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EL CASO
LAS PAILAS: "AHORA SABEMOS QUE SON GENTE"
Gaceta OVNI
| Una
increible experiencia
Llegamos
a la zona el 1 de Febrero de 2003 con el fin
de culminar una pesquisa de datos sobre casos inconclusos.
Gracias a la colaboración de las autoridades salteñas
logramos permanecer unos 10 días en la provincia con
este fin aunque, como suele suceder, nuevas experiencias se
sumaron, algunas tan interesantes y complejas que aún
no fueron completadas.
El verano es la época húmeda de la región
y aunque no son altos los índices pluviales suelen desatarse
fuertes tormentas que encallan en las montañas y logran
descender las nubes hasta el nivel del suelo en las altiplanicies
y valles de la zona.
El domingo 2 de Febrero nuestros planes de hacer una vigilia
en la recta Tin Tin -cuyos importantes casos ya señalamos
en ediciones anteriores- fracasó por el clima tormentoso
y decidimos dedicar unas horas a la faena apostándonos
en la parte final de la pista de aterrizaje del pueblo de Cachi
que dista solo un par del kilómetros hacia el norte desde
el centro del pueblo.
Estaba nublado aunque una tormenta con intensa carga eléctrica
estaba aposentada sobre la zona del Valle de Tin Tin y los constantes
relámpagos parecían una verdadera artillería
detrás de la línea sinuosa del cerro Tin Tin hacia
la franja Oeste.
A las 11:45 aproximadamente, nos llamó la atención
una serie de descargas inusuales que aparentaban fugaces explosiones
de luz celeste y anaranjada tras de la franja oscura a nuestro
frente.
Pudimos contar cuatro de esas descargas, pero al final de la
última, casi un segundo después ocurrió
algo inusual.
Sobre la parte superior del cerro Tin Tin (2770 m.s.n.m), aproximadamente
al final de la ladera izquierda de nuestra visual y del lado
norte de la franja serrana, un potente haz luminoso irrumpió
en el escenario.
Se trataba de un segmento azul blanquecino, ancho respecto de
las dimensiones de la montaña y muy compacto. No se proyectaba
un haz cónico sino recto y su origen, como dato seguro,
estaba detrás de la montaña.
Inmediatamente luego de aparecer, la franja luminosa se inclinó
hacia el costado izquierdo de la montaña en movimiento
en abanico y luego volvió a su punto original para apagarse.
Valga como dato que emergió del punto donde habíamos
observado los destellos ya señalados y que luego de la
desaparición del haz no volvimos a ver.
La observación no duró más que unos segundos
y para graficar al lector podemos compararlo con aquellos reflectores
que vemos en películas o documentales de la segunda guerra
mundial que se utilizan para iluminar el cielo durante los combates
aéreos aunque el de Tin Tin era ciertamente más
impresionante y ancho.
Un dato particular que de todos modos sugerimos tomar con pinzas
por el corto tiempo en que lo vimos es que la luz proyectada
en ningún momento iluminó las nubes que estaban
relativamente cercanas a las cumbres de las montañas.
Lo singular es que parecía haber un corte neto del haz
superior pues dada su intensidad debió marcar zonas reflejadas,
más claras o un punto iluminado en el cuerpo nuboso y
no lo hizo.
Acto seguido marcamos la dirección aproximada con la
brújula ya que la negrura espesa de la noche no permitía
reconocer salientes geográficas muy precisas.
Luego de medir infinidad de posibles causas no pudimos dar con
una certera.
Al otro día volvimos a visitar la misma locación
que identificamos por líneas longitudinales que marcan
el final de la pista y determinar el sitio probable del haz.
Luego de posicionarnos correctamente tuvimos una pequeña
diferencia de criterios sobre el punto cardinal exacto del fenómeno
ya que creímos verlo en lugar levemente distinto el uno
del otro.
Pudiendo admitir un error de más menos cinco grados que
deviene de la difícil identificación del paisaje
nocturno, concluimos que debió darse en una franja que
va desde los 90° a los 95° Este.
Esta diferencia llevada a nuestras cartas militares sugería
claramente que la posición del origen de la luz, si verdaderamente
provenía de abajo -de una fuente a nivel del suelo de
la parte más baja del Valle del Tin Tin - ponía
a la luz a partir de los 15 kilómetros de distancia en
adelante pues no hubo forma de saber cuan atrás había
surgido hacia el este aunque en la posición exacta de
90° imponía a la fuente de la luz - en el caso de
tratarse de un vehículo- de más de 20 kilómetros
sobre el primer sendero firme detrás de las líneas
montañosas.
Casualmente ambos puntos daban sobre el flanco norte del Cerro
Negro, el monte que los policías señalaran en
su observación del 2001.
Ateniéndonos como mínima a que la luz se hubiese
proyectado a 15 kilómetros de distancia, el ancho de
la franja luminosa respecto de la extensión total de
la silueta del cerro Tin Tin debió alcanzar 800 a 1000
metros, o sea casi un kilómetro de ancho.
Consultando a vecinos, policías y trabajadores que conocen
el tipo de tránsito y actividad sobre la zona podemos
sostener con cierta certeza las siguientes apreciaciones del
fenómeno.
1- Los accidentes geográficos del Valle del Tin Tin y
más allá no poseen caminos que determinen la posible
proyección de faros a la distancia en el ángulo
y la posición del haz indicado. Ni antes ni después
este fenómeno se repitió. Sumamos las varias vigilias
realizadas en Febrero y Marzo de 2002.
2- El ancho y la altura alcanzada por el haz suponen una potencia
y diámetro mayor a las fuentes de luz o faros utilizados
por cazadores que pudieran perpetrar caza furtiva durante la
noche.
Cabe destacar que la caza es ilegal en toda la región
comprometida con este caso ya que es Parque Nacional y dicha
actividad está penada por la ley. Aún no descartando
la caza furtiva, los especialistas indican que la única
pieza de interés para los cazadores son los camélidos
o guanacos que, justamente, se cazan durante el día y
jamás por la noche. Demás está decir que
la vigilancia del guardaparques y sus ayudantes es constante
en toda la zona y que ningún furtivo cometería
la imprudencia de desplegar tales delatoras luces de rastreo
aún teniéndolas con semejante potencia.
3- De todas las consultas realizadas, ninguna indicó
fenómeno similar comparable o actividad regional que
lo explicara.
O sea que podemos estar ante una extrañeza luminosa como
las tantas que surgen en la región.
Durante la noche del domingo y la madrugada de lunes inmediatamente
posterior a la observación nos preguntamos insistentemente
sobre un caso paralelo en la memoria de todos los datos recogidos.
Luego de esforzarnos un poco saltó a la superficie la
experiencia de la señora Irma Yapura quien durante el
mes de Febrero de 2001, casualmente durante una tormenta en
la madrugada, divisó en dirección al pueblo de
Payogasta - 12 kilómetros al norte de Cachi- lo que describe
como un incendio, una potente llamarada roja que por momentos
se tornaba azul y se movía en abanico.
Creyendo que se trataba de un enorme fuego en el otro pueblo
llamó a su hijo para verlo y cuando salió a fuera
la luz flamígera ya no estaba.
Decidimos verla nuevamente para repreguntar detalles ya que
no habíamos llevado la descripción de casos anteriores
con nosotros y tras encontrarla en el centro del pueblo volvió
a relatar su experiencia en un todo igual a su antiguo relato
en el 2002.
Antes de concluir la entrevista preguntamos a Irma Yapura si
sabía de alguna nueva experiencia, a lo que respondió
que el suegro de su hermana, en la zona de Las Pailas había
visto ¨una cosa resplandeciente que bajó cerquita,
y ha comentado que había gente¨..
|
Don
Liquin, de 74 años, reside en un paraje
de la localidad de Las
Pailas, ubicada al noroeste del pueblo de Cachi.
Para llegar a este puesto, el último del camino que une a Cachi
con Cachi Adentro y Las Pailas hay que transitar aproximadamente 16
kilómetros, senda que se disgrega lentamente, se torna dificultosa
y culmina literalmente a las puertas de la muy sencilla vivienda de
la familia Liquin, construida con ladrillos de adobe.
Las Pailas está formada por un fértil valle flanqueado
por dos líneas de serranías que corren en dirección
Sur- Norte y que a pocos kilómetros al Oeste se funde con las
estribaciones imponentes del Nevado de Cachi.
La casa de la familia es la anteúltima del valle, viven prácticamente
solos y se dedican al ganado caprino.
Allende
a la vivienda el terreno se eleva para ser custodiado por la serranía
del Toste que alcanza una altura superior a los 4000 m.s.n.m,
ubicado inmediatamente al Este donde culmina la la Quebrada de Peñas
Topadas.
La mañana del domingo 23 de Febrero de 2003
-unos pocos días antes de arribar nosotros a Salta- la familia
Liquín comienza sus tareas de muy temprano. El cielo se encuentra
mayormente despejado y a eso de las 09:00 AM el solo comienza a despuntar
desde los cerros.
Milagros Liquin (24), una de las hijas de la familia
- la otra se llama Rosa- asciende la ladera norte de
un cerro que está detrás de su casa con el propósito
de juntar las cabras que se hallan dispersas en la montaña.
En un momento voltea casualmente en dirección sur del cerro El
Toste y ve un destello singular, cercano a una de sus cumbres. Entonces
presta atención a una escena verdaderamente irregular en el paisaje.
Un trecho
corto antes de la mencionada cumbre observa como un objeto de apariencia
metálica, refulgente por la acción del sol, se halla literalmente
posado sobre la ladera alta. Define a este cuerpo como un ¨omnibus¨
o colectivo por su forma predominantemente rectangular y que posee en
una de sus caras visibles una serie de puertas o ventanas largas que
calcula en número de 8.
La parte superior del cuerpo rectangular o ¨techo¨ refleja
vivamente los rayos solares como si estuviera constituido por
un material pulido y reflectante. Lo ve aposentado firmemente sobre
el suelo siguiendo el declive de la ladera.
Aunque no pudimos aún saber la altura concreta del cerro es probable
que dicho objeto estuviera en un punto superior a los 1200/1500
m de altura respecto de la casa.
Milagros hace un poco de esfuerzo para mirar con detalle pues percibe
otras extrañezas en torno al objeto.
Efectivamente, hay otros destellos alrededor del cuerpo principal, hacia
abajo de éste. No
sabe muy bien que son pero observa lo que llama ¨chapas¨ que
al igual que el objeto rectangular brillan por acción del sol.
¨ Eran chapas cuadradas, unas cuantas, brillaban como si fuera
metal. Unas eran mas grandes que otras. La más grande tenía
varios metros. Estaban puestas en el suelo y conté como 13 o
14¨
Mira en dirección a la casa y ve como su padre, don Liquin, está
mirando en dirección al cerro.
Dice el hombre: ¨ No vi cuando aparecieron. Cuando miré
estaban ahí. Se ve que no hicieron ruido ni nada cuando bajaron.
Parecía un ómnibus parado ahí, pero ahí
no hay camino ni manera que llegue nadie. Habrán bajado desde
el aire, digo yo.¨
Milagros sigue su ascenso y a medida que recoge sus cabras obtiene una
mejor visión del enigmático espectáculo.
Aunque había percibido algunos movimientos, solo después
de pasados unos minutos comprueba la presencia de ¨gente¨.
En derredor
de los destellos unas formas de personas se mueven insistentemente.
¨ Eran como gente normal. Estaban caminando entre las chapas,
como si estuvieran trabajando. Eran personas normales que vestían
ropa blanca.¨
Milagros comienza a contarlos según los iba distinguiendo. Sumó
6 en total, y rondaban las inmediaciones del supuesto aterrizaje, más
precisamente en la parte donde las numerosas ¨chapas¨ estaban
distribuidas sobre la ladera.
Respecto a sus vestimentas, Milagros está segura que sus ropas
eran blancas y cree que conformaban un traje semi enterizo pues advierte
que los brazos y las piernas se hallaban descubiertas.
¨Era como un pantalón corto blanco y una remera blanca.¨
La distancia, difícil
de calcular, no permitía distinguir otros detalles como rostros,
color de piel o pelo, o si tenían otro aditamento. De todos modos
no mostraban rasgos anormales, eran literalmente personas comunes vestidas
de blanco que caminaban por la montaña.
Pero eso no fue todo. Más abajo, marchando por el filo de la
montaña ¨como quien va para el fondo (este)¨,
Milagros logra distinguir 3 personas más con
la característica que este nuevo grupo vestía indumentarias
negras y estaba separado del otro por unos 100 mts.
¨ Caminaban por el filo de la montaña, juntos. Se ve
que estaba recorriendo y mirando pero no supe qué ¨
dice Milagros.
La muchacha calcula que toda la observación dura unos 30 minutos,
desde las 09 a las 9,30 aproximadamente.
Antes de finalizar su experiencia. Milagros haciende un poco más
y cuando voltea ve que todo ha desaparecido tal como si se hubiesen
esfumado en el aire repentinamente. Tampoco su padre, quien se había
metido dentro de la casa, vio como desaparecieron los singulares visitantes.
(Vease la nota LOS
ENANITOS de Gaceta para notar que las vestimentas de dichas
entidades eran similares a la que describen los Liquin, y háganse
las reflexiones pertinentes, con libertad.)
LA
CURIOSIDAD DE ROSANA
Rosana Liquin (22 años) no pudo observar nada
de lo visto por su padre y su hermana,. Durante la mañana del
23 estuvo apartada de la vivienda atendiendo sus menesteres, luego de
escuchar el relato de su familia le atrapó la curiosidad.
Por la tarde, pasadas
las 16 horas y guiada por la explicación de Milagros, decide
ascender la cumbre y llegar hasta el lugar del posible aterrizaje.
Era tarde de todos modos ya que le demandaría varias horas subir
y bajar el cerro pero aceptó el desafío y se lanzó
a la búsqueda.
Con la resistencia y agilidad de la gente de la montaña, acostumbrada
a pasear las montañas y sin disimular cierta inquietud llegó
por fin a un bordo donde presumiblemente había estado el ¨omnibus¨.
Esto es lo que encontró.
Sobre la ladera norte de una de las cumbres del Toste,
en una inclinación aproximada de 40 o 43° ve una marca muy
llamativa.
Esta ¨huella¨ era rectangular, por lo menos
de veinte metros de longitud y quizás más. En su interior
las matas de pasto están chamuscadas, aplastadas y en algunos
sitios literalmente quemadas.
Da la impresión a su ver que el objeto parecía pesado.
Ingresa a la misma, camina por su extensión y cerca del centro
del perímetro se topa con un ¨pozo¨ , una cavidad
de unos 50 cm de diámetro por otros 30 o 40 de profundidad.
En su perímetro el pozo advierte piedras y tierra unidad por
efecto de una presión externa, por peso de una saliente del cuerpo
principal que ha perforado circularmente el suelo.
No puede seguir su exploración de la zona porque la noche se
avecina y en la oscuridad en fácil perderse en las montañas
por más que se conozca el terreno.
DATOS
SIN OBTENER
Llegamos a Las Pailas un día antes de partir a la ciudad de Salta
y proseguir camino a la zona de Cafayate para obtener datos y entrevistas.
Dado que nos conducía una camioneta oficial y teníamos
que estar en Salta la tarde siguiente estábamos muy escasos de
tiempo.
Al descubrir la complejidad de la observación nos dimos cuenta
que no llevábamos elementos mínimos para recolectar muestras.
La distancia y la ascensión eran intimidantes, especialmente
porque el cielo se hallaba cubierto y amenazaba tormenta. Pero aún
más que eso, nuestro compañero Daniel López
estaba recuperándose de una muy delicada operación renal
-extirpación del riñón derecho- y no podía
enfrentar el esfuerzo de la subida sin poner en riesgo su salud.
Paco
Martínez se mostraba dispuesto pero la única
persona que conocía la exacta ubicación de la marca, Rosa
dijo que no podía abandonar sus tareas y solo el domingo próximo
estaría libre para acompañarnos. Salir solo, sin conocer
el terreno era muy poco recomendable.
Era martes cuando llegamos a Las Pailas, horas después llovió
copiosamente en toda la región con una carga eléctrica
importante.
Resolvimos entonces solicitar la ayuda de la policía de Cachi
y con ese objetivo nos entrevistamos con el Principal Camacho quien
mostró interés en el hecho de presencias extrañas
y la existencia de marcas.
Confeccionamos una lista de procedimientos para que las marcas fueran
medidas, fotografiadas y se obtuvieran las pertinentes muestras de suelo
pero Camacho no pudo darnos seguridad del día concreto en que
la pericia se pudiera llevar a cabo. Decidimos quedar en comunicación.
Ya en la ciudad de Salta combinamos con las autoridades locales la recepción
de muestras, un posible análisis en el INTA de la provincia y
el envío de muestras a la Capital
Federal por intermedio de la Casa de la Provincia de Salta en Buenos
Aires. Luego, estando en Cafayate tuvimos una breve entrevista en la
Departamental de Policía, de quien depende la Comisaría
de Cachi para informar de nuestra inquietud.
Allí, muy amablemente nos atendió el Comisario Principal
quien también se mostró interesado en el suceso pues sería
una de las pocas veces en que uno de los tan mentados Ovnis dejan alguna
evidencia que se pueda investigar.
Lamentablemente, hasta hoy, las pericias no fueron realizadas y dado
que nos es imposible llegar a Salta por razones económicas -
sobre todo- y de tiempo, vemos pasar los días y diluir las posibilidades
de encontrar rastros significativos luego de las lluvias intensas que
se registraron 24 horas después y en los días sucesivos.
De todos modos impulsamos un tercer intento desde Buenos Aires sin la
seguridad que se hallen los rastros, empero la iniciativa, si se concreta,
eventualmente podrá revelarnos alguna característica de
la marca del Toste.
Compartimos con los lectores cualquier crítica por la falta de
previsión. Informaremos en el próximo número.
Respecto
de la experiencia, cerramos la exposición con una frase que rescatamos
del diálogo con don Liquin sobre el misterio que para la gente
del lugar representan los Ovnis.
¨
Tanto que se ha hablado... Ahora sabemos que son gente.¨
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