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LA INTENCIONALIDAD EN EL COMPORTAMIENTO OVNI
"Sus
vuelos no parecen estar basados en ningún sistema reconocible.
Se comportan más bien como un grupo de turistas observando
el paisaje de modo no sistemático"
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"Los
fenómenos anómalos parecen encauzar sus desplazamientos
en relación directa con personas, aeronaves o automotores,
dando la impresión de reaccionar de modo diverso ante
su presencia"
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Oscar Adolfo Uriondo
Hemos expresado en
escritos anteriores que quizás el rasgo
de mayor extrañeza con que se manifiestan las anomalías
OVNI es el de su comportamiento, el cual permite calificarlos prima
facie como fenómenos no naturales. Nos referimos concretamente
a lo que en muchas ocasiones los testigos han definido como conducta"
inteligente" y que nosotros preferimos por ahora denominar alternativamente
como intencional.
En su tantas veces citado
Flying Saucers; a modern myth of things seen in the skies, ya Carl
Jung había advertido claramente esta inusual característica;
decía al respecto:
"Su vuelo semeja
al de un insecto volador. Como éste, el OVNI puede quedar suspendido
sobre un objeto interesante durante cierto tiempo, o moverse en círculos
alrededor del mismo, inquisidoramente, para de pronto lanzarse hacia
otros objetos, volando en zigzag".
Y más adelante
agregaba:
"Sus vuelos no
parecen estar basados en ningún sistema reconocible. Se comportan
más bien como un grupo de turistas observando el paisaje de modo
no sistemático, deteniéndose ahora aquí por un
rato, y ahora allá, siguiendo erráticamente primero un
interés y luego otro, a veces disparándose a enormes altitudes
por razones inexplicables, o efectuando evoluciones acrobáticas
delante de las narices de exasperados pilotos".
A propósito de
lo que denominamos comportamiento intencional, es interesante citar
aquí al eminente psicólogo William McDougall, el creador
de la teoría hórmica, (del griego "horma" que
significa impulso vital o impulso hacia la acción) quien enumeró
los rasgos de la conducta o los actos de los seres vivos que permiten
diferenciarlos, mediante la observación , de la simple acción
mecánica. Algunos de tales ítems son los siguientes:
1. Cierta espontaneidad
de movimiento.
2. Persistencia de la
actividad con independencia de la continuidad de la impresión
que pueda haberla iniciado.
3.Variación de
la dirección de los movimientos persistentes.
4. Terminación
de los movimientos tan pronto como hayan producido un tipo particular
de cambio en la situación.
5. Preparación
para una nueva situación, hacia cuya producción contribuye
la acción.
Las mencionadas características
pueden proporcionar un cartabón de referencia útil cuando
se trata de definir la opción de si los OVNIs son fenómenos
naturales o intencionales.
Expondremos a continuación una limitada muestra de incidentes
que se distribuyen en tres clases de conductas en las cuales los OVNIs
han variado sus trayectorias de manera inequívoca ante la irrupción
de ciertos estímulos. En tales eventos los fenómenos anómalos
parecen encauzar sus desplazamientos en relación directa con
personas, aeronaves o automotores, dando la impresión de reaccionar
de modo diverso ante su presencia.
1. Casi- colisión
con vehículos aéreos ( civiles, comerciales y militares).
En dichos casos aparecen
con claridad movimientos de aproximación al objetivo, primero,
seguidos de bruscos cambios de dirección para soslayarlo.
21 de noviembre, 1965.
Cerca de Resistencia, Chaco. 21:45.
Diez kilómetros antes de arribar al aeropuerto de Resistencia,
el piloto de un Caravelle, de Aerolíneas Argentinas, comandante
Domingo V. Longo, vio un objeto luminoso a casi 90 grados del rumbo
de la aeronave. Al principio, el aviador creyó que era una estrella,
luego le pareció un avión con los faros encendidos. Cuando
el objeto se acercó en línea recta hasta unos 100 metros
de la aerolínea toda la tripulación pudo percibirlo. El
fenómeno fue descrito como una luz azulada muy brillante, parecida
a la que emiten los reflectores que utiliza la Aeronáutica, pero
opaca y de doble tamaño de la Luna llena. A pesar de su intensa
luminosidad no producía encandilamiento a los observadores. con
rumbo de colisión. En ese preciso instante, el OVNI modificó
su dirección, y se elevó raudamente en el espacio. Esta
maniobra elusiva fue igualmente vista por el personal de la torre de
control del aeropuerto.
En su desplazamiento el objeto pareció a punto de colisionar
con el Caravelle, a punto tal que el copiloto Pedro Bassi, quien piloteaba
en ese momento, decidió realizar una brusca maniobra -viró
rápidamente 30 grados, hacia rumbo 300- para evitar chocar con
el objeto que se acercaba a toda velocidad. El objeto efectuó,
en fracción de segundo, dos movimientos prácticamente
simultáneos: se detuvo con raro efecto de resorte, y se proyectó
hacia arriba en forma vertical, desapareciendo rápidamente. Según
la impresión de los tripulantes, si el fenómeno luminoso
hubiera continuado avanzando en lugar de elevarse, no cabe dudas que
habría chocado con ellos.
(Fuente: Uriondo, O.A. El problema científico de los OVNI, Buenos
Aires, Plus Ultra, 1968, p. 144).
25 de agosto, 1975. Sobre Tacuarembó (Uruguay).
La tripulación y alguno de los pasajeros de un Vickers Viscount,
de Pluna, proveniente de Asunción del Paraguay, pudieron observar
una luz blanca a la izquierda y un poco más abajo del avión.
El comandante, suponiendo que tenía en las cercanías otra
aeronave, se comunica con la torre de control para corregir las trayectorias.
Desde la torre le dicen que ningún otro vuelo estaba registrado
allí. Pensando que podría tratarse de una pequeña
avioneta o un avión contrabandista, y en la prevención
de un accidente, hizo notar su presencia encendiendo y apagando las
luces de su avión. Para sorpresa y temor de todos los observadores,
al encenderse los faros de aterrizaje, aquella luz se acercó
vertiginosa y peligrosamente al avión, para enseguida e inmediatamente
retornar a su posición original. Esta maniobra, imposible para
una aeronave normal, ocurrió un par de veces. La luz acompañó
al avión durante algunos instantes y luego empezó a alejarse
hacia el este,
(Fuente: Informe de CRIDOVNI, organismo oficial de la Fuerza Aérea
del Uruguay; lleva el registro nº316).
Octubre 18, 1973, Mansfield,
Ohio. 22:30.
En esa fecha, un helicóptero UH-1H de la Reserva Aérea
de los Estados Unidos, volaba a unos 750 metros sobre el nivel del mar.
Su tripulación estaba compuesta por el capitán Lawrence
J. Coyne, el teniente primero Arrigo Jezzi (ingeniero químico),
el sargento John Healy (policía de Cleveland) y el sargento Robert
Tanacsek, técnico en computación). Cuando volaban en las
proximidades de Mansfield, los aviadores notaron una luz roja en el
horizonte Sudeste, que se aproximó rápidamente al helicóptero
("vino desde el horizonte hasta nuestro aparato en apenas 10 segundos")
intensificando su luminosidad. Cuando la colisión parecía
inminente, obligando al capitán Coyne a efectuar un movimiento
de esquive, colocando el helicóptero en posición de descenso
rápido, la luz desconocida modificó su curso y se detuvo
arriba y al frente de la aeronave., a unos 150 metros de distancia.
Permaneció detenido por unos segundos (10 ó 12); luego
aceleró, alejándose hacia el Oeste, manteniendo su intensidad,
y pareció ejecutar un decidido giro de 45 grados a la derecha,
para perderse finalmente de vista en dirección del lago Erie.
Según la descripción de los testigos, el objeto tenía
forma de cigarro grueso, con una luz roja adelante; su estructura parecía
metálica, color gris, y sin ningún otro rasgo o marca
visibles. Cuando el OVNI se colocó sobre el aparato, éste
último se encontraba a 450 metros de altura y continuaba descendiendo,
pero cuando el objeto se alejó hacia el norte, el altímetro
indicaba una altitud de 1150 metros. Vale decir que el helicóptero
se elevó abruptamente 700 metros en pocos segundos; maniobra
materialmente imposible de efectuar sin sufrir daño alguno. A
la vez, el transmisor de radio, que se había interrumpido súbita
e inexplicablemente al aproximarse el objeto, volvió a funcionar
con normalidad.
(Fuentes: Son varias, v.g. The APRO Bulletin, set.-oct., 1973; Zeidman,
Jennie, En: Flying Saucer Review. vol.22, nº4, nov.1975, p.15;
vol.23, nº4, 1977, p.16. Art. en: Story, Ronald D.(editor) The
Encyclopedia of UFOS, pág.93).
2. Acompañamiento
de aeronaves.
También con frecuencia,
los OVNIs siguen el vuelo de los aviones, acompañándolos
a veces a corta distancia, y por trayectos prolongados e incluso realizando
evoluciones en torno de ellos,
31 de julio, 1995.
San Carlos de Bariloche. Noche.
Los cuatro tripulantes del Boeing 727-200, (vuelo ARG-674) de Aerolíneas
Argentinas, cuando se aprestaban a efectuar su aterrizaje en el aeropuerto
de Bariloche, observaron a babor de la aeronave la presencia de un extraño
fenómeno luminoso. Consistía en una configuración
triangular de luces verdes y anaranjadas, que conservando su disposición
relativa, acompañaron el vuelo descendente de la aerolínea,
por un lapso de 3 ó 4 minutos, a corta distancia del aparato.
Al abortar el aterrizaje, a raíz del imprevisto apagón
en la aeroestación, mientras que el Boeing efectuaba la maniobra
reglamentaria de "escape" hasta los 10.000 pies de altitud,
su acompañante se alejó en otra dirección.
(Fuente: Gómez, J.P. y Uriondo, O.A (Informe sobre el caso
Bariloche; en Gaceta OVNI, pág. Web).
23 de setiembre, 1984.
Sobre Villa Ocampo, Provincia de Santa Fe. 20:40.
Un avión Piper turbohélice, de ocho plazas, matrícula
LV-MEE, al mando del piloto Carlos Sorini, con cinco pasajeros a bordo,
cumplía el vuelo Córdoba-Resistencia. Cuando se hallaba
a unos 80 km. de su destino, y a 5.700 m de altitud, repentinamente
un objeto circular, muy luminoso, con luces de coloración cambiante:
blanco, anaranjado y rojo; algo mayor que el avión, se cruzó
velozmente por la izquierda (babor) hacia la proa. Al poco, volvió
desde atrás por la derecha (estribor) hacia proa; durante 20
minutos el objeto estuvo en distintas posiciones entorno al avión,
realizando evoluciones impropias para una aeronave convencional. La
irrupción del fenómeno produjo la alteración de
todos los instrumentos de a bordo ( radiocompás y el indicador
horizontal). Antes de llegar al aeropuerto de Resistencia, el OVNI abandonó
la persecución y se alejó a gran velocidad. El incidente
fue visto también por tres aviones comerciales que volaban en
la zona.
(Fuente: El Diario, Resistencia, 1 de junio de 1994; Díaz, A.
Caso Bariloche; 31 de julio de 1995,. pág. 8).
18 de junio. 1968.
Sobre La Guardia, Catamarca. 16:25.
Un avión Cessna 182, LV-ITR, despegaba desde Villa Dolores a
las 16 hs., rumbo al Norte, al mando de Jorge Raúl Scassa Suter,
llevando como pasajero a Rubén Andrawos. Cuando volaba sobre
La Guardia, a 2.250 m. de altura, con perfecta visibilidad, se aparece
desde atrás y a la derecha (estribor), un OVNI (de 30 m.) con
forma clásica y color gris azulado, sin luces ni otros detalles;
distaba unos 1.000 m. Las comunicaciones radiales se dificultaban o
se imposibilitaban, pero nada en el avión se alteró. El
OVNI los superó, colocándose a proa unos segundos y luego
con fantástica aceleración. Se perdió de vista
en segundos. Entonces se restablecen las comunicaciones. A los pocos
minutos regresa vertiginosamente (presumiblemente el mismo OVNI) desde
el mismo sector, deteniéndose a pocos metros a proa, balanceándose;
repitiendo enseguida la misma fuga.
(Fuente: Díaz, A. Caso Bariloche; 31 de julio de 1995, pág.
7).
3. Movimientos de huída
y evasión.
Por otro lado, la presencia
de aeronaves puede provocar en los OVNIs una reacción de signo
opuesto, esto es de escape. Recuérdense al respecto los informes
del Proyect Blue Book, de EE.UU., publicados por Ruppelt, en los cuales
se narran las reiteradas e infructuosas persecuciones de OVNI por cazas
de reacción -los famosos carrouselles- y se evidencia además
como tales maniobras sugieren a veces el idea de un juego interactivo
- una especie de "gato y ratón"- por parte de los objetos,
alejándose de los jets perseguidores y luego retardando hasta
ser nuevamente alcanzados. Los fenómenos se exhiben abiertamente,
pero conservan una prudente distancia. Display y elusión parecen
ser la constante en estos casos.
29 de julio, 1952;
cerca de Port Huron, Michigan. 21.40.
Los radares terrestres recogieron el eco de un blanco no identificado
que se movía a 1.000 km/h. Se alertó entonces a un caza
F-94 y se lo dirigió hacia el objeto. El piloto del avión,
capitán Ned Baker, percibió a 6.000 metros de altura una
luz azulada varias veces más grande que una estrella. En seguida
la luz cambió su color al rojo, a la vez que fue disminuyendo
de tamaño, como si se alejara. De improviso, giró en un
ángulo de 180 grados. En ese momento el OVNI se hallaba a 6 kilómetros
del F-94 y tanto el radar de a bordo como el de tierra mantenía
su registro, que era neto y fuerte, semejante al producido por un avión.
Pero cuando el radarista de a bordo, teniente Guy Sorenson, avisó
al piloto que la velocidad del caza-interceptor estaba superando la
del objeto desconocido, éste, repentinamente, aceleró
de tal modo que en el tiempo de una sola rotación de la antena
del radar duplicó la distancia que lo separaba de su perseguidor,
y dejó de ser visible en la pantalla.
La cacería continuó durante diez minutos más, siempre
con el mismo juego: cuando el avión se acercaba, el OVNI aceleraba
vertiginosamente y lo dejaba atrás. Esto sucedió varias
veces hasta que el F-94, agotado su combustible y retornó a su
base. Cuando la aeronave abandonó por fin la persecución,
el blanco no identificado redujo su velocidad a sólo 320 kmh.
(Fuente: Ruppelt, E. The report on Unidentified Flying Objects, New
York, Doubleday, 1956. p. 167).
Invierno de 1965. Base
aeronaval de Punta Indio, Prov. de Buenos Aires.
Una mañana, cuando apareció en la pantalla del radar un
blanco no identificado (en días anteriores ya se habían
detectado en varias ocasiones la presencia de ecos similares, a veces
solos, otras veces en formación, y otras acercándose o
persiguiendo aviones en vuelo) desde la torre de control se ordenó
que descendieran todos los aviones en vuelo y que decolara de inmediato
un aparato North American, de entrenamiento avanzado, con el fin de
interceptar al objeto desconocido. Como éste no era visible a
ojo desnudo, el avión, piloteado por el teniente de navío
Federico N. Machain, fue guiado hacia su objetivo. La cacería
resultó infrecuencia, pues el OVNI eludía siempre con
toda facilidad -ora cambiando de rumbo, ora aumentando la velocidad-
las tentativas del NA por aproximarse, Este juego se mantuvo por espacio
de media hora. En determinado momento el piloto a simple vista tuvo
una percepción fugaz del objeto a su derecha- no pudo detectar
más que un brillo-; pero simultáneamente el avistaje fue
confirmado desde tierra por el radar y en la pantalla del mismo apareció
el OVNI a la derecha de la aeronave.
(Fuente: Nielsen, Salvador. Sí; los platos voladores existen.
(En: Panorama, set. 1967, p. 97).
Septiembre 19, Teheran,
Irán.
Alertado por numerosos llamados de ciudadanos locales, el comando de
la Fuerza Aérea Iraní, decidió enviar dos interceptores
F-4 Phantom a investigar la presencia en el cielo de extraños
objetos luminosos. El primero de los aviones debió abortar su
intento, al interrumpirse de modo inexplicable sus comunicaciones y
perturbarse el instrumental de a bordo.
El segundo F-94, en cambio, pudo detectar visualmente y con su radar
al OVNI. La "luz" aparecía como una configuración
rectangular de luces que destellaban con multiplicidad de colores cambiantes.
A pesar de que el piloto aceleró su avión con el propósito
de acercarse al fenómeno, no logró hacerlo pues éste
aumentaba su velocidad simultáneamente.
De este modo, la persecución se mantuvo en curso hacia el sur
de Teheran; cuando de repente un segundo objeto, muy brillante y más
pequeño, surgió del primer OVNI y desplazándose
a gran velocidad, se dirigió directamente hacia el F-4. El piloto
(teniente Fafari), se preparó para lanzar sus misiles, pero el
sistema de control no funcionó y simultáneamente perdió
toda comunicación de radio.
Ya sin otro medio defensivo, el piloto viró bruscamente y zambulló
su F-4 a fin de evadir lo que parecía ser un proyectil lanzado
desde el OVNI. Esta maniobra no fue exitosa; mientras que el F-4 realizaba
su descenso, el objeto modificó su curso y siguió al avión
a una distancia estimada entre 3 o 4 millas; luego aumentó su
velocidad y se elevó para reunirse con el OVNI más grande.
La tripulación del F-4 interrumpió su maniobra evasiva
y de nuevo siguió al objeto. En ese momento el sistema de control
de armas y las comunicaciones volvieron a ser operativas.
Mientras la tripulación observaba y perseguía al OVNI,
otro objeto menor pareció emerger del costado del mismo y se
zambulló a gran velocidad hacia tierra, donde se posó
suavemente sobre una colina, irradiando una luz muy intensa que abarcaba
un área de 2 ó 3 kilómetros.
Por su parte, el OVNI mayor, se alejó a una velocidad calculada
en muchas veces la velocidad del sonido y terminó por desaparecer.
(Fuente: Story, Donald D. The Encyclopedia of UFOS, pág. 359).
Todos los avistamientos
mencionados en el muestreo precedente se encuadran en los llamados "casos
aeronáuticos". Precisamente sobre este tipo de eventos,
el entonces jefe del Project Blue Book, capitán Edward J. Ruppelt
y el mayor Dewey Fournet intentaron en 1953 determinar si el movimiento
de los OVNIs estaba verdaderamente controlado de modo inteligente. El
propósito básico de tal estudio era llegar a conocer si
los movimientos de los OVNIs reportados tenían carácter
azaroso u ordenado. Mientras que en el movimiento al azar no hay patrones
aparentes o propósitos en sus trayectorias de vuelo, no ocurre
en cambio lo mismo, por ejemplo con el vuelo de una bandada de golondrinas
cuyos movimientos muestran un patrón definido controlado intencionalmente,
hacia una finalidad.
Basados en el examen de
varios centenares de casos bien detallados y clasificados como "desconocidos",
el estudio arribó a la conclusión no oficial , luego de
un riguroso tamizado crítico, que algunos pocos informes"
probaban más allá de toda duda que los OVNIs estaban controlados
inteligentemente por personas con cerebros iguales al nuestro o incluso
sobrepasánlos por lejos". (pág. 219).
Sin embargo, en enero
de 1953, el Panel Robertson, un grupo de científicos convocados
por la Casa Blanca y promovido por la CIA, para evaluar las evidencias
reunidas en el Project Blue Book, descartó dichas conclusiones,
aduciendo que ellas se fundaban en datos circunstanciales aportados
por testigos visuales, de modo tal que no podían aceptarse como
"pruebas científicas". No obstante, cabe acotar que
la reticencia del panel se refería a la hipótesis extraterrestre,
sugerida por el mayor Fournet, pero no refuta la posibilidad de que
existiera un fenómeno anómalo subyacente a los informes.
***************
En los casos Encuentros
Cercanos la intencionalidad es evidente.
Cuando objetos estructurados,
de conformación anómala, vistos en el suelo y luego despegando
vuelo al acercarse los testigos o ante la simple presencia de los mismos,
no cabe duda alguna de que el comportamiento de los OVNIs sólo
puede interpretarse como un acto inteligente.
Rescataremos tres episodios, sintéticamente relatados, que ejemplifican
esta categoría de acciones:
En Socorro, New Mexico, el 24 de abril, 1964, donde el policía
Lonnie Zamora observó posado en tierra un objeto elíptico,
color blanquecino, con dos pequeñas figuras humanas cerca de
él. Al aproximarse Zamora, una de las figuras se volvió
hacia él y lo miró. Luego ambas desaparecieron dentro
de la nave, que despegó enseguida, primero verticalmente y luego
alejándose en vuelo horizontal.
O en Valensole, Francia,
la mañana del 1ero. de julio, 1965. Allí, el agricultor
Maurice Masse vio que sobre su campo de lavanda se hallaba detenido
un artefacto con forma de pelota de rugby, sostenido por seis patas
conectadas a un pivot central. Junto al objeto había también
lo que pensó inicialmente eran "dos chicos como de ocho
años". Al acercarse al objeto, comprobó que no se
trataba de niños, sino de entidades humanoides, de extrañas
características. Una de ellas se volvió hacia Masse y
le apuntó con un dispositivo, semejante a un lápiz. En
ese instante el testigo quedó paralizado. Tan sólo pudo
ver que las entidades reingresaban a su "máquina" la
cual despegó silenciosamente y en pocos metros desapareció.
Otras veces, en eventos
mucho más complejos, como el de Trancas, provincia de Tucumán,
(ampliamente conocido) los objetos anómalos realizan un verdadero
asedio sobre grupos de testigos e instalaciones diversas, por lapsos
muy prolongados.
O rescatemos como ejemplo aún más impactante, el verdaderamente
asombroso caso de Boainai, Papua, Nueva Guinea (26 de junio, 1958).
Este incidente, (considerado ya un clásico en la ufología
mundial) involucró a más de 25 testigos, entre ellos el
reverendo William Booth Gill, sacerdote anglicano y graduado de la Universidad
de Brisbane, y en esa circunstancia ocurrió un intercambio de
saludos entre los observadores en tierra y las "entidades"
percibidas en el OVNI. La bibliografía concerniente a los dos
arriba mencionados sucesos es muy amplia, por lo que no los detallaremos
en este breve artículo.
También, al igual que en los casos aeronáuticos, los OVNIs
"persiguen" a los automotores en una actitud de aparente curiosidad
o al menos de interés por el móvil.
2 de agosto, 1962.
Ruta nacional nº 2, Buenos Aires-Mar del Plata. 01:40.
En las primeras horas de la madrugada del jueves 2 de agosto, el ingeniero
Ricardo W. Sommi y su esposa Irene Rodríguez, vecinos de Chascomús,
viajaban en su automóvil desde La Plata hacia aquella ciudad.
Después de haber cubierto el tramo a Olmos, a poco andar, ambos
testigos fueron sorprendidos por un intenso resplandor que al principio
atribuyeron a las luces de faros muy potentes proyectados por algún
automotor que marchaba después de ellos. Sin embargo, al darse
vuelta advirtieron que la luminosidad, de tipo fluorescente, era tal
que impedía ver hacia la parte posterior del camino. Al acostumbrarse
los ojos a la luz, se percataron con estupor que, apareado a su vehículo,
más o menos a la altura del capot, circulaba un tubo de forma
cilíndrica, que además del resplandor emitía chispas
rojizas. durante un trayecto aproximado. El artefacto marchó
paralelamente al camino de 15 kilómetros. El ingeniero Sommi
aceleró más la marcha sin lograr empero desprenderse de
su extraño perseguidor. Sólo poco antes del descanso El
Atalaya, el cilindro se internó en los campos linderos y rato
después desapareció.
(Fuente: La Razón, 4 de agosto, 1962).
Citemos también
que las exhaustivas investigaciones realizados por los grupos Hemisferios
y CEFU en la provincia de La Pampa, durante los últimos años,
pusieron de manifiesto la existencia de fenómenos luminosos cuyo
comportamiento poseían las notas de intencionalidad que estamos
examinando.
Así, decían los investigadores: "Algunos de estos
fenómenos parecen interactuar con el observador. Avanzan a la
par de uno, muy cerca, se detienen cuando uno se detiene, pero si se
siente pánico éstas se alejan. Camioneros, policías,
pilotos y pobladores en general han hecho idéntica referencia.
Cuando se habla de un fenómeno "inteligente" se hace
incapié en el factor de la interacción entre luz y testigo.
No estamos hablando de destellos lejanos sino de cuerpos luminosos que
se ponen a escasos metros de la gente y a los vehículos, acompañándolos
largos tramos de camino, respondiendo a la iniciativa del testigo, tal
como si manifiestan una voluntad propia, que es imposible de compararse
con otros fenómenos naturales, a cuya lista se recurre sin éxito
para tratar de comprender lo que estudiamos".(v. ¿Qué
ocurre en La Pampa?. En Gaceta OVNI, pág. Web)..
Uno de los episodios más
espectaculares, que surge de aquel prolijo relevamiento de la casuística
ufológica en La Pampa, es el denominado caso Bernal-Felipe-Sánchez.
El dossier elaborado por los investigadores es muy extenso, pues la
duración del fenómeno involucrado en este notable suceso
se prolongó durante más de 5 horas, sobre una trayecto
de ruta de casi 380 kilómetros. Sólo detallaremos aquí
-reproduciendo casi textualmente el informe - un pasaje del evento en
el cual se manifiesta claramente la conducta intencional del OVNI.
En el lugar denominado La Chaqueña, la noche del 24 de agosto
de 1996, tres cazadores, Enrique Bernal, Manuel Felipe y Jorge Sánchez
se conducían en una camioneta sobre la ruta nº10. De pronto,
a unos 200 metros, y entre un médano que corta y cruza la ruta,
se observó detenido un objeto elíptico, enorme - su diámetro
superaba los 50 metros- y fuertemente iluminado, ligeramente elevado
sobre el camino. Era como una luz celeste semejante a la de soldadura
eléctrica, y tenía un orificio central que despedía
un haz de luz blanco que era el que los iluminaba intensamente.
Bajo el cuerpo principal había hileras de luces multicolores
que cambiaban rítmicamente la tonalidad, y a los costados de
la elipse se hallaban suspendidos dos cuerpos elípticos más
pequeños.
Los testigos subieron entonces a su camioneta y partieron raudamente;
en ese momento, la enorme masa luminosa se elevó y se aproximó
al vehículo de los cazadores a no más de 150 metros. Claramente
tenía la intención de navegar cerca de la camioneta pues
se ponía de un costado y después de otro. Los testigos
afirmaron que había momentos en que el objeto parecía
materializarse y desmaterializarse para aparecer en otro lugar.
"Parecía querer demostrar todo lo que podía hacer
porque se movía en direcciones distintas en milésimas
de segundo, delante y detrás nuestro, iluminándonos con
haces de luz verde cuando pasaba por arriba nuestro. Por momentos viajaba
por encima de los alambrados y en otros se ponía se ponía
delante, de la mano contraria siguiendo nuestra misma velocidad. Es
algo imposible de describir, parecía estar jugando con nosotros".
Realizando este juego de escolta acompañó al vehículo
hasta unos kilómetros antes de la ciudad de Telén,
El fenómeno luminoso anómalo continuó ininterrumpidamente
la "persecución" hasta la provincia de Buenos Aires,
a 5 kilómetros de la localidad de América, donde, en el
cruce de las rutas 33 y 70, el OVNI se detuvo sobre la intersección
y allí desplegó toda su capacidad luminosa. Instantes
después el OVNI se elevó y desapareció.
(Fuente: Gaceta OVNI, año 0, nº1).
Con mucha frecuencia,
suceden incidentes en los cuales los objetos anómalos simplemente
muestran una actitud que bien podría definirse como una exhibición,
un mostrarse ante los ocasionales testigos, sin otro propósito
aparente.
Ello ocurre, por ejemplo, en el caso que se narra a continuación:
En la madrugada del 29
de julio de 1968, el señor Néstor Norberto Notario, conocido
periodista radiofónico, viajaba en dirección a Mar del
Plata, por la ruta º2, con su esposa y otros dos acompañantes.
Poco después de La Atalaya observaron en el firmamento algo similar
a una gran estrella que irradiaba destellos que variaban del rojo al
azul y de éste al blanco. Estaba animada de un desplazamiento
errático, corriéndose de izquierda a derecha y viceversa.
Minutos después la perdieron de vista. Pero al llegar al km.
273 ó 274 sucedió lo increíble. Eran las 3:15 de
la madrugada, cuando súbitamente, por el oeste, apareció
un enorme elemento que Notario describirá como "una palangana
dada vuelta" y cuya dimensión aproximada podría compararse
con la de un vagón de ferrocarril. En su parte inferior, el fenómeno
presentaba una luminosidad semejante al hierro fundido al blanco "como
el arco de una soldadura eléctrica". A intervalos cobraba
otras tonalidades, pero siempre semejando a un material en ignición.
Su velocidad de traslación era de unos 60 a 70 kilómetros
por hora.
Cuando el cuerpo lumínico
cruzó la ruta, lo hizo a reducida altura, quizás no más
de 500 metros. En ese instante se interrumpieron todos los contactos
eléctricos del vehículo y se apagaron motor y luces. Ayudado
por el resplandor que despedía el artefacto ("parecía
haberse hecho de día"), Notario logró estacionar
su automóvil. El fenómeno prosiguió suavemente
su vuelo, sin producir ruido alguno, y luego de aproximadamente dos
minutos se posó bruscamente en el suelo. Lo curioso del incidente
es que cuando el OVNI superó la ruta en 200 ó 250 metros,
las luces del coche se volvieron a encender sin que mediara acción
alguna de sus ocupantes. El objeto permaneció detenido durante
un tiempo considerable, a tal punto que los conductores de unos diez
automóviles alcanzaron a detener su marcha para observar el espectáculo.
Luego de 45 minutos, el matrimonio Notario se retiró del lugar,
mientras que el extraño elemento permaneció otros minutos.
(Fuente: La Capital, Mar del Plata, 30 de julio, 1968).
Mencionaremos también,
a título de ejemplo, el episodio de Trans-en-Provence, Francia,
del 8 de enero de 1981.También en esa instancia, el descenso
del OVNI ocurre en las proximidades de una finca y del testigo, Sr.
Renato Nicolai, y dejó huellas circulares en el suelo. Alrededor
de la cinco de la tarde, Nicolai se hallaba trabajando detrás
de su casa, construyendo un protector de concreto para una bomba de
agua, cuando se atención fue atraída por un suave silbido,
como el zumbido del viento; el testigo se volvió en esa dirección
y vio una máquina en el aire a la altura de dos pinos situados
en el borde de su propiedad. El objeto iba descendiendo hacia el suelo
Tenía la forma de dos platos, uno invertido sobre la parte superior
del otro; era de color plomizo oscuro y mediría alrededor de
1,5 metros de altura. Según el relato del testigo, el movimiento
del objeto era rápido y continuo, sin cambios repentinos de velocidad,
y no se detuvo hasta el instante en que estableció contacto con
el suelo, a unos 30 metros de Nicolai. El aterrizaje ocurrió
de manera muy rápida, cayendo verticalmente como una piedra.
Allí permaneció inmóvil durante algunos segundos.
En ese lapso el testigo se acercó para tener una mejor visión
del fenómeno; pero éste de repente se elevó verticalmente,
se inclinó, para luego alejarse en el cielo hasta desaparecer.
(Fuente: Velasco, Jean-Jacques. Report on the analyisis of anomalous
physical traces: the 1981 Trans-en-Provence UFO case. En: Journal of
scientific exploration, vol. 4, nº1,1990, p.27).
El 26 de julio de 1994,
en la localidad de Lobos, provincia de Buenos Aires, sucedió
un notable incidente de casi-aterrizaje de un elemento luminoso anómalo.
Siendo las 22:30, la familia Lo Turco (integrada por el comerciante
Francisco Lo Turco, su esposa y dos hijas de 12 y 9 años respectivamente)
regresaban a su finca, ubicada a un kilómetro del centro de la
ciudad. Cuando ya habían ingresado con su automóvil, observaron,
a través del parabrisas arriba y hacia su derecha un enorme objeto
-"como dos platos unidos por sus bordes y de un material con apariencia
metálica, opaco, no brillaba..."- detenido a muy pocos metros
de altura. De su parte ecuatorial giraban constantemente y con gran
velocidad unas luces blancas. El objeto empezó a moverse, produciendo
un sonido muy peculiar "entre viento y turbina". La familia
Lo Turco ingresó rápidamente a su casa y todos se dirigieron
a la planta alta, para observar mejor desde la ventana del dormitorio
de las niñas. Mayúscula fue la sorpresa que se llevaron
cuando vieron que el OVNI se había desplazado para detenerse,
por unos segundos, justo frente a la ventana, a tan sólo 10 metros
de altura y a no más de 40 metros de distancia. En esta nueva
posición el objeto estaba justo a la vista de todos. Una clara
impresión quedó en los testigos: "la inteligencia"
que aparentemente controlaba el objeto observaba y a la vez se dejaba
observar. Pasados unos segundos, el OVNI se movió a marcha lenta
en dirección al NE, sin modificar demasiado su altura; sorpresivamente
cambió de rumbo, desplazándose hacia el Norte y después
viró otra vez hacia el Este, rodeando los árboles de las
fincas vecinas, para alejarse y perderse de vista.
(Fuente: Gómez, J.P. Lobos 1994; en verdadero Encuentro Cercano.
En: Gaceta OVNI, agosto 2001, pág. Web).
Conclusiones generales
¿Qué podemos
inferir al cabo de este prolongado estudio acerca del comportamiento
que, en sus diversas facetas y manifestaciones, nos ofrece el fenómeno
OVNI?
Si hay un mínimo
de exactitud en las descripciones proporcionadas por los testigos (y
tal parece ser el caso en la mayoría de los episodios aquí
presentados) el modo más razonable para explicar la conducta
de esos fenómenos anómalos, es admitir su carácter
intencional, e incluso, en algunos casos el calificativo de "control
inteligente" aparece como más ajustado a la realidad observada.
La opción opuesta
a esta conclusión, sólo podría sustentarse en la
negación total de los eventos OVNI examinados en este artículo,
ya sea alegando un supuesto fraude, o una verdadera conspiración
de mendacidad por parte de múltiples testigos, o bien perturbaciones
psicopatológicas, imprevistos estados de confusión mental,
errores de interpretación, etc., etc.
Nosotros hemos llegado
a la convicción de que las críticas escépticas
carecen en estos casos de consistencia y credibilidad y que no se concilian
razonablemente con los datos acreditados.
El fenómeno OVNI, en cambio, cualquiera fuera su intrínseca
naturaleza, se presenta ante nuestros ojos como una irreductible anomalía
tras la cual existe alguna clase de "inteligencia", no necesariamente
de nivel humano. Pero esta última especulación será
objeto de un análisis ulterior.
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