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CAMBIOS DE FORMA Y TAMAÑO EN LOS OVNIS
NOTA
Una versión
de este trabajo fue publicado en la ya desaparecida revista
OVNIS; UN DESAFIO A LA CIENCIA, a .II nº 7 de 1975. El
artículo que aquí presentamos amplía
considerablemente y a la vez introduce modificaciones con
respecto al original.
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"En
la mayoría de estos casos, el término OVNI significa
un fenómeno desconocido o anómalo, sobre cuya
exacta naturaleza no es factible alcanzar una explicación
concluyente."
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"..los
OVNIs son entidades maleables en las que ocurren ciertos
fenómenos que parecen escapar a la actual comprensión
científica del género humano."
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Oscar Adolfo Uriondo
Introducción
Uno de los aspectos más sorprendentes de la fenomenología
OVNI, lo constituyen
las modificaciones de forma y tamaño que aquellos suelen exhibir.
Aunque se trata en verdad de un rasgo ocasional, esporádico
y poco frecuente, no menos cierto es que tales observaciones han
sido efectuadas en buenas condiciones de visibilidad y por testigos
que, en general, merecen fe.
Varios son los interrogantes que de inmediato surgen a propósito
de tan insólitas manifestaciones:
1) ¿Son
ellas reales o sólo aparentes?;
2) aunque reales, merecen ser consideradas como auténticas
metamorfosis? y
3) Porqué asumir que necesariamente los OVINs deben conservar
una forma fija y rígida en el curso de determinado avistamiento?
En efecto, ocurren casos
en que los testigos han registrado fotográficamente notables
alteraciones en la configuración de los OVNIS:
en estos episodios no pueden descartarse lógicamente, que no
se trate de simples distorsiones de imagen provocadas por cambios de
emisión electromagnética del OVNI
Otra causa -la más corriente- de variaciones aparentes en la
conformación de los objetos, está dada por los efectos
de perspectiva, de acuerdo con los cuales, por ejemplo, un cuerpo lenticular
será percibido diversamente, según su ángulo de
inclinación: como un cigarro afinado, como elipses de variada
excentricidad, o como una superficie circular.
Por otro lado, hay ciertas clases de episodios en que se producen indudables
transformaciones de estructura. Los casos de división
del OVNI en dos o más partes; y aquellos incidentes en que tienen
lugar modificaciones superestructurales (como la aparición y
desaparición de cúpulas, tubos, etc.) se incluyen en esos
rubros. Sin embargo, en ninguna de estas situaciones estamos en presencia
de una metamorfosis cabal. Sólo cuando se advierte que los hechos
descritos sugieren una aparente transgresión de las leyes físicas
que gobiernan la cohesión de los cuerpos sólidos, podemos
hablar fundada y legítimamente de procesos metamórficos.
A continuación expondremos algunos ejemplos extraídos
de una casuística que, si bien muy reducida, globalmente considerada
vigoriza la presunción de que en ocasiones los OVNIS sufren
verdaderas mutaciones difíciles de explicar convencionalmente.
De paso, es interesante acotar que todos los casos conocidos de variaciones
de forma y tamaño se refieren únicamente a objetos en
vuelo, y nunca han sido observados en los fenómenos de aterrizajes
y casi-aterrizajes. Esta circunstancia tal vez signifique alguna clave
de relevancia para el esclarecimiento final de los oscuros procesos
físicos involucrados en estos fenómenos de transformaciones
morfológicas.
Casuística
Las características de los incidentes aéreos descritos,
como es fácil de advertir, no son idénticas; en rigor
de verdad su esencial similitud radica en las transformaciones insólitas
que manifiestan con respecto a su apariencia. En la mayoría de
estos casos, el término OVNI significa fundamentalmente un fenómeno
desconocido o anómalo, sobre cuya exacta naturaleza no es factible
alcanzar una explicación concluyente.
1 Misteriosas aeroformas
cerca de Goose Bay
El 30 de junio
de 1954 un Boeing Stratocruiser de la B.O.A.C., se dirigía en
vuelo regular (nº 510-196) de Nueva York a Londres. Su escala era
Goose Bay, Labrador en donde debía aprovisionarse de combustible.
Eran las 5:03 p.m. al salir de Nueva York. Unas 3 horas más tarde,
la aeronave cruzaba el estrecho de Saint Lawrence, cerca de Seven islands,
Quebec. Volaban a una altitud de 19.000 pies, con la línea de
costa claramente visible por las aperturas de un cielo de estratocúmulos
desgarrados. Fue entonces que el piloto, capitán James Howard,
y su copiloto, primer oficial Lee Boyd observaron a 3 ó 5 millas
hacia el NW, un conjunto de extraños objetos que se movían
a la misma velocidad que la aerolínea (230 nudos aproximadamente),
siguiendo un curso paralelo y por debajo de la capa de nubes, a unos
8.000 pies.
Poco después de haber cruzado la costa de Labrador, la capa de
nubes quedó atrás y los objetos fueron entonces claramente
visibles, dando la impresión de haber ascendido a una altura
más cercana a la del Boeing. En ese momento el sol se hallaba
bajo hacia el NW, el cielo despejado, con visibilidad ilimitada.
Toda la tripulación tuvo suficiente tiempo para estudiar y bosquejar
esas "cosas" mientras ellas volaban acompañando al
avión durante unos 20 minutos.Los fenómenos también
pudieron ser observados por los pasajeros desde sus ventanillas.
Eran siete cuerpos opacos y grises, con bordes definidos; uno de gran
tamaño y los otros seis, más pequeños y de forma
globular.
Los pequeños estaban dispuestos en una línea; a veces
3 adelante y 3 detrás del objeto mayor; otras veces 2 adelante
y 4 atrás y así sucesivamente, pero siempre en el mismo
nivel. El objeto mayor de continuo modificaba, lentamente su forma,
como una "medusa"o del mismo modo que un enjambre de abejas
podría alterar su apariencia. Después de haber mantenido
la observación durante unos 10 minutos aproximadamente, los pilotos
se comunicaron con Goose Bay informando de los fenómenos que
estaban percibiendo. Desde allí se envió un interceptor
F-94 para acercarse al lugar de los eventos relatados. En ese preciso
instante los 6 elementos menores convergieron hacia el mayor y parecieron
penetrar en él. Finalmente, éste se encogió de
repente y luego de pocos segundos, desapareció.
(Fuentes: Condon, E. Scientific study of unidentified flying objects,
p.139; Howard, J. The B.O.A.C Labrador sighting of 1954, en Flying Saucer
Review, vol. 27, nº6, june 1982).
2 Entre Saint Louis
y Mitchell
El caso que narraremos
a continuación ofrece cierta similitud con el episodio de Goose
Bay.
El 25 de octubre de 1963, a las 18:45, los pilotos de un avión
que volaba desde Saint Louis hacia Mitchell (Estados Unidos) vieron
repentinamente, a una altitud de 6.500 pies y por encima de ellos, una
masa de contornos bien definidos, acompañada por un objeto de
menor tamaño. Los pilotos alteraron su rumbo y se dirigieron
hacia el fenómeno. Entonces, el objeto más pequeño
pareció hacerse más grande, mientras que el cuerpo mayor
se encogía. Luego ambos de alejaron de los observadores, quienes
retomaron su curso original y continuaron vigilando las evoluciones
de los misteriosos objetos.
La masa mayor, ahora sola, sLe desintegró de pronto en 10 ó
20 fragmentos pequeños y todo el grupo -excepto un punto que
semejaba un aeroplano visto por atrás- desapareció de
la vista.
A las 19:00, la masa fue avistada nuevamente, pero los pilotos no pudieron
aproximarse a ella. Su diámetro aparente era el de un Boeing
707, a 2 millas de distancia. Una vez más, surgió un pequeño
punto; creció y el objeto mayor de nuevo se encogió como
en la ocasión anterior. Finalmente, los dos objetos habían
cambiado completamente sus roles.
A las 19:15 el avión aún no había alcanzado la
escena del fenómeno, y al no poder acercarse los pilotos decidieron
regresar y aterrizaron en Mitchell a las 19:40.
(Fuente: Vallee, J. y Valleee, J. Challenge to science, 1966, p. 180).
3 Ruta aérea
de Resistencia a Ezeiza
También el
siguiente avistamiento posee rasgos parecidos a los de que muestran
en las manifestaciones antes referidas.
El viernes 16 de agosto de 1959, mientras el avión Douglas DC-3,
matrícula LV-ACE, de Aerolíneas argentinas, realizaba
un vuelo entre Presidente Roque Saenz Peña, Chaco, y Ezeiza,
con escalas en resistencia y Sauce Viejo, los tripulantes observaron
objetos aéreos que no pudieron ser identificados.
Entrevistados por cronistas del diario La Prensa, de Buenos Aires, el
piloto de la máquina, comandante Néstor del Blanco, refirió
algunos detalles del suceso.
"Durante el vuelo 757, que se había iniciado en Presidente
Roque Saenz peña, a las 13:05"-comenzó diciendo-
"la aeronave puso proa a Resistencia, cumpliéndose el trayecto
sin ninguna novedad. Poco antes de las 14:00, la máquina aterrizó
en el aeródrómo de esta última ciudad, y a las
14:15 decolamos hacia Sauce Viejo, manteniendo un rumbo de 205 grados.
Volando a una altura de 2.400 m, el cielo se hallaba despejado, sin
nubes, y sólo se perfilaba una bruma en el horizonte".
A las 15:30, el copiloto, comandante Manso, cumplía un tema de
vuelo por instrumental, y por ello estaba a cargo de los comandos, cuando
observé sobre la línea del horizonte, resaltando sobre
el fondo de la bruma, una figura que, a primera vista, me pareció
una formación de nubes. Me fijé entonces con detenimiento
en ese lugar, pudiendo apreciar que se trataba de un sujeto con forma
de huso; e instantes después aparecieron otros tres más.
Su color era plomizo y no emitían reflejos de luz propia, sino
que variaban en intensidad de tono de acuerdo con el brillo del sol".
"Seguidamente advertí al copiloto, quien descorrió
la cortina de color que cubría su frente de la cabina de comando
y nos pusimos a observar conjuntamente. Nos preguntamos entonces si
podía tratarse de una nube, pero como existía desplazamientos
horizontales, lo descartamos. De una figura mayor se produjo entonces
el desprendimiento de cuatro objetos que después fueron reduciendo
su tamaño hasta convertirse en un punto y desaparecer en el horizonte.
Esto también lo observaron el radiooperador de a bordo, Miguel
Villafañe, y el comisario, Wilson Green. Asimismo, llamamos desde
la cabina de comando al jefe del aeropuerto de resistencia y cuando
éste se puso otear el horizonte, la formación ya había
desaparecido".
"No se produjo ninguna otra novedad hasta el aterrizaje en Sauce
Viejo, de donde partimos a las 16:30 con destino a Ezeiza".
"Alcanzamos una altura de 1.650 m y pusimos rumbo 145 grados. Siendo
las 17:00, y atentos a la línea del horizonte, volví a
observar la extraña formación. Eran tres siluetas que
se recortaban contra la bruma, sobre el sector derecho de la cabina.
En determinado momento, uno de los objetos se situó casi fijamente
en el espacio y al poco tiempo se redujo en tamaño y desapareció.
Otro pudo verse a la la altura de Ibicuy que se desplazaba con rumbo
al sur. No se trataba de una nube ni de un avión, y todo esto
lo pudo
apreciar la tripulación en pleno y el jefe del aeropuerto de
Resistencia".
Señaló también el comandante del Blanco que todas
estas novedades fueron anotados en el libro de guardia del radiooperador
de a bordo, señor Villafañe, quien las hizo conocer por
radio a tierra, indicando que habían sido observados objetos
no identificados durante el vuelo.
Agrégase además una interesante coincidencia: en igual
fecha y en horas aproximadas, los pilotos de otro aparato comercial,
perteneciente a la empresa brasileña Varig, que volaba sobre
la Mesopotamia, avistaron también objetos aéreos a los
cuales no fue posible identificar. Estas observaciones se comunicaron
tan pronto la aerolínea arribó a la ciudad de Buenos aires.
Poco tiempo después, en una entrevista televisiva efectuada a
los comandantes del Blanco y Manso, por el antiguo Canal 7, de Buenos
Aires, los testigos corroboraron los detalles incorporados en la versión
periodística.
(Fuente: La Prensa, Buenos Aires, 18 de agosto de 1959).
4 Admore, Oklahoma,
EE,UU
El 9 de abril de
1964, hacia las 20:10, una nube de aspecto normal, en principio, empezó
a brillar en su parte central, y un enorme objeto ovalado surgió.
Su superficie presentaba una estructura "en nido de abeja".
Estaba completamente formada por celdillas rectangulares con fondo negro,
y en las que el encuadre parecía en metal brillante. El OVNI
hizo un viraje y tras 10 segundos de observación se enturbió
a los ojos del testigo, se tornó más y más borroso
y desapareció "in situ".
(Fuente: Scornaux, J. Un ensayo de clasificación de apariciones
y desapariciones "in situ" , en Stendek, año x, nº
37, set. 1979, p. 34).
5 Pau (Pirineos Atlánticos)
La fecha es imprecisa.
Hacia el mediodía, 4 testigos vieron en el cielo brumoso de un
blanco luminoso una esfera azulada de contorno nítido. Quince
minutos más tarde, una segunda esfera idéntica apareció
al lado de la primera, como si se hubiera materializado "in situ".
Un haz de luz muy fino surgió de cada esfera, y los dos uniéndose,
formaron un nexo entre los dos objetos. Dos minutos después,
empezaron a aumentar de tamaño y se fundieron en una sola esfera
más gruesa. Alrededor de 50 segundos más tarde, el fenómeno
se tornó volátil, se difumó y desapareció
en 10 segundos. Perdió su color azul, y se confundió con
el blanco del cielo.
(Fuente: Ibid., p. 34).
6 Las fotos de Streatham
El caso siguiente
reviste especial importancia, pues los cambios de forma fueron registrados
en las placas fotográficas.
Aproximadamente a las 2:30 p.m., el señor Anthony Russell se
hallaba junto a la ventana de su departamento en Lewin Road, Streatham
un suburbio del sur de Londres. En ese momento probaba su Zenith 3 N
y en tales circunstancias advirtió que un objeto de tonalidad
marrón rojizo caía desde el cielo y se detuve bruscamente,
para quedar suspendido en el aire durante unos 10 segundos; luego descendió
aún más con un lento movimiento pendular que semejaba
la caída de una hoja seca.
Aprovechando que tenía a mano su cámara, el señor
Russell tomó una serie de 4 fotografías en colores, la
última cuando el objeto se alejaba, en ascenso casi vertical,
lentamente al principio y luego con velocidad considerable.
En las fotos, el fenómeno aparece como una silueta oscura perfilada
contra un fondo difusamente iluminado, y no revela detalle alguno. Lo
curioso es que en las secuencias fotográficas el objeto muestra
variaciones de forma, a pesar de que el testigo afirmó no haberlas
notado visualmente.
Sometidas al veredicto de expertos, las placas fueron calificadas como
fotografías genuinas de un objeto en el aire, localizado a cierta
distancia , más allá de la casa opuesta al departamento
del señor Russell
(Fuentes: Flying Saucer Review, vol. 13, nº 1, jan.-febr., 1967,
p. 29; Ibid., vol. 13, nº 2).
Notas complementarias
En la primera foto en colores, el artefacto tenía una coloración
amarronada, era de aspecto discoidal y presentaba una protuberancia
superior.
En la segunda placa, la saliente superior ha desaparecido, observándose
una estructura semejante a la de un habano u objeto lenticular visto
de perfil.
En la tercera toma, el fenómeno ha estrechado sus extremos y
engrosado su parte superior, presentando un aspecto similar al de un
merengue.
En la cuarta placa el cuerpo ya aparece borroso y con contornos imprecisos.
7 Ballet aéreo
en el Nepal
Dos jóvenes británicos, Stephen Gill y Roderik Baird.
, ambos de 20 años de edad, descansaban a la orilla del Phewa
Tal, en las cercanías del pequeño poblado de Pokhara,
en el Nepal, el 18 de abril de 1972.
A la caída de la tarde, observaron en el cielo a poca altura
de una cadena de montañas, algo así como un "enjambre
de puntos oscuros", desplzándose de izquierda a derecha
y viceversa. Pensaron que podría tratarse de una migración
de pájaros o tal vez de un enjambre de abejas; pero debieron
desechar ambas posibilidades, pues las abejas, a la distancia en que
se manifestaba el fenómeno (alrededor de 20 millas) no hubieran
podido ser vistas; y en cuanto a los pájaros, algunos fácilmente
identificables, que volaban en las proximidades de la extraña
formación, daban una imagen completamente distinta a la de los
componentes de aquella.
Otros enjambre recién arribados, iniciaron entonces un extraño
"ballet" aéreo, con una coreografía tan compleja
que resultaba casi imposible de seguir.
A continuación, los puntos integrantes de los enjambres comenzaron
a cercarse entre sí, a compactarse. "solidificandose"
gradualmente hasta adquirir las formas clásicas de platos invertidos,
vistos de perfil y luego bajo diferentes ángulos. Los objetos
así solidificados eran increíbles versátiles en
sus movimientos: a veces quedaban suspendido; otras se movían
lentamente, otras aceleraban de modo alarmante. No se oía ruido
alguno ni se percibía tampoco en ellos ningún detalle
estructural. La mayoría de esos objetos eran de color gris plomizo
y los testigos no pudieron determinar si tenían luz propia o
si reflejaban la del sol poniente.
Los objetos mayores con forma de platos invertidos se mantuvieron a
la vista por un lapso de 15 a 20 segundos y luego, del mismo modo que
se habían "solidificado" comenzaron a dispersarse,
desvaneciéndose simplemente, cada uno de ellos dejando un pronunciado
anillo de humo. El humo surgió alrededor del borde de los objetos
que fueron desapareciendo mientras el anillo de humo se formaba.
(Fuente: Flying Saucer Review, vol. 19, nº 4, july-august 1973,
p. 3).
8 Homer, New York
En el episodio
que se narra a continuación, ocurrió el 11 de abril de
1964, y fueron testigos el Dr. Warren B. Ochsne, un fisioterapista,
su esposa y dos hijos menores de edad. La familia efectuaba un picnic
en una colina, a 10 millas al noroeste de Homer, en el estado de Nueva
York. Eran las 18:30, cuando comenzaron a verse en el cielo -que se
hallaba casi totalmente despejado- una serie de fenómenos nubosos
de características inhabituales, que llamaron la atención
de los testigos .Estas manifestaciones se prolongaron por un lapso de
aproximadamente media hora.
Pero la fase más importante del incidente se produjo minutos
después, cuando surgió en el cielo un objeto con forma
de lápiz horizontal que se desplazaba de izquierda a derecha
.Mientras el Dr. Ochsne lo observaba con sus binoculares, el objeto
emitió por su parte posterior un intenso haz de luz blanca, a
la vez que se movió a enorme velocidad, para luego detenerse
repentinamente y quedar suspendido. A continuación, el objeto
comenzó a reducir su longitud, hasta adquirir la forma de un
plato, abultado en su parte media.
Después el "plato" se hizo casi perfectamente redondo
y lentamente se dividió en dos partes, una arriba de la otra
"como una división celular". El objeto superior lentamente
redujo su tamaño y pareció desvanecerse a la distancia,
mientras que el otro se movió hacia abajo en un ángulo
de 45 grados, se dividió nuevamente en dos, pero el objeto inferior
asumió ahora la forma de un lápiz vertical, en tanto que
el objeto oval superior se desvaneció lentamente. Eran entonces
las 19:15. Todo el episodio había durado unos 45 minutos y finalizó
justamente antes del crepúsculo.
(Fuente: Olsen, Th. M. The Reference for Outstanding UFO Sighting Reports,
p. 89; Archivos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos).
Conclusiones
¿Los procesos aparentemente metamórficos observados, significan
por necesidad una efectiva violación de las propiedades de cohesión?
La respuesta a este interrogante dependerá fundamentalmente de
que apliquemos o no un antiguo instrumento conceptual: la llamada "navaja
de Occam" o principio de parsimonia ("las entidades no deben
ser multiplicadas más allá de lo necesario") Traducido
al lenguaje actual, este principio-guía del nominalismo filosófico
del monje inglés William of Occam, puede enunciarse brevemente
así: el número de hipótesis no debe ser multiplicado
innecesariamente. Ante un hecho por explicar sólo habremos de
recurrir a las hipótesis más complejas e inciertas, cuando
hayamos agotado las más simples y más firmemente establecidas.
Si optamos por guiarnos según dicha norma metodológica,
es posible explicar las alteraciones estructurales de los OVNIs en términos
que no franquean los límites instituidos por las leyes de la
física ortodoxa. En verdad nada se sabe acerca de la naturaleza
de los materiales que componen los OVNIs, de sus propiedades generales
y particularmente de su grado de elasticidad.
Si preferimos, en cambio, dejar de lado el principio de economía
y aceptar como real la violación de la cohesión, deberemos
admitir entonces que los OVNIs son entidades maleables en las que ocurren
ciertos fenómenos que parecen escapar a la actual comprensión
científica del género humano.
Lo que pueda decirse respecto de dichas entidades es, por hoy, enteramente
conjetural. ¿Se trata acaso de una nueva clase de seres vivientes,
no rotulados por todavía? ¿De artefactos elaborados por
una tecnología asombrosamente avanzada, cuyas manifestaciones
-a decir de Aimé Michel- aparecen como "magia" ante
nuestros ojos? O como lo sugiere John Keel ¿constituyen ellas
manipulaciones temporarias de materia y energía (transmosgrification)
por parte de inteligencias superiores, que coexisten con
el hombre en otros planos o dimensiones de la realidad?
En el momento actual de la indagación ufológica, nadie
podría pretender, sensatamente, respuestas categóricas
a estos interrogantes. Nos hemos limitado a describir ciertos hechos
y plantear algunas posibilidades de interpretación que los mismos
estimulan.
Pero, tal ve, en última instancia, la Verdad esté más
allá de todo lo hasta ahora imaginado.
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