| ................. | Expedientes OVNI LA
NOCHE DE LOS ECOS IMPOSIBLES Sábado,
1 de febrero de 1992 Y
allí estaba yo, a bordo de una vieja avioneta
Cessna, a más de 1.000 metros sobre el suelo, a punto de saltar
al vacío. Doval, el jefe de Salto, revisó por cuarta vez
mi paracaídas y sonrió. Supongo que el terror que reflejaba
mi cara le resultaba cómico. Todos los demás paracaidistas
me miraban con idéntica expresión de sorna. Yo debía
ser el primero en saltar en aquella rotación, y como en cada
salto, no me sentía preparado. Uno nunca se siente preparado
para saltar al vacío desde un avión. Abril
de 1992 A lo largo de las últimas
semanas había visitado la Torre de Control en 5 o 6 ocasiones.
Primero hubo que franquear a los Guardias de Seguridad del Aeropuerto,
después al Jefe de Torre, más tarde a los controladores
aéreos (visite a varios hasta que pude coincidir con una guardia
del ansiado protagonista de este caso), y por fin las reticencias del
mismo Tapia, que no accedió a entregarme la documentación
que poseía hasta nuestra tercera entrevista. Y ese esperado momento
había llegado. - Aquí lo tienes -dijo mientras abría la carpetilla de cartón- no se porqué lo he conservado. No volví a tratar con Defensa del tema hasta hoy, así que si a ti te sirve de algo llévatelo. Lo que el controlador aéreo me estaba entregando era un informe en el que se detallaban los sorprendentes sucesos que se produjeron en el espacio aéreo nacional el 5 de diciembre de 1989, y que tuvieron como directos protagonistas a un astrónomo amateur, a un cuartelillo de la Guardia Civil, a un Centro de Control de Tránsito Aéreo y al Escuadrón de Vigilancia Aérea número 10 del Ejército del Aire español. Aquellos fascinantes documentos recogían uno de los incidentes OVNI más interesante de los acontecidos en España en los últimos años, y que hasta ese instante había permanecido en el más sepulcral secreto. - ¿Que es lo que crees que ocurrió aquella tarde? -pregunté a Eladio mientras abrazaba los documentos como si de un pequeño tesoro se tratase. - Yo no creo nada. Ahí está descrito lo que pasó. A mi me llamó la Guardia Civil de Sada para decirme que estaban viendo una especie de platillo volante y yo, como era mi deber, lo notifiqué al Ministerio de Defensa. Después me llamaron del EVA-10 y estuve siguiendo por teléfono directo lo que pasó en el radar con el militar del EVA. Así que no creo ni dejo de creer, eso es lo que pasó. Eladio Tapia es un excelente profesional, y un controlador aéreo absolutamente responsable. Su respuesta era la más correcta que podía esperar. Y el siguiente paso a seguir en la investigación estaba claro... Junio
de 1992 De nuevo, a la tercera
fue la vencida. En las visitas que había hecho al Cuartelillo
de la Guardia Civil de Sada la fortuna no me había sonreído
demasiado. Había podido charlar ampliamente con el Sargento Zas,
uno de los testigos de lo que ocurrió aquel día, que incluso
me acompañó por los alrededores del Cuartelillo detallándome
los hechos. Sin embargo mi objetivo era el Comandante de Puesto que
aquella tarde estaba al mando de la Casa-Cuartel. Y por fin aquella
mañana pude reunirme con el en su despacho. - ¿Recuerda lo que pasó aquella noche? - Perfectamente, -no había un ápice de duda en las respuestas del oficial- como si fuese ayer. Estábamos de guardia y recibimos la llamada de un vecino de la población de O Castro, aficionado a la astronomía. Estaba haciendo una observación del cielo con su telescopio cuando se encontró con un objeto muy brillante con forma de disco. Se asustó y nos llamó a nosotros. - ¿Y dieron crédito a una denuncia tan atípica? Antes de responder el oficial se cercioró de que estábamos solos en el despacho y luego me narró una historia fantástica: "Hace unos años yo estaba destinado en un cuartelillo de Asturias. Durante tres o cuatro días varios vecinos de la zona nos habían llamado porque decían que una especie de esfera luminosa estaba sobrevolando la zona. Al principio nos lo tomamos a broma, pero una noche yo dirigía una patrulla con tres compañeros y también lo vinos. Era una especie de enorme bola de luz que se paró a pocos metros de nosotros. La verdad es que perdimos los nervios. Teníamos el OVNI frente a nosotros y le apuntamos con las ametralladoras, pero cuando intentamos disparar todas las armas se encasquillaron..." Era un argumento de peso.
El Comandante de Puesto sabía que los OVNIs eran algo muy real
por propia experiencia. Por eso cuando se recibió la denuncia
en el Cuartelillo de que un Platillo Volante estaba sobrevolando la
zona la benemérita dio crédito al testimonio. "Salimos
para ver si podíamos localizar el objeto que nos estaba describiendo
el denunciante -me diría el Sargento Zas-, y efectivamente,
allí estaba..." Lunes
5 de diciembre de 1989 Eladio Tapia mataba el
tiempo en la Torre de Control ordenando planes de vuelo, consultado
los partes meteorológicos, etc. Cuando hay poco tránsito
aéreo las guardias en Torre se hacen largas y pesadas. De pronto
suena el teléfono y un oficial de la Guardia Civil de Sada informa
al controlador de que un "Disco lenticular con halo de
aspecto gaseoso y disco muy brillante" -según reza
el informe- está siendo visto por todo el cuartelillo. A partir de ese instante
y durante una hora y media el controlador aéreo y el radarista
militar siguen las evoluciones del "Platillo" en las pantallas
de radar. En este fascinante "Expediente-X" se detallan los
bruscos cambios de altura y situación del OVNI, atentando contra
toda ley aeronáutica conocida. El enigma continua hoy... ¿Que ocurrió
realmente aquella tarde-noche?
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| . Junio 2005. | .........Buscamos
respuestas para el mayor enigma de todos los tiempos |
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