desde la ocurrencia
del incidente, ha debido necesariamente distorsionar , en mayor o menor
grado, los pormenores del episodio, en razón del natural debilitamiento
de los recuerdos. Diecisiete años, desde la primera de mis entrevistas
con la Sra. de Amaya; y los más de treinta años transcurridos
cuando el inicio de la reinvestigación posterior, sin duda no
configuran factores positivos como para pretender alcanzar respuestas
concluyentes respecto al caso. No es igual la riqueza y exactitud de
los pormenores viables de lograr en una investigación de campo,
ocurrida a pocos días de un evento OVNI, que "contraencuestas"
-¿en contra de quién o quiénes?- efectuadas varias
décadas más tarde.
A modo de acotación, y con referencia al tema de las denominadas
contraencuestas -un instrumento metodológico predilecto de los
sociopsicologistas- su significado aparece muy claramente definido en
las fuentes lexicográficas consultadas. Por ejemplo, en el Diccionario
Kapelusz de la Lengua Española, ed. 1977, leemos: preposición
usada para señalar oposición y contrariedad. (Es su acepción
más acostumbrada).
Y la sinonimia no hace sino ratificar el sentido de una actitud negativa
y confrontativa; véase sino lo que nos dice extensamente el Diccionario
OCEANO de Sinónimos y Antónimos, edición de Milenio:.
oposición, obstáculo, adversidad, estorbo, objeción,
contrariedad, antinomia, antagonismo, rivalidad, enfrentamiento, etc.
; y también repulsión, repulsa, odio, hostilidad, enemistad,
etc.
Su etimología latina concuerda igualmente con todo lo antes mencionado:
en su acepción adverbial, contra, significa enfrente; de otra
manera; al contrario, al revés de lo que; contra lo que.
Por consiguiente, como aporte a nuestra pureza idiomática es
mejor relegar en el olvido, ese infortunado galicismo fruto -pienso-
de ciertas modas frívolamente importadas.
El otro factor paradójicamente negativo para intentar una reconstrución
precisa de los acontecimientos es la multiplicidad de testigos involucrados
.En situaciones emocionalmente perturbadoras, los protagonistas reaccionan
de diferentes maneras; sus percepciones no son las mismas (por factores
de distancia, ubicación, aptitud visual, personalidad, etc.)
y como consecuencia, no es sorprendente que sus respectivos testimonios
muestren aspectos concordantes y discordantes. Dicho de otro modo: no
todos los testigos ven lo mismo, o bien describen o interpretan de distinto
modo lo que ven. Y esto aparece como una constante en los casos de testigos
múltiples (v.g. el incidente de San Carlos de Bariloche, 31 de
julio de 1995, en el Informe elaborado por Juan Pablo Gómez y
el autor).
El testimonio mejor estructurado, detallado y a la vez coherente, es
sin duda el de la Sra. de Amaya; ratificado por el relato de su madre
(a quien lo narrara a poco de ocurrido el evento, lo cual aporta un
valioso elemento de juicio para fundamentar las aseveraciones de su
hija, por su inmediatez temporal) ; y también por el Dr. García
Holgado -quien me señaló en su momento que su hermana
había tenido una experiencia que involucraba la presencia de
OVNIs y entidades.
Además, curiosamente, en su testimonio hay referencias a ciertos
patrones de comportamiento muy específicos -y no comunes- que
por entonces, en aquella época, no habían adquirido difusión
popular ni periodística y que incluso no eran familiares aun
para muchos de los aficionados al tema. Por ejemplo, respecto a las
entidades se describen elementos tales como torpeza o rigidez en el
desplazamiento de sus miembros inferiores; "el movimiento de las
dos figuras era como en cámara lenta". Además la
testigo hace mención a que "no les alcanzaba a ver los brazos"
. Sabido es ahora el hecho de que las entidades, en ocasiones infrecuentes,
parecen mostrar ciertos rasgos anómalos en sus extremidades.
En tales incidentes, los testigos afirman no haber podido percibir los
brazos de los tripulantes porque parecían no tenerlos , o bien
los llevaban extrañamente pegados al cuerpo. Cabe agregar también
como datos sugestivos el uso de dispositivos semejantes a escafandras
(recordemos que las observaciones de entidades con esas características
recién comienzan a irrumpir en las noticias de diarios franceses
a mediados del año 1954); y actividades que sugerían la
recolección de muestras del terreno .
En lo concerniente al supuesto OVNI, la descripción de la testigo
refiere detalles tales como maniobras físicamente imposibles
en la fase de"seguimiento" (movimientos en zigzag, detenciones
bruscas, giros en ángulos agudos, y cambios de posición
casi instantáneos); la emanación de una especie de neblina
o vapor , (que nos recuerda el caso de Trancas); la apertura de una
puerta corrediza en la estructura del objeto, no advertida inicialmente:
"de pronto, esa especie de persiana se abrió y desaparecieron
estos individuos" ; o la luminosidad azulada emitida por el fenómeno,
, semejante a la producida por una soldadura autógena.
Creemos poco probable que todos estos pormenores fueran conocidos por
la testigo, cuya información sobre el tema OVNI antes de su experiencia
era, como ya subrayáramos , muy superficial o casi nula.
Los testimonios de las Sras. María Antinea y de Sol aportan historias
fragmentadas; pero hay que resaltar las circunstancias limitativas de
los mismos. En el caso de María Antinea, su relato se redujo
a una breve conversación telefónica, agravada por la hipoacusia
que afectaba a la testigo. Tampoco se le preguntó acerca de la
supuesta presencia de entidades como las descritas por la Sra. de Amaya
, de modo que no fue posible ni corroborar ni refutar ese segmento del
testimonio. Con esa excepción, María Antinea concuerda
a grandes rasgos con las diversas fases señalas al tratar la
atestación de la Sra. de Amaya. Obsérvese, al respecto,
que confirma la mención sobre que otras personas habían
visto en la ruta algún fenómeno anormal.
En cuanto a la Sra. Soraida Escudero, no observó el supuesto
aterrizaje del objeto ni tampoco la presencia de sus ocupantes. Sin
embargo , reconoció que a la distancia avistada y por la luminosidad
que fenómeno emitía, dio la impresión de querer
aterrizar. En otros aspectos del caso, la versión de la testigo
contradice o al menos no corrobora la narración de la Sra. de
Amaya; aunque el encuestador hace mención a sus dificultades
para recordar pormenores del incidente, y que incluso no recuerda la
fecha precisa en que el mismo ocurriera. Un detalle curioso en el testimonio
de Sol es que al referirse al comportamiento cinemático del fenómeno
luminoso, dice: "Maniobraba como en círculos, acercándose
y alejándose a intervalos, descendiendo paulatinamente".
Y esta descripción guarda similitud con la fase 6 del testimonio
de la Sra. de Amaya (véase supra).
El testimonio del Sr. Romano Gaeta, ofrece datos más precisos
y detallados que en los dos casos anteriores, seguramente en razón
de las condiciones que tuvo lugar la entrevista. Las circunstancias
iniciales que su relato describe, confirman con mucha aproximación
(las diferencias son leves) la narración de la Sra. de Amaya.
Corrobora también que fue él quien manejaba el auto y
el que primero divisó, en el suelo, una luz que llamó
su propia atención y la de los demás integrantes del grupo".
Pero, partir de este primer segmento testimonial, la versión
de Romano Gaeta difiere notablemente respecto a la de Amaya.
La descripción del objeto muestra características disímiles
-aunque sí habla de "objeto" y no sólo de una
luz- pero las circunstancias del avistamiento en cuanto a secuencias,
distancias, colores y formas no son iguales. Sin embargo, concuerda
en que el "objeto" levantó vuelo y se acercó
velozmente hacia el grupo de testigos, provovando temor en todos ellos
y su apresurado alejamiento.
El Sr. Romano Gaeta, si bien reconoce que el amedrentamiento fue generalizado,
subraya el pánico de la Sra. de Amaya, y atribuye a esa causa
su visión de las entidades humanoides., a las cuales él
no vio en momento alguno.
Por fin, admite que la sugerencia en cuanto a mantener en reserva la
experiencia sufrida, surgió de su propia iniciativa.
Del conjunto de testimonios
que hemos mostrado, surgen también fuertes indicios acerca del
momento preciso en que las personas del grupo experimentaron la sensación
de miedo. No antes de que el objeto iniciara sus movimientos de acercamiento;
fue esa aproximación inesperada lo que evidentemente atemorizó
a los testigos y los forzó a emprender una verdadera fuga. Debió
tratarse necesariamente de un estímulo visual no sólo
de ostensible inhabitualidad, sino también con características
tales que las personas interpretaron como atemorizantes.
En la tabulación que se muestra en folio aparte, aparecen en
un formato de fácil lectura, los elementos testimoniales, aportados
por los diversos testigos, en que se aprecian las discordancias, similitudes
y contradicciones que emergen del estudio comparado., relativos a los
aspectos esenciales del avistamiento.
|
|
María
Luisa G.H. de Amaya
|
Mauricia
Holgadoy Barrio
|
Soraida
Escudero de Fernández
|
María
Antinea de Kotliarenco
|
Mauricio Romano Gaeta
|
|
Fase
1: Comienzo del viaje
|
Desde
San Rafael a Mendoza, luego de actividades artísticas.
Cena a la madrugada: 3:30; 6 o 7 personas en un auto de gran capacidad
|
Coincidente
|
Coincidente
|
Coincidente
|
Coincidente
|
|
Fase
2:
Avistamiento de una luminosidad
|
Romano
Gaeta llamó la atención sobre un resplandor a la
vera del camino
|
Coincidente
|
Divisaron
a lo lejosun punto luminoso color rojo
|
Vieron
como un fuego y pensaron que algo se estaría quemando
|
Vio
el suelo iluminado. Fue el primero en percibirlo
|
|
Fase
3:
Percepción del objeto
|
Posado
en el suelo. Dos platos hondos superpuestos. Luminosidad irradiaba
desde zona ecuatorial
|
Coincidente
|
No
concuerda
Luz roja; rayos proyectados hacia el suelo
|
Era
redondo, "como un trompo", de unos 20 m, con luz azulada
arriba y roja abajo
|
Posado
en el suelo.
Formas y colores mo concuerdan,
Luz desde las orillas.
|
|
Fase
4:
Percepción de entidades
|
Dos
figuras humanas. Cascos o escafandras y buzo enterizo. Ingresaron
al objeto por puerta corrediza
|
Concidente
|
No
concuerda
No vio seres
|
Sin
mención
|
No
concuerda
No vio seres.
|
|
Fase
5:
Presunto seguimiento
|
El
objeto los persiguió. Movimientos anómalos
|
Sin
mención
|
No
concuerda
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No
concuerda Objeto se elevó vertivalmente
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No
concuerda
Objeto se acercó y luego alejó
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Conclusiones
En la primera encuesta
realizada por el autor hacia el año 1973, al cabo de una evaluación
de su contenido, y a la luz de los datos recopilados por entonces, se
arribó a la siguiente conclusión: " Resumiendo; consideramos
que el relato de la Sra. de Amaya merece fe, pues no hay motivos de
peso para sospechar un fraude. Ni la personalidad de la testigo concuerda
con semejante presunción ni la circunstancia de que durante años
mantuviera su experiencia dentro del más íntimo círculo
familiar favorece tampoco la hipótesis de una posible mixtificación".
Aún hoy, revisando este caso, con el aporte de información
complementaria, pensamos que lo expresado respecto a la validez del
mismo, conserva plena vigencia. Por añadidura, la probabilidad
de que la testigo haya malinterpretado un fenómeno natural conocido
o algún artefacto de confección humana resulta mínima,
si se tiene en cuenta la proximidad de la testigo al objeto inusual
percibido, la riqueza de detalles descritos y las favorables condiciones
de visibilidad existentes la noche del avistamiento.
Las sugerencias del Dr. Banchs en el sentido de que la Sra. de Amaya
hubiera caído en un agudo estado crepuscular, y sufrido una experiencia
irreal, un delirio alucinatorio producido, según esta interpretación,
por una intensa reacción de miedo, se insertan en un campo especulativo,
desde una postura evidentemente psicologista. Es importante destacar
que el mencionado investigador nunca llegó a tener contacto personal
con la Sra. de Amaya, pues ésta había fallecido casi una
década antes de implementada la reencuesta. Se trata, en consecuencia,
de una opinión conjetural, no fundada sobre el conocimiento directo
del sujeto. Así parece reconocerlo prudentemente el propio Banchs
al decir: "Desde luego, no podría ser nuestro propósito
formular algún tipo de diagnóstico, o cosa parecida".
De cualquier modo, considerados globalmente, los relatos expuestos permiten
arribar a una conclusión insoslayable: algo inusitado, fuera
de lo habitual, y atemorizante, (pues todos los testimonios hablan sin
excepción del temor que, en mayor o menor grado, afectó
a los testigos) ocurrió en la madrugada del 28 de diciembre de
1954. Recuérdese también, que la actitud del grupo antes
del incidente había sido normal, sin expectativas de tener un
encuentro con algún fenómeno misterioso; sólo hablaban
de temas cotidianos y familiares. Aún aceptando que la Sra. de
Amaya sufriera un ataque de histeria, el mismo tendría que haber
sido provocado por un estímulo excepcional e intimidante. Si
el terror de la testigo desencadenó una sucesión de imágenes
y acontecimientos tan bien hilvanados y coherentes (y con ciertos datos
específicos y pocos divulgados del tema OVNI, como los antes
mencionados) necesariamente ese pánico debió estar relacionado
de manera causal con algún fenómeno externo que poseía
las características de inhabitualidad arriba señaladas.
En definitiva: como sucede con la mayoría de los eventos OVNI,
dada la extrema evasividad que caracteriza al fenómeno, nunca
se podrá determinar categóricamente qué fue específicamente
lo observado por esas personas en la ocasión mencionada y que
incluso los decidió a no hacer pública sus experiencias
al llegar a la ciudad de Mendoza.
Restan muchos puntos dudosos. Fundamentalmente -y este dato es de singular
importancia- ¿Quiénes bajaron del auto y quiénes
permanecieron en él ? ¿ bajaron todos, como rememora Romano
Gaeta? ¿Sólo Kotliarenco y Amaya? Es decisiva la respuesta
a tales interrogantes, pues parece obvio que aquellos que descendieron
del vehículo y se acercaron al objeto debieron tener necesariamente
una percepción muy distinta; sin duda más pormenorizada
y amplia.¿.Y cuál fue la duración de todo el episodio?
Sólo la Sra. de Amaya menciona un cifra horaria.
Por fin, ¿Hubo realmente otros testigos , aparte de los integrantes
del grupo artístico? Amaya y Antinea , en sus respectivos testimonios
así lo señalan. Muy valiosa sería una prolija compulsa
en los archivos de los diarios locales para confirmar o no estas aseveraciones.
Concluyendo: en lo que concierne al caso de Mendoza la incógnita
que subsiste es la siguiente:¿ se trató en realidad de
un encuentro cercano del Tercer Tipo (CE-3), como se desprendería
de la versión proporcionada por la Sra. de Amaya; o bien de un
objeto desconocido y anómalo percibido a corta distancia del
suelo (CE-1)?
Cualquiera fuera la respuesta para tales interrogantes, en ambos casos
siempre estaríamos frente a una experiencia OVNI cuya relevancia
no puede subestimarse. Pensamos que ella posee muy alto valor de evidencia
dentro de la casuística ufológica argentina.
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