| ................. |
¿EXISTE UN PLAN CELESTE?
|
EL
CONTACTO VISUAL
Trabajamos sobre el supuesto que la inteligencia Ovni pretende
realizar un contacto. Debemos ver la contraparte ¿lo
desean?
Corrientemente se alude al siguiente pensamiento: ¨si un
solo caso ovni es real, se confirmaría la existencia
de inteligencias ajenas a la Tierra¨. De hecho son varios
millones los encuentros denunciados y entre alguno de esos muchos,
uno en particular puede resultar evidencia incontestable. Pero
estamos en una trampa, puede que en millones de casos no encontremos
ni uno que convenza a los opositores, en buena medida porque
la negación es cerrada e irreductible, o porque así
esta estipulado por los intereses, o bien porque la propia inteligencia,
como sosteníamos más arriba, así lo halla
determinado. Pero el número es de por sí prueba
de la magnitud del fenómeno, y su extensión mundial
certificación de que concurre universalmente a los grupos
que integran el genero humano.
Desde el preciso momento que el Ovni es observado ya existe
un proceso, una identificación, un contacto visual; uno
del género experimenta el primer encuentro.
Miles, millones, no hacen más que acrecentar la magnitud
de tal relación, y aunque fuera el caso que la inteligencia
Ovni no tenga interés en comunicarse más profundamente,
sus consecuencias se han desatado y la realidad se ha cambiado
para siempre, todo lo demás solo son alternativas de
un sendero de conocimiento e interacción. Pero en la
realidad, millones de observaciones son iguales a millones de
experiencias, millones de procesos individuales que transportan
a sus núcleos, familias, vecinos, empleos, comunidades
y sociedades la novedad de su vivencia. La identidad del interlocutor
del contacto en la especie humana se halla repartida en millones
de seres y por lo tanto recorre azarosos caminos hasta la asimilación
global del contacto primario.
El tema no ocupa un sitial de importancia en nuestro mundo porque
la gente está ávida de fantasías y nuevas
religiones, o porque la prensa pretende llenarse los bolsillos
con esta psicopatología de las masas, por el contrario,
desde el comienzo en la raíz del contacto, o sea la simple
experiencia del individuo, hay un progreso ascendente en la
experiencia de un testigo que crece en el mismo sentido que
sus enlaces sociales previos, a veces solamente por la seguridad
que su testimonio ante sus círculos íntimos y
sociales: fulano es creíble, es mi hermano, mi primo,
mi jefe, mi empleado, etc.
La prensa podría dejar de escribir sobre los ovnis y
las fuerzas oficiales no decir una palabra más al respecto
y aún así las experiencias individuales seguirían
influyendo en la sociedad. Esto quiere decir que el proceso
de contacto no puede ser contenido por estrategias en los medios
o comunicados de los gobiernos (si eso pretendieran deberían
poder evitar las millones de experiencias que ocurrieron y,
con seguridad ocurrirán en el futuro), podrían
hacerlo más lento pero nunca detenerlo definitivamente.
La presencia sostenida de los testimonios son la base del poco
o mucho saber de las masas y el caldo de cultivo para su explosión
cíclica en el interés general que mueve a los
medios a reflejar el entusiasmo por las noticias que la gente
tiene en ese sentido.
Si hiciéramos un gráfico de como penetra en la
sociedad el tema Ovni veríamos una flecha desde la base
de la pirámide hasta su cúspide, no al revés.
En tanto las macro decisiones de las políticas globales
tienden a ir de arriba hacia abajo de la pirámide, las
experiencias y reacciones que el fenómeno promueve escapan
a los instrumentos de control por el cual todo mundo, gobiernos,
grupos económicos, instituciones, corporaciones se alinean
ordenadamente. Ello no solo marca la tendencia particular que
perfila al tema como inasible, también señala
una intención, y si esta intención es deliberada,
además resultara inconveniente y peligrosa al orden regente.
Por ejemplo, la forzada idea que una raza de grises ha realizado
un pacto con un grupo de personas de un gobierno -o de muchos-
es esencialmente contraria al perfil de la casuística
y la identidad global del fenómeno, no solo porque escapa
a una innegable universalidad de los Ovnis sino porque intentan
demostrar en los extraterrestres la proyección de una
de las actitudes más negativas de nuestro propio genero:
la conspiración.
|
(3ª
parte)
El Otro hemisferio, Sociedad y Poder
Daniel López
¿Existe una conspiración
internacional para socavar las bases
de una posible interacción entre inteligencias extrahumanas y
el hombre, consciente que no en la fuerza sino en el control del pensamiento
colectivo radican sus mejores armas para impedirlo? De eso trata el
segmento de este mes.
Son tácticas
orientadas a combatir los mecanismos incontrolables de un proceso de
contacto generalizado, para incidir en la individualidad y producir
un efecto colectivo que equilibre el desbalance dentro de la misma pirámide
social.¨
Inmersos en los laberínticos
senderos de la especulación, debemos ahora pensar que, caso de
existir una intención de ¨contacto¨ por parte de las
aludida/s inteligencia/s, su desarrollo ha de ser amoldado a la particular
fisonomía de la sociedad humana.
No es posible aventurarnos sobre los mecanismos de un contacto, desde
el punto de vista sociológico, si primero no observamos en detenimiento
el marco en el que ocurre y la otra cara del proceso, o sea el hombre
como genero.
En todo caso, este no es un encuentro fortuito, accidental ni sorpresivo,
de un modo u otro ambos protagonistas crearon con distinta suerte una
imagen aproximada del otro, de alguna manera se han medido y tienen
conciencia de lo que puede sobrevenir. No nos cabe duda, de tener razón
que un contacto es inminente, y asumiendo la existencia de los extrahumanos,
que existe ya un proceso de comunicación en ciernes, tanto sea
en su faz primaria - contacto visual- como en conocimientos más
profundos y específicos, muchos de los cuales los líderes
u organismos que representan la dirigencia humana han evaluado de espaldas
a la opinión pública.
¿Vale la pena recapitular sobre las posturas, posiciones, reconocimientos
o desmentidas de gobiernos, organismos castrenses e instituciones oficiales?
Si partimos del supuesto que la mencionada inteligencia no humana existe
poco importa la postura asumida públicamente por cualquier representación
de la sociedad pues la posición no altera su realidad. Es más,
toda posición tomada por estos círculos bien puede no
representar del todo el interés o preocupación de las
élites mundiales, salvo por las abundosas contradicciones en
las que han incurrido desde que el tema recaló en el hombre de
la calle.
Donde guardan las supuestas pruebas de la existencia Ovni o a que tretas
han recurrido para desinformar a la población no se compara en
importancia a saber de donde emanan las políticas de contención
y a que intereses responden.
Cada respuesta en este sentido puede condicionar todo el proceso de
relación entre culturas y determinar la fluidez con que ocurren
los hechos.
Si allí arriba hay una inteligencia evaluando las consecuencias
de su accionar debieran tener alguna preocupación por conocer
al detalle las verdaderas estructuras del control de las sociedades
como guía de sus próximos pasos, y es posible que aquello
que nosotros no comprendemos o consideramos ridículo en los Ovnis
tenga mucho que ver con nuestra realidad individual y colectiva, y nuestra
capacidad de asimilación.
Al solo efecto de comprender el teatro de operaciones en el que se desarrolla
el contacto hemos de profundizar en las características de nuestra
sociedad, en las raíces del complejo entramado de intereses,
representaciones e instrumentos de ejecución de las políticas
globales mediante la escabrosa imagen de sus cuadros dirigenciales.
No es esta una visión caprichosa ni conspirativa, las bases de
las actuales sociedades devienen del progreso humano, del derrotero
de sus grupos y naciones, pero también de los lineamientos que
vulgarmente se establecen fuera de las órbitas de las decisiones
de las masas, que se delinean como macro políticas o geopolíticas
previamente trazadas por influyentes fuerzas internacionales y económicas
que dan perfil al modelo imperante. Si no ahondamos en este aspecto
lejos estaremos de comprender de que forma pueden interaccionar los
polos de un contacto, y aunque poco sepamos de los ovnis, alguna seguridad
tenemos de como procederían por las propias condiciones del genero
humano.
Es sabido que las políticas desinformativas jamás respondieron
a la voluntad de las mayorías, o que las negaciones y contraposiciones
con la evidencia Ovni tampoco se instrumentaron en aras de la seguridad
publica, y que los dineros que se utilizaron en ejecutar tales acciones
de todos modos son propiedad de los contribuyentes que, de haber podido
elegir jamás hubieran solventado dichas acciones.
No hay que desligar a los ovnis del panorama que en otros ámbitos
humanos existen; la historia del hombre está plagada de manipulaciones,
de conspiraciones, de crímenes políticos, de guerras convenientes
que de por sí son lo bastante increíbles como para adjudicar
a este tema del contacto una visión enajenada. Si el dinero es
capaz de moldear este mundo globalizado ¿por qué creer
que los ovnis no han caído en la misma red? ¿o acaso existe
un mundo para la realidad y otro para el contacto?
Puede parecer raro, pero los conflictos en medio oriente, los avatares
de los mercados financieros, las políticas de las potencias,
las persecuciones étnicas, los desastres ecológicos, la
pobreza, la riqueza, las decisiones de los gobiernos en cualquier campo
inciden en las sociedades de forma terminante y por lo tanto inciden
en el marco donde una relación de contacto se llevaría
a cabo, o sea que todo lo que afecta a las sociedades ha de afectar
positiva o negativamente la posible relación entre culturas,
porque el hombre responde, o debiera responder a esta posibilidad, siendo
genero, no una facción.
El descubrimiento de América y su posterior colonización
no se limitaron a las osadas aventuras de los marinos, por el contrario,
son consecuencia de un proceso, de una realidad de Europa con sus conflictos
de intereses, con sus luchas intestinas, con sus dogmas y oscuridad
las que luego animaron los lineamientos de la colonización, sus
crímenes o beneficios. Con los barcos españoles, ingleses,
franceses y portugueses no solo arribaron los exploradores e idealistas
también lo hicieron las ambiciones, las enfermedades, la esclavitud
y la inquisición que existían previamente en el viejo
continente. ¿Acaso no ocurre lo mismo ahora? ¿quien puede
desestimar que los intereses globales no intentan condicionar este proceso
de contacto a sus propias realidades y conveniencias?
Alfabetismo, analfabetismo, marginación, concentración
de bienes, todo engloba la condición del hombre ante una relación
como esta, y de hecho deben ser fuerzas muy influyentes para una inteligencia
extrahumana con propósitos de comunicación.
La propuesta puede resultar incómoda, pero es el único
camino para acceder a estadios mayores de comprensión.
LA CONSPIRACIÓN
La conspiración
es propia de los mecanismos oscuros del hombre y puede solventar la
idea que los de ¨arriba¨ son tan despreciables y peligrosos
como los turbios intereses de aquí abajo, pero la maniobra desinformativa,
que aún pende del entusiasmo de muchos investigadores y curiosos,
justamente ataca la tendencia ascendente de la pirámide y supone
un desprestigio tácito que desanima al genero ¨mejor malo
conocido que bueno por conocer¨.
Son tácticas orientadas a combatir los mecanismos incontrolables
de un proceso de contacto generalizado, para incidir en la individualidad
y producir un efecto colectivo que equilibre el desbalance dentro de
la misma pirámide social.
Pero para ahondar en estos mecanismos sutiles y descubrir las grandes
tendencias ocultas contra la idea del contacto, debemos identificar
a sus responsables. ¿ Podremos?
EL PODER.
LOS LÍDERES
Cuando alboreaban los primitivos pueblos las bases de futuras civilizaciones,
los líderes grupales ya existían. Posiblemente, el modelo
piramidal de la sociedad fuera heredado de una conducta animal instintiva,
observable en diversas especies aún hoy día. Los jefes
grupales son tan comunes al hombre como a los elefantes, los leones,
las hormigas, las abejas, etc.
El liderazgo, en la naturaleza supone una destreza o capacidad para
orientar al resto de un grupo, funciones que se imponen de forma variable
por la manera en que perviven esas comunidades, tanto sea por la dote
biológica -como la reina en las hormigas- que señala su
saliente importancia, como la demostración de fuerza o capacidad
de gobierno sobre dichos grupos mediante reto y competencia -caso de
leones, elefantes y otros mamíferos-.
El liderazgo es propio de las conductas instintivas donde no existe
una conciencia evaluada de la comunidad sino que funciona apegada a
un modelo natural que es capaz de reiterarse durante millones de años,
esto es: el liderazgo resulta instintivo por cuanto las especies que
lo practican no progresan en su orden primigenio porque no poseen conciencia
de evolución ni pueden cristalizar mejoras por sus propios medios
que no sean suministradas por la naturaleza, el clima, las condiciones
de suelo, el medioambiente o las percepciones que del entorno tienen.
Sus respuestas son altamente especializadas, sus conductas reflejos
del éxito de la misma en el orden natural, y por lo tanto no
exigen mayores transgresiones al modelo original.
Con este bagaje genético, las primeras comunidades humanas reiteraron
las conductas de sus ancestros no conscientes, la guía o el dominio
de un líder. Pero a medida que el hombre cultivó su capacidad
de análisis y entendimiento, y la colectividad se complejizó
distribuyendo responsabilidades entre sus componentes, los liderazgos
poco cambiaron sus razones y métodos.
Con el advenimiento de estructuras pensamentales más complejas,
el liderazgo se adaptó a las nuevas circunstancias sin abandonar
su identidad y propósito.
Había poderosas justificaciones de instinto y de conveniencia
para los aspirantes a esos puestos. Una era la translación del
esquema natural al grupo, creando la necesidad de poseer un guía,
y otra determinó que la misma asignatura se convirtiera en posición
ventajosa y cómoda donde la primigenia misión de vigilar,
trabajar y velar por el resto recaló en una llana dirigencia,
reasegurando una continuidad dinástica en un novedoso concepto:
la ¨herencia de la sangre¨. Aunque todo este proceso de adaptación
del liderazgo a la comunidad resultó dilatado en lo temporal,
es justo resumir sus indudables consecuencias.
La ley de la herencia, que establecía el tránsito del
liderazgo de padres a hijos, pretendió romper el modelo de competencia
por el control, alentando la supervivencia de un grupo dentro del grupo,
una familia, una dinastía, generalmente justificada en su dominio
por el enlace divino que las más antiguas religiones establecían
sobre el incipiente poder.
La estabilidad que el sistema de liderazgos dinásticos proponía
se apoyó fuertemente en las utilidades y provechos personales
que aparejaba para una minoría pues sus integrantes ya no se
preocupaban por compartir el trabajo cotidiano arduo porque eran servidos,
y fue este peculiar modo, también novedoso en su estructura,
el caldo de cultivo para reinados y reyes.
Sus ventajas resultaban incontestables: un cambio permanente de guías
dentro de un modelo de competencias impedía que otras fuerzas
grupales, que pululaban bajo la órbita de un líder como
las castas de sacerdotes, progresaran, arrinconándolas a padecer
nuevos procesos de adaptación que amenazaban privilegios obtenidos
con un líder en especial. Los grupos dentro de los grupos encontraban
más estabilidad en un modelo hereditario porque era capaz de
prolongar prebendas y simpatías en vez de enfrentarse la inestabilidad
de los cambios. Tal vez por eso la idea que las fuerzas supranaturales
simpatizaban con los regentes, trasladando a ellos parte de su divinidad,
resultara tan ventajosa, y por ello, tan vieja como la sociedad.
El éxito del modelo hereditario permitió acumular bienes,
manejar la distribución de riquezas y orientar toda retención
estatuida por la política de una clase dirigente a través
de las generaciones, fortificando el esquema y concentrando continuo
poder en un mismo grupo.
No muchas comunidades lograron modelos de liderazgo de carácter
horizontal, aquellos que reconocían el control del grupo antes
que del líder, pues las otras se consolidaron mediante su fuerza,
esclavizando a éstas.
En los ámbitos comunitarios menos rígidos el liderazgo
recaía en el matriarcado o el patriarcado, o en los más
ancianos, o los consejos. Estas sociedades, generalmente sedentarias
activaban la guía del modelo primigenio y la expandían
mediante la participación de cada jefe familiar o grupal. Pero
estas permanecieron aisladas o fueron absorbidas por aquellas que se
imponían a si mismas un control más severo y estaban dispuestas
a acrecentar sus territorios y sus riquezas.
En estas ultimas la adquisición del poder debía solventar
una estructura que lo sustentara pues un sistema así concentra
la voluntad de todos en uno, suplantando la opinión colectiva
por un criterio personal, y para imponer un modelo de estas características
se debía contar con fuerza, aliados y riquezas.
Es claro que se sembraba el terror para lograrlo, los castigos ejemplificadores
y la impiadosa condena a los rebeldes eran recurridos modos de patentizar
un dominio absoluto. Los monarcas acudían a estas coerciones
sin miramientos y sembraban el miedo que inclinaba la voluntad bajo
la pleitesía y la obediencia ciega, bajo designio del soberano
y sus herederos.
En definitiva, las familias dominantes transformaron la sociedad mundial
de esos tiempos, concentrando en su entorno la ilustración, los
tesoros que dormían en sus arcas, las razones religiosas para
su mandato, las fuerzas de las armas, y sobre todo la ley de la herencia.
Una genealogía podía gobernar por generaciones hasta que
una crisis interna o una invasión de otro ejército les
arrebataba el control, integrándola a su propio imperio o quitándola
del medio. De todos modos el concepto de élite floreció
y se adaptó al compás del desarrollo social.
No es idea reciente que el conocimiento es poder, esos reinos, grandes
o pequeños, no estaban interesados en ilustrar a sus súbditos
sino en regirlos, y tanto más ignorantes y obedientes eran, mejores
posibilidades tenían los reyes de afianzar su control, por eso
la transmisión de conocimientos, las labores especializadas,
los oficios, y la fe se integraban a las esferas de los señores,
adjudicándoles un mandato inopinado en el que refugiaban sus
propios intereses.
Esto, a grandes rasgos fue lo que sucedió en el inicio de las
más poderosas dinastías de la historia, el liderazgo animal
finamente transformado en emblema de poder absoluto, o sea el dominio
de una casta y familia sobre las grandes mayorías.
Así mismo el poder debió impedir que progresara la cultura
más allá de su control, y forzar un modelo adecuado que
no representase peligros a su ley de sangre.
EL COMERCIO
Pero ningún reino o pueblo podía sobrevivir en permanente
lucha con sus vecinos, por lo tanto debían convivir con fuerzas
iguales o superiores del otro lado del horizonte.
Eventualmente se relacionaron, y su modo de establecer conexión
fue el comercio, el intercambio de bienes que engrosaban finalmente
las arcas de los señores mediante impuestos, o sea cual fuere
el nombre adjudicado a la proporción impositiva.
Pero los comerciantes obtenían riquezas para sí, crecían
como casta, progresaban y de ellos, en gran medida, dependió
la comunicación entre diversas culturas y pueblos, siendo el
primer puente efectivo entre mundos distintos.
El comercio también alentó a los oficios, a la producción
de bienes comerciables cuyos valores acunaron a otros grupos influyentes,
activos en la vida de los imperios, que accedieron a instrucción
y favores que tradicionalmente pertenecían a grupúsculos
estrechos en las órbitas de las cortes.
Cultura, conocimiento, artes, ciencia marchaban entre naciones por las
rutas de intercambio, las cuales regían y protegían los
imperios en beneficio propio. Incluso muchas guerras históricas
se motivaron por conquistar los enclaves de control de esos senderos
de comercio, porque regenteándolos se obtenían bienes
no producidos.
Las fortunas de los comerciantes acudían a la gobernabilidad
de los imperios, y a medida que los bienes fueron más ambicionados
la ley de la sangre decayó en importancia extendiéndose
sobre los reinados y los comerciantes una interdependencia beneficiosa
por la cual podían establecerse reglas claras de convivencia.
Poco importaba a los adinerados que un rey se creyera un dios si protegía
sus intereses, pues todo era comerciable, desde un grano de trigo hasta
un esclavo.
Los ensayos de las repúblicas y democracias antes del inicio
de la era cristiana afianzaron el predominio de grupos no incluidos
en la herencia de la sangre o en el poder divino, antes al contrario,
favorecieron el desarrollo de sociedades patricias o acomodadas que
en buena medida habían tenido origen en el comercio, en la acumulación
de tesoros, tanto sea por favoritismo de un gobernante sobre leales
generales y comandantes como por cortesanos influyentes. De todos modos
cada uno apoyaba su reputación en una pequeña fortuna,
obtenida de una conquista o el intercambio comercial.
Al paso de los siglos la inestabilidad de los imperios se hizo insalvable
por el avance de los pueblos guerreros de oriente, desde los bárbaros
hasta los árabes.
Los grandes imperios, saqueados y debilitados por derrotas memorables,
debieron contraerse a sus fortificaciones, a sus ciudades militarizadas,
a sus feudos. El permanente acoso de fuerzas hostiles fraccionó
el poder en minúsculos reinos con derechos plenipotenciarios
sobre sus tierras.
Las ciudadelas amuralladas, los castillos, se convirtieron en satélites
de los reinos que otorgaban a los nobles potestad sobre sus parcelas
con la única salvaguarda de responder a un poder central, el
del rey. Pero para mantener su integridad como nación precisaban
sostener un dominio con tesoros que no poseían, incluso para
armar sus ejércitos estaban obligados a obtener pertrechos y
armas que sus alicaídas arcas no podían pagar. Entonces,
en una posición fortalecida, los comerciantes y las familias
acomodadas subvencionaron con sus riquezas las campañas de guerra
y a los propios reyes recibiendo a cambio pagos elevados (por los intereses
de las deudas contraídas) que en ocasiones se abonaban con tierras
y títulos.
Los incipientes bancos nacieron al amparo del declinante poder económico
de los soberanos, y quienes los administraban se alzaron con nombramientos,
territorios y riquezas que promovieron la aparición de una nueva
nobleza, no aquella que la sangre prodigaba a una genealogía
sino la que se adjudicaba como una gracia del soberano, incluida en
su dote las bondades y derechos de un rango.
DE LOGIAS Y CLUBES
Cambios dramáticos sucedieron en Europa cuando las amenazas bárbaras
se habían extinguido y los árabes estaban recluidos en
unos pocos puntos de Europa. Feudos, principados, papados, ciudadelas
se alzaban por doquier inestables, cambiantes, regidas por familias
nobles que poseían su núcleo de privilegio y guerreaban
constantemente con sus vecinos.
El comercio había extendido sus redes hacia todos los rincones
del mundo conocido haciendo ricos, inmensamente ricos a sus patrocinantes
y señores, y durante el renacimiento florecieron las artes y
las ciencias gracias a los exploradores, a las fortunas, a los comerciantes,
a los banqueros y a las familias nobles cuyos favores los reyes requerían
para afianzarse.
Reinaba pues, una enorme inestabilidad política en todas las
naciones. Unidos por los lazos de sangre los reinos realizaban acuerdos
matrimoniales, familiares, alianzas contra otros, rencillas y piratería.
Las influencias de oriente dieron nuevos aires al pensamiento europeo
promoviendo las ciencias y las filosofías, moldeando la cabeza
de movimientos culturales y sociales muy complejos que se aglutinaron
por las amenazas exteriores. A consecuencia de las presiones las primeras
concepciones gremiales vieron la luz defendiendo derechos que sus artes
exigían al respeto de los influyentes. Las hermandades de artesanos
y de oficios perfilaron a las primeras logias o comuniones de intereses
grupales que en mucho tenían semejanza a las ordenes religiosas
medievales como la Orden de los Templarios, estableciendo preceptos
y normas que los identificaran como fuerzas sociales.
El modelo de logia también comulgó con banqueros y prestamistas,
determinando en su seno que políticas eran más convenientes
a su grupo merced a la inestabilidad y desconfianza que sus clientes
les significaban.
El descubrimiento de América desató ambiciones desmedidas
y competencias por obtener las tremendas riquezas que deparaban a los
conquistadores. Los tesoros mal habidos venían a reforzar las
arcas de las naciones que a sus costas llegaban, predominantemente España,
Portugal e Inglaterra, en tanto los demás países se mantenían
ocupados dirimiendo las rencillas intestinas europeas en las ambiciones
de los papados, decididos en el nombre de la fe a convertirse en un
reino en cuyo mandato los demás soberanos debían orbitar.
Fue el tiempo de las rebeldías protestantes, de los siglos más
agitados que el mundo hubiera visto por la cantidad y fuerza de sus
protagonistas que soñaban en fundar sus imperios modernos.
Protestantes y católicos romanos apostaban a sus alianzas, asediaban
a sus opositores y convergían en intereses comunes.
Los conatos de nuevos absolutismos luego de la expulsión árabe,
más los nuevos bríos que los tesoros americanos permitían
gestaron bloques europeos tan difusos como violentos.
En este marco los movimientos culturales y las ciencias, ahora asediados
por la creciente inquisición debieron refugiarse al amparo de
algunas familias poderosas y pequeños reinados como el de los
países bajos donde fructificaron y gozaron de alguna libertad.
Con el propósito de mantener sus baluartes alejados de los crímenes
y las ambiciones algunos movimientos científicos y filosóficos
también se agruparon bajo los estandartes secretos de las logias
del conocimiento. Es que las ideas, asediadas por el fanatismo religioso
y los señores que pretendían los favores del papado, fueron
obligadas a vivir en la clandestinidad o bajo el amparo de pequeños
principados y cortes, o de familias de comerciantes y banqueros para
perdurar.
En definitiva la inestabilidad propició la aparición de
toda clase de grupos y hermandades, algunas más relacionadas
e influyentes que otras, pero que desde sus reservados concilios empezaban
a determinar políticas comunes con perfecta unidad de miras,
los banqueros y financieros por un lado, los gremios por otros, y las
ciencias y filosofías siguiendo su propio derrotero, algunas
veces interaccionando pero siempre pretendiendo una decisión
paralela, convergente o enfrentada a las decisiones de los soberanos.
De este modo unas asociaciones clandestinas comenzaron a incidir en
Europa a costa de la intransigencia y los intereses de los más
poderosos, de hecho, y con el tiempo, se convirtieron con mayor o menor
suerte en polos de poder, inaugurando un modelo de presiones que se
extendería a límites insospechados en el mundo entero.
La Europa continental no siempre ofrecía garantía de resguardo
entre sus regentes pues incluso los países bajos, que se levantaron
como refugio de las ideas innovadoras, fueron asediados por tropas españolas
cometiendo, en nombre de la iglesia, crueles y aleccionadoras matanzas.
Una nación especialmente dotada para la piratería y el
amparo de opositores al papado, a los reyes españoles y a los
inestables principados europeos fue Inglaterra.
Inglaterra no solo tenía una ventaja geográfica importante
respecto de las invasiones por su posición insular, estaba dispuesta
a extender sus dominios y aumentar sus riquezas a como diera lugar,
y fuesen piratas, colonialistas, conquistadores, logias o banqueros,
extendería sus influencias al mundo de manera determinante.
Pero es durante la invasión napoleónica que Inglaterra
dominará el panorama europeo, al enfrentar y vencer al emperador.
Para inicios del siglo 18 Inglaterra se imponía como potencia
comercial y marítima. muy a pesar de haber perdido el control
de América del Norte.
Con España fuera de juego por la ocupación francesa y
una Europa debilitada que salía a tumbos de su dominio, Inglaterra
se puso a la cabeza del poder europeo. Sus banqueros eran los más
ricos e influyentes, sus comercios y protectorados crecían por
doquier acumulando un poder único sustentado en la familia real
y los grupos económicos que formaban el Imperio.
La flemática sociedad británica tenía muy en claro
sus propósitos, y su estabilidad política sirvió
de tierra fértil para irradiar desde ella el dominio de su nobleza
y el de sus clubes y sus logias, florecidos allí en el respaldo
y la defensa de sus intereses por parte de la corona. El colonialismo
inglés no se detuvo en reclamaciones territoriales únicamente,
además protegía y extendía sus rutas de comercio
y todo enclave colonial, efectivo o sutil, que operara en su beneficio.
De hecho una activa presencia inglesa indujo cambios en el viejo continente
por presión de sus influyentes grupos financieros que para 1700
y 1800 se contaban entre los más ricos y poderosos de la Tierra,
orientando nuevos escenarios internacionales, comprando reyes y príncipes,
alentando alianzas y guerras que sus prestamos financiaban.
A su amparo las logias británicas y los clubes de banqueros decidían
el destino de las naciones reunidos en sus prestigiosas instituciones,
entre el té de media tarde y el vino de una cena. Eran ni más
ni menos que cofradías y hermandades que habían hallado
históricamente refugio en la realeza insular para prodigarse
beneficios mutuos bajo la protección de la familia real. Buena
parte de la política exterior del gobierno ingles la decidían
y representaban esas fuerzas y se colaban donde sus milicias no penetraban:
el comercio, las corporaciones, los grupos pro ingleses, los negocios
inmobiliarios y el colonialismo financiero.
Se decía no sin razón que el sol nunca se ocultaba en
el imperio británico, y aún hoy esto es verdad.
EL CONTROL DEL MUNDO
Y LA RESERVA FEDERAL AMERICANA
Algunos clubes de banqueros internacionales del siglo XX fueron dirigidos
por tradicionales familias europeas que venían trabajando en
este ventajoso negocio desde 500 años atrás. La familia
Rotschield era una de ellas, enquistada en el corazón mismo del
poder mundial bajo la protección de la corona británica.
Relacionada con otros banqueros europeos (con otras familias tradicionales),
los Rotschield estuvieron involucrados en acontecimientos decisivos
en el mundo que vivieron, muchos de ellos financiados con sus prestamos
y cobrados con altísimos intereses.
Como viene sucediendo desde siglos atrás el verdadero poder de
los grupos financieros fue servirse de los estados y las naciones controlando
y dirigiendo el flujo de su moneda, y una de sus tácticas más
comunes fue, justamente, apropiarse de la emisión del dinero,
instalar organismos privados en el control de los tesoros y los valores
de los contribuyentes. Lo hicieron en Europa y pretendían hacerlo
en América.
Es que no existe negocio más importante que el control de las
enormes masas dinerarias que manejan los estados, y si a ello agregamos
que instalaban sus influencias para controlar a corporaciones, empresas
y grupos que los estados contrataban veremos la enorme riqueza que acumulaban,
y que con razón incluían a esas familias entre las más
ricas de la Tierra.
Hace algo más de 200 años Thomas Jefferson escribió
: ¨Si algún día los americanos permiten que los bancos
controlen la emisión de su moneda, los bancos y las corporaciones
que crecerán alrededor de ellos los privaran de todas las propiedades.¨
No era esta una visión profética, de hecho era bien conocida
la tremenda influencia de los banqueros europeos sobre las naciones
del viejo continente y el modo en que intervenían en las políticas
internas para mejorar y garantizar sus enormes ganancias. La intención
pretendió alcanzar a los estados de la unión desde que
se declarara su independencia, y por causa de su avanzada hasta la propia
constitución estableció que la emisión de la moneda
era responsabilidad, derecho y deber del congreso americano.
Durante siglos los banqueros europeos habían estado en los negocios
más turbios como el trafico de esclavos y del opio que resultaban
las empresas que más intereses dejaban a los inversionistas,
como hoy día lo hace el tráfico de droga y de armas.
Aunque los americanos arrojaron fuera de sus playas las fuerzas de invasión
no ocurrió lo mismo con las familias pro británicas ni
los bancos ingleses ni los inversionistas atraídos por el crecimiento
acelerado de una potencia continental, y de hecho aprovecharon todo
resquicio para su intentona de fundar un banco privado como emisor de
la moneda norteamericana.
Esta estrategia no solo pretendía hacer un buen negocio, también
intentaba controlar el crecimiento norteamericano que los banqueros
europeos temían se acrecentara, extendiendo otras influyentes
fuerzas fuera del ámbito de sus propios grupos. Esa fue la principal
razón por la que los inversionistas del viejo continente, y la
familia Rotshchield incluida, alentaran las divisiones entre el norte
y el sur y pretendieran sustituir una democracia fuerte por dos débiles,
perfectamente controladas.
Al respecto Otto Von Bismarkc dijo: ¨La intención de dividir
al pueblo americano fue decidida en los ámbitos de grupos internacionales,
en los altos centros financieros de Europa que tenían miedo que
los Estados Unidos perturbara su dominación financiera por todo
el mundo.¨
Abraham Lincoln lo sabía y se puso firme frente a la Unión,
pero necesitaba mucho dinero para ganar sobre el intento de división.
Entonces visitó a un grupo de banqueros de Wall Street para pedir
prestamos, pero se encontró con que este grupo de ¨patriotas¨
solicitaba nada menos que el 36% anual de interés.
Lincoln, recurriendo al único mecanismo constitucional posible,
decidió que el Congreso imprimiera la moneda la cual no estaba
respaldada en oro sino en la fe y el crédito en Los Estados Unidos.
Tiempo después fue asesinado.
Como sea, los banqueros internacionales no pudieron conseguir la instalación
de un organismo privado que controlara la emisión de la moneda
norteamericana. Había muchos opositores al proyecto en el congreso,
y de hecho estos intereses comenzaron a gestar un movimiento de pinzas
sobre el destino del pueblo para consumar su nefasto plan.
A principios del siglo XX una isla frente a la costa del Estado de Georgia
ofrecía un refugio invernal para ricos y famosos, propiedad del
magnate y financiero internacional J.P. Morgan, miembro de una familia
inglesa asociada a los Rotshchield.
Allí se reunía un grupo de notables y poderosos hombres
que representaban nada menos que la 6° parte de todo el dinero del
mundo. La intención: crear la Reserva Federal Americana, administrada
por financistas privados.
A la principal reunión asistieron Paul Warburg, del Rotshchileld
Bank; Benjamin Strong, del Morgan Trust; Abraham Piat, de Andrew/Treasure;
Frank Vanderlip, Presidente del Citibank; Charles Norton, Presidente
del First National Bank Center, y el Senador Nelson Aldrich, a través
del cual presentaron el ¨Proyecto de Ley Aldrich¨ para la creación
de la Reserva Federal.
El arribo de los cinco banqueros más importantes que llegaron
en un tren sellado paso casi inadvertido para la prensa.
La excusa de la reunión era el pánico por dinero en 1907,
lo cual era manejado astutamente por miembros del grupo, entre ellos
los Rockefellers para tomar el control de algunas corporaciones que
tenían en mente.
Pero el Proyecto de Ley Aldrich fue rechazado violentamente por senadores
y reformadores como J. Brian pese a la propaganda que se había
instrumentado. La intentona fracasó por enésima vez.
Pero en el invierno de 1913, cerca de las fiestas de Navidad, cuando
muchos senadores habían viajado a sus estados, la ley fue presentada
y finalmente aprobada. Al respecto uno de los senadores dijo: ¨Es
el peor crimen legislativo de la historia de los Estados Unidos.¨
A partir de entonces la banca internacional comenzó a controlar
la moneda norteamericana, porque no fue en beneficio de los banqueros
locales sino de los poderes financieros europeos.
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Desde finales del siglo 19, los banqueros europeos pretendían
una guerra en ese continente. La guerra es un negocio lucrativo que
devuelve enormes intereses a los prestamistas cuando las naciones precisan
créditos para sus ejércitos, y a menudo los bancos suelen
negociar con ambos bandos del conflicto. Ya lo habían hecho.
Para finales de la primera guerra, los bancos nacionales habían
quebrado a los gobiernos europeos y no había dinero disponible.
El único dinero en caudales estaba en los Estados Unidos quien
no participaba de la contienda. Pero había otro peligro para
los grandes negocios y es que Rusia participara y terminara acortando
la duración del conflicto.
Es un hecho documentado que banqueros como J.P. Morgan financiaron a
Trostski y Lenin con millones en oro para solventar la revolución
rusa e impedir que entrara en el conflicto armado; y para la primavera
de 1917 los Estados Unidos entraron en la guerra.
Con Rusia afuera y Estados Unidos adentro, el conflicto se extendió
dos años más; dos años de nuevos prestamos, de
ventas de armas que hicieron ganar intereses a esos banqueros por muchos
años.
Pero la Reserva Federal fue vendida como forma de traer estabilidad
a la economía americana. ¿Que pasó una década
después? sobrevino una de las más grandes depresiones
económicas que el mundo hubiera visto.
Meses antes de esa gran depresión norteamericana la Reserva Federal
aumentó el 62% el suministro de dinero. Entonces la gente compraba
y vendía, solicitaba créditos e hipotecaba sus bienes,
pero repentinamente la Reserva Federal cortó el flujo de divisas,
cayó la bolsa y toda la economía se vino a pique, la gente
perdió todo lo que tenía, excepto los principales bancos
que se habían retirado a tiempo y se quedaron con ganancias astronómicas.
En solo cuatro años Joseph Kennedy paso de 4 a 100 millones de
dólares en su fortuna.
La estrategia hizo sucumbir a pequeños bancos y corporaciones,
negocios enteros se derrumbaron, millones pasaron a la pobreza extrema
mientras los banqueros internacionales tomaban de esos resquicios los
bienes de los demás, apareciendo como los verdaderos gobernantes
de la unión.
El Nobel en economía, Milton Freedman dijo que la Reserva Federal
causó la gran depresión cuando tenía el poder,
la obligación y la responsabilidad de evitarla.
Actualmente, en la misma Isla de Georgia se reúne el poderoso
grupo de los Bilderbergers, a la sazón la extensión de
aquellos financistas, políticos y banqueros que impulsaron la
creación de la Reserva Federal.
Sus reuniones son altamente reservadas, a veces allí, otras en
Alemania o Inglaterra, pero siempre convocando a los principales responsables
del control económico del mundo, el modelo al que George Bush
llamó ¨La nueva Orden Mundial¨.
La creación de dicha reserva fue un hito en ese complot internacional.
EL PODER
FRENTE AL COSMOS
Continuará
en el próximo número de Gaceta OVNI
|